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ACERCAR EL PATRIMONIO. CORELLA

24 de agosto 2010

Escritores y publicistas de la Corella del Barroco
D. Javier Itúrbide Díaz. UNED de Tudela

El capuchino Jaime de Corella (1657-1699) representa al religioso del barroco español dedicado a la predicación y al mismo tiempo a la redacción de obras morales. Sorprende la intensidad con que vive la actividad pastoral, volcada en la predicación de misiones en Navarra, Castilla y Aragón, que le confieren enorme prestigio hasta el punto de hacerle acreedor del título de Predicador de Su Majestad. 

Corella, su patria natal, tuvo ocasión de escucharle en la cuaresma y de promover la edición del sermón que Juan Micón imprime en Pamplona en 1687. Jaime de Corella despliega todos los elementos de la desmesurada oratoria sagrada del barroco, en la que el predicador se erige en protagonista, hace gala de erudición infinita aportando una catarata de citas de autores religiosos y profanos, en las que se entremezclan el latín con el castellano, para conformar un discurso ininteligible, donde el mensaje, la intención moralizadora, con dificultad se puede entrever a través del aluvión de recursos retóricos. 

En 1695, cuatro años antes de su muerte, que le alcanza a la temprana edad de 42 años, Jaime de Corella tiene la oportunidad de predicar nuevamente ante sus conciudadanos con motivo de la festividad de la Virgen de Araceli, una imagen sagrada hallada en 1674 en la ermita de Santa Lucía, de la que presenta la crónica de su portentoso hallazgo. El sermón se imprime en Pamplona por los tipógrafos Lázaro González Asarta y Guillermo Francisco, cuya actividad es efímera, ya que sólo se conoce un par de títulos aparecidos entre 1695 y 1696. 

Jaime de Corella personifica el gusto y los excesos de la oratoria sagrada del barroco, pero no es el único entre sus conciudadanos, ya que también cabe mencionar al jesuita Carlos José Miñano y al mercedario Francisco Sesma y Sierra. Los sermones de estos religiosos fueron llevados a la imprenta dentro y fuera de Navarra entre 1699 y 1738.

La fama que Jaime de Corella alcanzó en el púlpito se consolidó con el éxito fulgurante de sus libros, hasta el punto de constituir un fenómeno editorial en la España barroca. En 1686 aparece la Práctica del Confesionario, impresa en Pamplona, por Juan Micón, al que el autor ha cedido el privilegio de edición a cambio de un centenar de libros. La tirada, que con probabilidad fue de 1.500 ejemplares, se agota en pocos meses haciendo necesaria una segunda edición al año siguiente, que nuevamente imprime Juan Micón con la contrapartida de la entrega de setenta ejemplares. La fama de la obra se extiende rápidamente, multiplicándose las ediciones en Zaragoza, Burgos, Valencia, Barcelona y Madrid. En ocasiones se producen simultáneamente, como sucede, por ejemplo, en 1689, cuando se imprime en Burgos, Valencia y Barcelona. 

El fulminante éxito, que llega al autor cuando está a punto de cumplir treinta años, se explicaría, entre otros motivos, por ofrecer una síntesis de “teólogos muy clásicos” —como avisa al lector— mientras que su participación se ha limitado a la de mero transcriptor: “He procurado no inventar doctrinas nuevas, porque en la novedad hay muchos riesgos”.

Portada de la primera edición de la “Practica del Confesonario” de Jaime de Corella. Pamplona, 1686.
Portada de la primera edición de la “Practica del Confesonario” de Jaime de Corella. Pamplona, 1686.

Portada de la primera edición de la “Práctica del Confesionario. Segunda Parte” de Jaime de Corella. Pamplona, 1689.
Portada de la primera edición de la “Práctica del Confesionario. Segunda Parte” de Jaime de Corella. Pamplona, 1689.
 

