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Cripta de la iglesia

El desnivel del terreno obligó a la construcción de una cripta bajo la cabecera. Su escasa utilización a lo largo de los últimos siglos ha favorecido la conservación en un estado aceptable de las pinturas murales que la decoraron desde su origen. Estamos, por ello, ante un extraño superviviente de tiempos antiguos en el tan modificado conjunto canonical y ante el único espacio medieval navarro que conserva en su integridad el revestimiento pictórico mural con que fue dotado por quienes lo idearon.

Su planta repite aproximadamente el trazado de la capilla mayor, con cabecera semidecagonal y tramo rectangular. Seis nervios que arrancan de columnillas situadas en los ángulos del polígono articulan la bóveda y confluyen en la clave.

El aspecto más destacable es la existencia del revestimiento pictórico que recubre muros y bóvedas casi en su totalidad. Predominan seis colores: blanco, amarillo, azul, gris y dos tonalidades de rojo. En algunos motivos hubo intento de representar volumetría mediante sombreados de color, en su mayor parte desaparecidos.

La superficie del anteábside fue repartida en dos registros: el muro con imitación de cortinajes (motivo especialmente frecuente en los zócalos pintados de los siglos XII a XIV) formados por red de rombos que contienen estrellas y cuadrilóbulos; y la bóveda, repleta de despiece de trazos rojizos sobre fondo claro. Los registros están separados por una cenefa de 30 cm recorrida por grecas. Una orla con seudopalmetas enmarca el muro occidental y recorre el eje de la bóveda. Los paños ciegos del ábside repiten la misma distribución. Los tres centrales, donde se abren las ventanas, sólo muestran despiece ejecutado con dobles trazos verticales.

El conjunto pictórico, en su modestia, no es irrelevante. Los motivos empleados no se repiten en otros templos peninsulares, por lo que cabe suponer su ejecución por el equipo de artistas franceses que construyeron la iglesia. Es también el único conjunto de pintura mural navarra del primer gótico y nos ofrece el repertorio navarro de pintura medieval no figurativa de mayor calidad.

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Cripta de la iglesia

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