EN TORNO AL IV CENTENARIO DEL GRECO (1541-1614). LAS ARTES EN NAVARRA EN LA ÉPOCA DEL GRECO

5 de septiembre 2013

Rolan Moys y los inicios de la pintura contrarreformista en Navarra
D. Jesús Criado Mainar. Universidad de Zaragoza

 

La celebración del Concilio de Trento (1545-1563) supuso la introducción de cambios notables en la estrategia doctrinal de la Iglesia Católica para hacer frente a las críticas vertidas por la Reforma, trasladados de inmediato a la arquitectura y las artes plásticas de propósito religioso. Este fenómeno, característico del arte italiano y en el que la literatura artística desempeñó un papel primordial, se extendió en las décadas finales del siglo XVI a otros estados católicos, en particular a la Monarquía Hispánica de Felipe II (1556-1598) y Felipe III (1598-1621). En el ámbito de la Ribera de Nava-rra, adscrita entonces en su mayor parte a la Diócesis de Tarazona y sometida a una fuerte influencia aragonesa, la renovación del arte sacro en clave contrarreformista re-sulta manifiesta en el ámbito de la pintura y tiene un episodio fundamental en el encargo de los retablos mayores de los cenobios cistercienses de La Oliva (1571-1587) –en la Merindad de Olite– y Fitero (1590-1591). El primero lo iniciaron los flamencos Rolan Moys (doc. 1571-1592, †1592) y Paulo Scheppers (doc. 1565-1576, †1577), aunque la muerte prematura de éste obligó a aquél a proseguir el encargo desde 1577. Años des-pués Moys contraría ya en solitario el retablo de Fitero.

Según el tratadista Jusepe Martínez, Scheppers y Moys llegaron a Aragón hacia 1559 de la mano de Martín de Gurrea, IV duque de Villahermosa: el primero, oriundo de Malinas, para servirle como «pintor de historias» y el segundo, natural de Bruselas, para crear una galería de retratos de este encumbrado linaje. Años después Scheppers se trasladó a Nápoles, donde trabajó entre 1564-1565 y 1571, entre otros compromisos en la decoración de la cúpula de la iglesia de los Santos Severino y Sossio de esa ciudad. También Moys viajó a Italia, al parecer con el encargo de adquirir pinturas para el du-que de Villahermosa, y sabemos que estaba en Roma en abril de 1571.

Una vez retornados a Zaragoza, Scheppers y Moys asumieron la realización del retablo de La Oliva actuando como mediador el duque don Martín. Este magno conjun-to supone la introducción en la pintura del valle medio del Ebro de la manera «delgada y muy gentil» de la escuela flamenca unida a los nuevos modelos de la Contrarreforma a partir de las creaciones napolitanas de Marco Pino, que coincidió con Scheppers en el ornato de los Santos Severino y Sossio. Incluso antes de su instalación en 1587, el reta-blo de La Oliva se erigió en una obra de referencia para la pintura de Navarra y Aragón. La temprana muerte de Scheppers ha justificado que tradicionalmente se haya concedi-do a Moys un papel preponderante en esta sociedad, pero el reciente descubrimiento de un tabla firmada y fechada en 1575 por el malinés de Nuestra Señora del Pilar entre Santiago apóstol y un devoto de la Compañía de Jesús ha permitido invertir los térmi-nos de la proposición y valorar correctamente su aportación.

Paulo Scheppers, Adoración de los pastores
Retablo mayor del monasterio de La Oliva 
(En la actualidad en la parroquia de San Pedro de Tafalla)

Rolan Moys, Santa Águeda. Detalle 
Retablo mayor del monasterio (actual parroquia) de Fitero

 

Más allá de la importancia de las creaciones personales de los pintores del duque de Villahermosa en La Oliva, Fitero e incluso Cascante, interesa recordar el papel de sus discípulos en la difusión de sus modelos y, en menor medida, de su depurado estilo. En el obrador de Moys se adiestraron Antón Galcerán (act. 1578-1614) y Francisco Metelín el Joven (act. 1573-1614, †1614). El primero trabajó en Tudela ya en 1587, pero lo más determinante es que Metelín se afincó en Tarazona en 1588 y desde allí atendió nume-rosos encargos en la sede episcopal y en localidades del deanado de Tudela.

Completa la terna el navarro Juan de Lumbier (act. 1579-1626, †1626), formado en Zaragoza junto a Pedro Pertús el Joven y afincado en Tudela a partir de 1582, que dominó el panorama artístico tudelano durante varias décadas. A diferencia de Galcerán y Metelín, Lumbier no puede ser considerado como un seguidor directo de Moys pero, más allá de este hecho, fue, sin duda, quien mejor supo servirse de las novedades de su estilo para crear un lenguaje plástico sencillo y de enorme eficacia con el que dominó la pintura de la Ribera a lo largo del primer tercio del siglo XVII al tiempo que jugaba un papel nada desdeñable en las vecinas comarcas aragonesas de Tarazona y Borja, en las que se conserva una parte destacada de su producción.

Juan de Lumbier, Coronación de la Virgen
Borja

Juan de Lumbier, Santa Águeda
Cortes

PROGRAMA

Martes, 3 de septiembre 
El Greco en su IV Centenario
Dña. Ana Carmen Lavín Berdonces. Directora del Museo del Greco

El Greco y Toledo
Dña. Ana Carmen Lavín Berdonces. Directora del Museo del Greco

Miércoles, 4 de septiembre
De mecenas y artistas
D. Ricardo Fernández Gracia. Cátedra de Patrimonio y Arte navarro

Juan de Anchieta: un genio de la escultura
Dña. María Concepción García Gainza. Cátedra de Patrimonio y Arte navarro

Jueves, 5 de septiembre
Rolan Mois y los inicios de la pintura contrarreformista en Navarra
D. Jesús Criado Mainar. Universidad de Zaragoza

El platero Velázquez de Medrano y la microarquitectura en plata
D. Ignacio Miguéliz Valcarlos. UNED Pamplona