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El geólogo Antonio Aretxabala propone señalar los puntos adecuados para la construcción en las ciudades de acuerdo con la sismicidad

El profesor de la Escuela de Arquitectura anima a impulsar cultural y científicamente las ciudades situadas en zonas geológicamente inestables

05/10/12 14:21
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Cristina Sanz Larrea, Andrew Charleson, Adriana Guisasola, Teresa Guevara, Antonio Aretxabala y Patrick Murphy. FOTO: Cedida

"La distribución urbana debería realizarse de acuerdo a una ‘microzonación' de las ciudades, en la que se señalen los puntos adecuados para cada construcción. Dado el conocimiento sismológico que se posee, obtener los datos no es costoso". Así lo indicó el geólogo Antonio Aretxabala, profesor de Geotecnia y director técnico del Laboratorio de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra. El experto hizo estas declaraciones a la agencia de noticias EFE con motivo de su participación en el XV Congreso Internacional de Ingeniería Sísmica, celebrado en Lisboa.

"Es cuestión de sentido común: no se deben construir hospitales en los puntos más vulnerables, sino en zonas seguras", expresó.

Según indicó, "prácticamente ninguna ciudad española se ha construido considerando la sismicidad, y eso que la historia de nuestro país va ligada a ella". En ese sentido, recordó que en los últimos siete siglos ha habido en España casi una decena de temblores muy destructivos, los de más de VIII grados de intensidad (Mercalli, MSK, etc.) y que al año se registran unos 3.600 movimientos sísmicos.

Falta de formación ciudadana
El profesor Aretxabala apuntó que esa falta de consciencia por parte de la población quedó patente con el terremoto de 5,1 grados en la escala Richter ocurrido en Lorca en 2011. "Los ciudadanos, a pesar de vivir en una zona de conocida actividad sísmica, no supieron reaccionar. No estaban familiarizados con normas como tirarse al suelo, ponerse las manos en la nuca y situarse en posición fetal o procurar meterse debajo de una mesa. No ocurrió así con la población de la localidad que procedía de países como Chile, en los que se dan lecciones en el colegio y se realizan simulacros", señaló.

Con todo, para el profesor Aretxabala, que una ciudad esté situada en una zona geológicamente inestable puede ser también una oportunidad de darle un impulso cultural y científico: "Así ocurrió en la localidad francesa de Arette, que sufrió un grave terremoto en 1967 y es sede de un centro sobre estudio y divulgación de la sismología".

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