LOS ARCOS Y SU DISTRITO: TRES SIGLOS ENTRE DOS REINOS (1463-1753)

15 de septiembre de 2016

Otra joya del Renacimiento en Navarra: el retablo de San Andrés de El Busto
D. Pedro Luis Echeverría Goñi. Universidad del País Vasco

Entre el excepcional conjunto manierista de “retablos riojanos” del segundo tercio del siglo XVI destaca en Navarra, tras los de Genevilla y Lapoblación, el que preside el presbiterio de la parroquia de El Busto. Aunque su lenguaje corresponde más al reinado del emperador Carlos, se ejecutó a los pocos años de ocupar el trono Felipe II, en tanto que su dorado y estofado fueron contratados dos años después de que “el rey prudente” ratificara en 1571 los fueros de la villa castellana de Los Arcos. Esta obra y su policromía contrarreformista fueron autorizadas y supervisadas por los visitadores generales del obispado de Calahorra y La Calzada, a la que pertenecía esta localidad, y que estaba regida por don Juan de Quiñones y Guzmán, prelado que participó activamente en las últimas sesiones del Concilio de Trento.

De su estructura arquitectónica se encargó en 1560-1561 Martín Gumet (+1577), ensamblador francés, cuya primera aparición en la Península se registra en Oñate, trabajando en las obras de la Universidad del Sancti Spiritus, junto a otros compatriotas galos como el entallador Pierres Picart, con quien tal vez llegó a Navarra hacia 1555. Se estableció en Los Arcos, donde tuvo cuatro hijos y falleció, conservándose en la ermita de San Sebastián su lápida sepulcral. En esta villa castellana estableció su taller en el que colaboraron, entre otros, su hijo Diego, entallador, fruto de su primer matrimonio, y el imaginero Juan Ruiz de Heredia. Es el autor de las arquitecturas de los retablos de Genevilla, Piedramillera, El Busto y el riojano de Agoncillo, así como de la sillería del coro y el facistol de Los Arcos. En 1563 se presentó al remate del retablo mayor de la iglesia de San Juan Bautista de Estella, junto a otros maestros galos como los entalladores Pedro de Troas, Esteban Bertin de Paris y Pierres Duran de Perona, más conocido como Pierres Picart, quien al final sería el adjudicatario.

El Busto. Parroquia de San Andrés
Retablo mayor

 

Su programa iconográfico relata una historia de la redención y, como tal, se inicia con temas de la Pasión de Cristo y se culmina con el Calvario del ático. En el sagrario de superponen el Ecce Homo de la puerta, inspirado en un grabado de Durero, entre San Pedro y San Pablo y la Flagelación, a la que flanquean San Juan y San Marcos, los evangelistas que mejor relatan este ciclo. El tema apócrifo de la Lamentación contrapone las diagonales de Cristo muerto, similar al de un grabado rafaelesco de Marcantonio Raimondi, y la de la Virgen derrumbada por el dolor. Adoptan la misma composición sendos relieves del retablo de Agoncillo y otro que, atribuido a Pierres Picart, se custodia en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. En el altorrelieve del Santo Entierro, al igual que en otro homónimo de Valladolid, llama la atención la disposición en diagonal del sarcófago en el que se deposita a Cristo muerto, bajo el que afloran unos leones que simbolizan la resurrección.

El programa iconográfico del retablo mayor relata la historia de la redención

 

La talla sedente de San Andrés del primer cuerpo está flanqueada por las historias del Juicio ante Egeas y la Crucifixión. El santo vestido con túnica y atado a una cruz aspada supone una puesta al día con grabados alemanes como el de H. Schaufelein, en tanto que para los sayones encontramos afinidades con los de otra estampa de M. Wolgemut con el mismo tema. Preside el segundo cuerpo, como mediadora entre los hombres y Cristo en la Cruz, la Virgen sedente con el Niño con la bola del mundo; es una imagen de gran elegancia que describe una línea serpentinata. Se representa como reina de los cielos al ser coronada por dos ángeles. En los magníficos relieves de la Adoración de los Pastores y la Epifanía los personajes que adoran al Niño dibujan sendas composiciones circulares, es decir, la forma geométrica perfecta en el Renacimiento que se asocia con la divinidad. 
 

Preside el segundo cuerpo la elegante imagen de la Virgen 
que actúa como intercesora entre los hombres y Cristo

En la Epifanía los personajes se disponen en composición cirular 
 

El Calvario del ático está integrado por un Cristo expresivista entre la Virgen y San Juan que describen como expresión de su dolor sendas líneas serpentinatas; en el tablero del fondo Francisco Fernández de Vallejo demostró sus dotes de pintor de pincel con un hermoso paisaje que contrasta con los elementales arbolitos tallados en el relieve de la Lamentación. Preside el retablo el Padre Eterno del frontón que recuerda, con sus cabellos y barbas aborrascados, al Dios creador de la capilla Sixtina y afirma su rango superior con una corona imperial. El Antiguo Testamento que prefigura al Nuevo se concreta en los dos profetas de los tímpanos del remate, de los que el de la epístola se identifica, por su filacteria, como Isaías; asimismo, en los netos de los extremos de la predela distinguimos los relieves de una sibila y otro profeta afrontados.