Por esas mismas fechas, el obispo de Pamplona, Juan Grande Santos de San Pedro, le apremia para que saque a la luz la Suma de Teología Moral, una obra demandada y que la intensa actividad pastoral no le permite concluir. Se queja de que sólo ha dispuesto de dos meses de sosiego para terminarla a pesar de que en ese tiempo ha tenido que atender asuntos no menos inaplazables. La Suma se imprime en la capital navarra en 1687, en el taller de Martín Gregorio de Zabala, actuando como editor el librero Juan de Aguirre, al que el autor ha cedido los derechos. La frenética actividad editorial del capuchino corellano se constata con la aparición, en este mismo año en las imprentas pamplonesas, de la mencionada Suma de Teología Moral, de la segunda edición de la Práctica del Confesionario y del sermón cuaresmal pronunciado en su ciudad natal.

El éxito acompaña también a la aparición de la Suma de Teología Moral, en buena parte porque la avala el obispo de Pamplona, que la recomienda a los sacerdotes diocesanos. El autor, a manera de reclamo, anuncia en la portada que el texto se ha adaptado a la metodología de las “morales conferencias prácticas”, un sistema de formación permanente que los clérigos están obligados a seguir a través de reuniones quincenales. El ímpetu creador del autor le anima anunciar la aparición de dos nuevos tomos, que finalmente verán la luz en 1693 y 1700.

Los proyectos editoriales de Jaime de Corella no acaban aquí, pues se había comprometido con los lectores de la Práctica del confesionario, a que si Dios y la Virgen “me dieren salud, y el ejercicio de las misiones me permitiere algún rato desocupado, sacaré con brevedad la segunda parte de esta obra”. Y no se hizo esperar, puesto que se publicó en 1689, en el taller pamplonés de Domingo Berdala, a cargo de Juan de Ayerra, secretario del Consejo Real, con el que ha negociado la cesión de los derechos de autor. El éxito acompaña a la segunda entrega, que se agota en pocos meses, siendo necesaria la preparación de una nueva edición, que verá la luz al año siguiente en el mismo taller y con idéntico editor. 

Es significativo que, en el campo de la Teología Moral, los autores navarros ejercen una indiscutible hegemonía durante el Antiguo Régimen: en el renacimiento corresponde indiscutiblemente a Martín Azpilcueta con su Manual de confesores, publicado en Coimbra en 1522; como se acaba de exponer, en el barroco pasa a manos de Jaime de Corella, fundamentalmente con la Práctica del Confesionario, y a partir de 1706, cuando se atisba el Siglo de las Luces, corresponde al dominico Francisco Larraga, cuyo Prontuario de Teología Moral se convertirá en manual imprescindible hasta bien entrado el siglo XIX.

Portada de la primera edición de la “Suma de la Teología Moral” de Jaime de Corella. Pamplona, 1687.
Portada de la primera edición de la “Suma de la Teología Moral” de Jaime de Corella. Pamplona, 1687.

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PROGRAMA

Martes, 24 de agosto
Hitos en la Historia de Corella
D. Esteban Orta Rubio. Sociedad de Estudios Históricos de Navarra

Escritores y publicistas de la Corella del Barroco
D. Javier Itúrbide Díaz. Uned de Tudela

Corella en la cultura y el arte del Barroco
D. Ricardo Fernández Gracia. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

Miércoles, 25 de agosto
La Corella oculta. Tras las celosías de las clausuras de la ciudad
D. Ricardo Fernández Gracia. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

Las artes suntuarias: al servicio del esplendor del Culto y la Liturgia
D. Ignacio Miguéliz Valcarlos. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

El calendario festivo
D. Francisco J. Alfaro Pérez. Universidad de Zaragoza

Visita a la iglesia de San Miguel

Visita a los túneles

Jueves, 26 de agosto
Recorrido por la arquitectura y las artes en Corella en los siglos XIX y XX
D. José Javier Azanza López. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

La imagen del Rosario y San Miguel en las artes
Dña. Mª Gabriela Torres Olleta. GRISO. Universidad de Navarra

Corella, ciudad conventual y palacial: visita guiada
Dña. Pilar Andueza Unanua. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

Clausura