Primer año en la Universidad

Profesionales desde el primer día

La llegada a la Universidad supone enfrentarse a una situación nueva que tiene sus características propias. En todas las circunstancias de la vida es importante tener en cuenta el contexto en el que nos encontramos y comportarse de forma adecuada.

La Universidad se caracteriza por ser un centro de docencia superior e investigación, que capacita a los estudiantes para ser profesionales competentes. De algún modo, tu vida profesional comienza con el primer día en la Universidad; por ese motivo, la actitud básica que se espera de los alumnos es la profesionalidad. Además, la formación universitaria contribuye al desarrollo de toda la persona, de modo que se adquieren no sólo conocimientos, sino también hábitos y actitudes imprescindibles para la vida universitaria y profesional.

La profesionalidad tiene consecuencias prácticas que se pueden resumir en los siguientes aspectos:

Trabajar bien: Con responsabilidad, con iniciativa, asumiendo los problemas y dificultades. El trabajo debe estar bien hecho, también en sus aspectos externos de presentación, puntualidad, etc. Además de cuidar la calidad del trabajo propio, hay que facilitar y respetar el trabajo de los demás: estar abiertos a resolver dudas, colaborar activamente en los trabajos en grupo, etc.

Presentarse adecuadamente: El criterio que hay que tener en cuenta en cuanto a la forma de vestir en la Universidad es el de un contexto profesional, aunque con cierto carácter informal. Esto significa que hay que evitar ropa deportiva, ostentosa o llamativa (chandal, ropa corta, bermudas, chanclas, etc.). Por contraste, tampoco es necesario, por ejemplo, el uso de corbata para los alumnos o de ropa más formal para las alumnas, si en la propia Facultad no se indica otra cosa.

Comportase de forma correcta: Además de cuidar las formas elementales de educación por respeto a las personas –como hablar con educación o no interrumpir sin motivo-, el entorno universitario tiene que contribuir a una cultura de esfuerzo y responsabilidad que facilite el aprendizaje. No serían coherentes con este  planteamiento, por ejemplo, actitudes que hagan difícil el estudio de los demás o animen a la dispersión.