San Miguel de Aralar

Imagen de San Miguel de Aralar

Era necesario llegar a San Miguel, protagonista esencial del conjunto de fe, tradiciones y leyendas que lo bordan a la ladera de la montaña. Y ese San Miguel mítico, litúrgico y espiritual se concreta en una imagen de plata con alma de madera, que ha sido desde la Edad Media un objeto tan adorado como preciado. Tal y como lo vemos hoy, aparece ya representado, por ejemplo, en un capitel del siglo XIII de la portada de la parroquia de Berrioplano, demostrando ya entonces su disposición viajera.

El revestimiento actual de plata que vemos en la fotografía data de mediados del siglo XVIII; fue realizado por el orfebre pamplonés José de Yábar. Más allá de su valor espiritual, la cubierta de plata lo consolidó en el imaginario popular como una enorme riqueza. Se documentan robos o intentos de robo en 1620, 1687 y 1797. Las más recientes investigaciones han desvelado que el alma de madera conserva restos de ciprés rojo, originario de Palestina, y fechable en el primer siglo de nuestra era. Una reliquia ancestral.

El poeta Nicolás Ormarechea, Orixe, (1888-1961), nacido y criado en el entorno del santuario (Oreja-Huici), escribió unos versos que vienen a sintetizar el impacto que sobre la comunidad ha tenido desde siempre la imagen de San Miguel y su santuario.

Orrela dabil erririk-erri
Naparro'ko Aingerua:
aldi bateko, denetan utziz
berak dakarren zerua.
Itzul gaitezen Aralar’era
An baitauka jar-lekua,
an mun emanez, arkitzen dugun
lurrean paradisua.
Así camina de pueblo en pueblo
el Ángel de Navarra,
dejando detrás de sí,
el pedazo de cielo que lleva consigo.
Volvamos a Aralar,
donde tiene su sede,
a venerarle
en aquel paraíso de la tierra.