Itinerario Teresiano en Pamplona

La delicada escultura napolitana en San Cernin

Esta sobresaliente escultura llegó de Nápoles en 1772 para ser colocada en retablo de la Virgen del Camino, en su capilla de la parroquia de San Cernin. Su donante fue don Agustín de Leiza y Eraso, que en aquel año residía en Madrid, tras haber realizado una brillante carrera en la administración. Don Agustín, natural de Aragón y descendiente de Navarra e hijo del marqués de Alcázar, había sido alcalde de Corte (1744) y oidor del Consejo Real de Navarra entre 1755 y 1765. En este último año fue ascendido en la capital de España a alcalde de Casa y Corte, en 1767 pasó a ser oidor del Consejo de Hacienda y, en 1770, alcanzó uno de los puestos más relevantes de la administración española en la Cámara de Castilla. Los años de estancia de don Agustín en la capital navarra le debieron dejar una impronta y especial devoción a la Virgen del Camino, tan venerada en aquellas décadas centrales del Siglo de las Luces, en vísperas de la construcción de su nueva y monumental capilla en la parroquial de San Saturnino.

Pese a ser un tema el de la transverberación aparentemente más pictórico que escultórico, hay que señalar que los conjuntos de plástica abundan, de modo especial en el siglo XVIII en tierras navarras como lo evidencian las esculturas de la sacristía de los Descalzos de Pamplona, la parroquia de Huarte-Pamplona, o la del retablo mayor de Araceli de Corella.

Este pasaje de la vida de la santa carmelita es, sin duda, el hecho artísticamente más representado, en base a lo que ella misma nos relata en el capítulo XXIX. La devoción creció de tal modo que la orden del Carmen consiguió el 25 de mayo de 1726 que la Santa Sede le otorgase su celebración con misa propia para el 26 de agosto.

La santa aparece sobre rica peana de hojarasca y nube, en contraposto y en actitud visionaria. Viste ricos hábitos policromados a base de rameados de vivos colores, realizados a punta de pincel, especialmente cuidados en la orla del manto. A diferencia con otros ejemplos, en este caso no encontramos rastro alguno de sus atributos como escritora. La diagonal formada por su brazo derecho extendido y el angelito asaeteador, semiarrodillado sobre su hombro izquierdo contribuye a aumentar los efectos de la retórica propia de las visiones barrocas.

 

 

  • Bibliografía

     

    • FERNÁNDEZ GRACIA, R., “El convento e iglesia de los Carmelitas Descalzos de Pamplona. Arquitectura”, Príncipe de Viana, 164, 1981, pp. 787-818.

    • ECHEVERRÍA GOÑI, P. y FERNÁNDEZ GRACIA, R., “El convento e iglesia de los carmelitas descalzos de Pamplona. Exorno artístico”, Príncipe de Viana, 164, 1981, pp. 819-891.

    • AZANZA LÓPEZ, J. J., Arquitectura Religiosa Barroca en Navarra, Pamplona, Gobierno de Navarra, 1996.

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    • FERNÁNDEZ GRACIA, R., Estampa, Contrarreforma y Carmelo Teresiano. La colección de grabados de las Carmelitas Descalzas de Pamplona y Leonor de la Misericordia (Ayanz y Beaumont). Pamplona, I. G. Castuera, 2004.

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