"ESPACIOS EN CONSTRUCCIÓN VIII" DE CARLOS CIRIZA 
 

José María Muruzábal del Solar
 

Carlos Ciriza Vega (Estella, 1964) es uno de los escultores navarros de mayor valía y reconocimiento en la actualidad. Formado en la tradición artesana de la madera y del hierro de su Estella natal, continuó estudios artísticos en la Escuela de Artes y oficios de Pamplona. A partir de ese momento su formación ha sido de manera autodidacta, viajando y estudiando la obra de los más grandes maestros de la escultura. Su primera exposición individual fue el año 1986, en la Sala de Arte Conde Rodezno de la CAMP. A partir de ese momento su obra ha estado presente en numerosas galerías e instituciones de prestigio a nivel internacional, en España, EEUU, Francia, Filipinas, Portugal, Japón, etc. En el Otoño del actual 2011, una exposición antológica recoge los últimos 25 años de su produción bajo el título “El paso del tiempo a través del movimiento, 1986 – 2011”. La muestra, compuesta por 120 obras de pintura y escultura, puede visitarse en la Sala de los Caídos, con patrocinio del Ayuntamiento de Pamplona.

Ciriza comenzó su formación, como indicábamos, trabajando la madera y otros materiales que la podían complementar. Pasado el tiempo, este artista acabó decantándose por el acero, en especial el acero corten, que es el material que trabaja habitualmente en la actualidad. Este material encaja también de manera magnífica con esa idea de monumentalidad que comentábamos anteriormente. Y el propio material se adapta de manera singular para la escultura pública del artista, dotando además a la obra de pátinas, reflejos, luces y sombras, etc.

Carlos Ciriza es un hombre de gran inquietud y de gran constancia en el trabajo, un artista que no para de buscar nuevos caminos de expresión, buscar nuevas formas en las que trasmitir sus ansias internas y sus ideas. Un escultor que gusta de las pátinas, de los contrastes, de estudiar cuidadosamente la ubicación de sus obras, del aprovechamiento de las calidades … Hombre de código propio, la obra escultórica de Ciriza se inscribe dentro de la abstracción expresionista. Abstracta porque la figuración, aunque no acaba de perderse del todo en muchas de sus obras, juega siempre un papel secundario. Esa abstracción busca despertar siempre en quien observa la obra sensaciones, ideas, sugerencias… 

La escultura de Carlos Ciriza está imbuida siempre por una clara vocación de monumentalidad. Creo que este es uno de los rasgos esenciales de su obra. Estamos ante un artista que crea formas grandiosas, esculturas que parecen demandar espacios y ubicaciones. No se trata sólo de una mera cuestión de tamaño sino más bien de propio concepto de sus obras. Incluso cuando trabaja obra de pequeño formato, ella misma está realizada con ese concepto monumental que señalamos. Por eso mismo, la práctica totalidad de sus obras encajan magníficamente en el paisaje, al aire libre, rodeadas de la hierba, de árboles y de medio ambiente, ejecutadas en gran formato. Y de ello nace esa vocación, apetencia e interés que siempre ha demostrado este artista por acercarse y trabajar la escultura pública.

En su producción, funcionan las formas geométricas, los espacios, los juegos de formas y volúmenes, los contrastes en definitiva. Su obra escultórica huye del estatismo y busca siempre romper el estatismo con movimientos y deslizamientos, utilizando curvas y espacios. Los vacíos juegan siempre un importante papel en esa producción escultórica, en especial esos vacíos internos heredados de los grandes maestros de la escultura contemporánea, como son Oteiza y Chillida. Además de ello, suelen captar el espacio circundante, con movimientos de ondulación, con formas que salen del cuerpo principal y que inician la aprehensión de nuevos espacios en el exterior. 

Estamos ante un artista que siempre ha sentido la vocación por la obra pública. La escultura de visión pública que el artista tiene instalada en las calles, parques y carreteras de Navarra es abundante. Este artista siempre ha mostrado interés por sacar el arte a la calle, ponerlo en contacto con el ciudadano, que éste se lo encuentre en sus paseos urbanos o cuando va a sus ocupaciones laborales, que termine existiendo una interrelación entre obra escultórica y ciudadanos anónimos, de toda clase y condición. La monumentalidad de Carlos Ciriza tiene siempre una interpretación propia que emana del artista, un sentido profundo y coherente. Pero ello no elimina el que cada espectador aporte su propia idea o interpretación.

Actualmente el artista se halla enfrascado en diferentes proyectos que seguramente le permitirán ubicar próximamente nuevas obras en Navarra. Varias localidades navarras trabajan también con proyectos futuros. Todo ello, unido a la juventud de este inquieto artista, nos hace pensar que estamos ante un escultor con gran proyección de futuro y que, aunque actualmente se encuentre abriendo nuevas vías de trabajo en Estados Unidos, está llamado a ubicar, en un futuro próximo, un importante número de obras en nuestra Comunidad. 

"Espacios en construcción VIII". Carlos Ciriza
Acero corten
2006
Medidas: 1600 x 800 x 550 cm


 

La escultura que traemos a esta “Pieza del mes”, de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro, figura en la exposición antológica de la Sala de Conde Rodezno de Pamplona. El título “Espacios en construcción” resulta significativo respecto de lo que la pieza trasmite, formas y espacios en movimiento, en construcción. La presente obra forma parte de una serie de obras escultóricas de formato semejante, digamos de un tamaño medio dentro de la producción de este autor. En dichas obras Ciriza investiga sobre espacios con movimiento, formas que se disocian como si formaran parte de un puzzle, formas que buscan otras maneras de estructurarse y que juegan con los espacios y huecos interiores.

La presente obra debemos inscribirla dentro de la abstracción expresionista que indicábamos anteriormente, en la que juega con formas geométricas, con los espacios, con las formas y los volúmenes, con los contrastes. Obra que emparenta perfectamente con la producción de los grandes maestros de la Escultura Vasca del Siglo XX, con las piezas de Jorge de Oteiza o de Eduardo Chillida. Está elaborada con acero corten sometido a proceso de oxidación hasta alcanzar esas pátinas y reflejos tan característicos. Obra además de vocación monumental, que busca proyectarse, que necesita un espacio propio.

El catálogo que se ha editado para acompañar la muestra antológica recoge colaboraciones diversas de especialistas en la materia, tanto navarros como de otros lugares. Quiero terminar estas líneas con una afirmación que recoge el catálogo y que me parece enormemente precisa. El acreditado crítico mejicano Rodolfo Casparius indica allí, refieriendose a las esculturas de Carlos Ciriza, “yo no intento describirlas, porque no puedo hacerlo; son expresiones en hierro de un alma. Hay que verlas … hay que sentirlas … hay que admirarlas y pensar lo que Carlos nos quiere decir en cada una de sus esculturas”. Puede ser una magnífica lección para enfrentarse a la escultura que presentamos en estas líneas y para visitar la exposición antológica de Carlos Ciriza. Por encima de críticas, historiadores o descripciones, estas obras hay que admirarlas, pensarlas y sentirlas. Creo sinceramente que sin estas premisas difícilmente podremos acercarnos a la Escultura Contemporánea.
 

Detalle de la obra