La pieza del mes de enero de 2026
UN GRABADO INÉDITO DE JOSÉ EZPETILLO
Ricardo Fernández Gracia
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro
José Ezpetillo (†1784), originario de Salamanca, trabajó como platero en la Pamplona del Siglo de las Luces, en donde completó su formación en el taller de su tío Antonio Ripando y con Juan Antonio Hernández. Se examinó en enero de 1727, realizando un azafate con decoración vegetal de estilo barroco. A pesar de que gran parte de su obra no se ha conservado, a juzgar por su dilatada actividad artística, dio lugar a una dinastía de plateros, ya que sus hijos, Juan Francisco y Tomás Vicente, contaron con obrador propio en la capital navarra. Entre su actividad, documenta Mercedes Orbe, en 1748, algunos trabajos para la casa de la moneda, en la confección de cuños. Falleció en la capital navarra en febrero de 1784.
Grabado de la Crucifixión por José Ezpetillo, mediados del siglo XVIII. Colección particular
Entre la documentación inédita sobre el maestro, destaca un despacho de 1726, conservado en el archivo catedralicio, en el que se certifica la libertad para tomar estado a José Manuel Rosario Ezpetillo, entonces mancebo platero, nacido en Salamanca, hijo de Antonio y Antonia Ripando, que contaba con 24 años. Según el documento, había nacido en Salamanca, cuando contaba con dos años de edad se trasladó a Valladolid, y a los cinco arribó a la capital navarra. El certificado se pidió porque quería casar con Catalina Larumbe y Montalbo, hija de José Larumbe. Entre los declarantes, figura su tío Antonio Ripando, que afirmaba ser natural de Madrid, contar con 36 años y residir en Pamplona desde hacía 14 años.
Algunos procesos conservados en la sección de tribunales reales del Archivo General de Navarra aportan noticias sobre algunos pleitos en los que estuvo involucrado. En 1744, Ezpetillo y su mujer Catalina Larumbe y Montalbo, avecindados en Corella, pleitearon contra Josefa de Eleta, viuda de José Larumbe, padre de Catalina, por el pago de 539 ducados por la herencia de Josefa Montalbo, primera mujer de José y madre de Catalina (AGN. Tribunales Reales, proceso núm. 137574). Pocos años más tarde, en 1754, el fiscal se querelló contra Isabel Riper, santera de la basílica de San Martín de Pamplona, ya apresada, y el hijo de José Ezpetillo, Juan Francisco Ezpetillo, ausente, sobre la acuñación de moneda falsa en una habitación alta o palomera de la calle Calderería de Pamplona (AGN. Tribunales Reales, proceso núm. 290795).
De la obra grabada por el platero conocemos algunos escudos heráldicos realizados por él, como el de los Octavio de Toledo-Larramendi, estudiado por Eduardo Morales y el de la localidad de Puente la Reina.
Detalle de la firma del platero y grabador José Ezpetillo
El grabado del Calvario
El uso continuado y frecuente de algunos libros litúrgicos, como los misales, hizo que algunas de sus páginas, las más pasadas y cansadas, se estropeasen hasta el punto de pensar en sustituirlas. En uno de ellos, conservado en una colección particular, la ilustración correspondiente al canon de la misa, con la Crucifixión, se sustituyó quizás con otros que han desaparecido, cuando se encuadernó la pieza en la segunda mitad del siglo XVIII.
El grabado nuevo está firmado por José Ezpetillo y para él copió literalmente una estampa del mismo tema que realizó Cornelis Bloemaert en 1662, uno de cuyos ejemplares se conserva en el Metropolitan Museum. Cornelis Blombaert (1603-1692) fue un pintor y grabador holandés, nacido en Utrecht y formado con su padre, junto a otros dos hermanos. En 1630 viajó a París y en 1633 a Roma, en donde tuvo taller propio.
El éxito de la composición vino garantizado por el componente barroco de la misma, pues en vez de presentar al Crucificado frontalmente, lo hizo con un acusadísimo escorzo lateral, lo que aporta movimiento y teatralidad a la composición. Las figuras de la Magdalena arrodillada y san Juan Evangelista con la Virgen María, ambas en pie, completan la composición. Entre los misales que copiaron el mismo esquema para el grabado del canon figura el editado en 1725, en la Tipografía Balleoniana de Venecia.
El grabado que nos ocupa está firmado por José Ezpetillo -Jhos Espetillo- y naturalmente, no llega en calidad a otras copias del modelo de Bloemaert, entre otras cosas por ser una calcografía abierta por un platero no especializado en el arte del grabado.
Estampa de Cornelis Bloemaert, 1662, Fotografía del Metropolitan Museum. Heritage Art / Heritage Images
BIBLIOGRAFÍA
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