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El monasterio de La Oliva

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Claustro

Las dependencias monásticas se organizan en torno a un amplio espacio abierto que, además de comunicar unas con otras, sirve como lugar de meditación y espacio procesional. Siguiendo la obra del crucero, ya en las primeras fases constructivas se iniciaba el ala del capítulo. Perpendicular a ella, y en paralelo al eje de la iglesia, se erigía después el ala del refectorio. El cuadro se cerraba con el ala de la cilla y los legos, la última en construirse. Al claustro sólo podían acceder los monjes, nunca los legos o conversos que vivían en la parte occidental del claustro. Desde su refectorio-dormitorio, un pasillo les llevaba a la iglesia, en la que se les reservaban los tramos más occidentales.

En La Oliva, además de las tres pandas tradicionales se ha conservado la cimentación del ala de la enfermería, que desde el scriptorium seguía hacia el este hasta conectar con la capilla de San Jesucristo. Sabemos que esta capillita fue consagrada en 1232. Esta fecha es importante para hacernos una idea de la evolución cronoconstructiva de los trabajos. Más o menos por entonces se terminaba la iglesia abacial, y ya estaba también concluida el ala del capítulo. También debía de estar muy avanzada el ala del refectorio con la cocina. Después se construiría el gran dormitorio monástico, sobre la sala capitular y el refectorio, y el ala de los legos, con la cilla y la bodega.

La definición de las galerías quedó para bastante después. Al menos tal y como hoy las vemos, ya que se conservan huellas de soportes anteriores que atestiguan la presencia previa de galerías, bien abovedadas, bien de madera. La panda oriental fue la primera en construirse. Los escudos de los Evreux sitúan su construcción entre 1330 y 1350, coincidiendo con el abaciado de Lope de Gallur (1332-1362). Sus tracerías coinciden con las de la panda sur del claustro de la catedral de Pamplona. El resto del claustro es bastante más tardío. A pesar de que la continuidad estructural y estética, habrá que esperar hasta el abaciado de Pedro de Eraso (1468-1502), cuyas armas aparecen de forma repetida. Las tracerías van a ser ahora más variadas y complejas, en combinado esquemas radiantes con otros y plenamente flamígeros.

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Claustro

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