Retablo mayor. Calvario
 

Las entrecalles sirven de marco a tallas de santos de devoción local, comarcal, navarra e internacional. En el banco flanquean al sagrario las tallas de dos apóstoles, de los que el del lado de la epístola se inspira en la estampa de San Bartolomé de Marcantonio Raimondi. A la derecha del titular vemos a San Antón Abad, patrono de los animales y abogado contra la peste, que sigue un grabado de San Severino de Durero. Al otro lado se dispone a San Juan Bautista que guarda una extraordinaria semejanza con la talla homónima del retablo de Huarte Araquil, realizado por Pierres Picart. En el segundo cuerpo vemos la talla de un santo cefalóforo y un santo obispo; la primera representa a San Nicasio, obispo de Reims; el origen de esta representación está en una xilografía de 1500 de San Dionisio de Paris, y su devoción gozó de gran popularidad en Navarra; en Tierra Estella es anterior y tiene como referencia su representación en un retablo de 1402 de la iglesia de San Miguel de Estella, hoy en el Museo Arqueológico Nacional. No podía faltar en un pueblo del camino jacobeo una talla de Santiago peregrino como la que hallamos en el ático, que describe una línea serpentinata similar a la del mismo tema del retablo de Lapoblación, obra de Arnao de Bruselas; al otro lado aparece San Juan Evangelista. En el vértice del frontón de coronamiento se dispone una pequeña imagen de San Miguel Arcángel con el demonio a sus pies que domina desde las alturas. Esta advocación tan popular en Navarra la volvemos a ver poco después sobre el frontón del retablo mayor de San Juan Bautista de Estella.

Retablo mayor. San Nicasio
 

El estilo expresivista de El Busto se caracteriza por las figuras de perfil, con frentes amplias, narices aguileñas, cabellos y barbas agitadas y bocas entreabiertas en expresión anhelante, como los que vemos en algunos grabados de Marcantonio Raimondi. Definen ese manierismo del movimiento los múltiples entrecruzamientos de piernas en tijera, las líneas serpentinatas, los plegados en ondas, los paños mojados y los cuellos de barco, como los que se pueden ver en las figuras de Arnao de Bruselas. En este retablo hemos comprobado la temprana recepción en Navarra de modelos de Miguel Ángel, como los telamones que, a modo de ménsulas, sustentan el sagrario; nos encontramos ante las primeras versiones de los putti, ignudi y esclavos del genio florentino que simbolizan el cuerpo como cárcel del alma, quince años antes de la llegada de Juan de Anchieta al Viejo Reino. Los cruces enérgicos de brazos ante el cuerpo que vemos en un ignudi de Miguel Ángel o en el profeta o apóstol de Bandinelli se repiten en varias tallas de El Busto. El apoyo de un pie sobre el zócalo de dibujos del florentino se repite aquí en tallas como la de San Juan Evangelista. Miguel Ángel nos dejó estudios para figuras sedentes como Lorenzo de Medici o el Moisés que sirvieron de modelo para la talla de San Andrés. Finalmente de sanguinas con estudios del lenguaje de las manos vemos copias literales en nuestro retablo como el brazo de uno de los pastores en la escena del Nacimiento que señala al Niño, que es una copia literal del brazo de Dios Padre en la Creación de Adán de la capilla Sixtina. 

Los grutescos de la predela y el friso del banco representan al alma oprimida por la materia y las pasiones con máscaras, bichas y bestiones, en tanto que los frisos de los cuerpos están recorridos por cabezas de angelitos alados que simbolizan en los programas neoplatónicos el ascenso del alma al cielo una vez liberada de las ataduras del pecado. Podemos considerar como verdaderas “firmas de estilo” en este retablo las flores de cuatro pétalos que vemos salpicadas en los primeros planos de escenas como la Lamentación sobre Cristo muerto o la Crucifixión de San Andrés. Al igual que los apóstoles tallados por Arnao de Bruselas, las figuras calzadas de nuestro retablo llevan chinelas, es decir, calzados de suela de cuero sin talón anudados al tobillo por tiras de cuero. A modo de síntesis, quisiera reflejar esa historia de la redención del género humano por Cristo en la cruz mediante tres imágenes: las calaveras y calaveras aladas, alegorías de la muerte, que se localizan en las partes bajas de las contrapilastras del banco; los leones, que aparecen bajo el sepulcro del Entierro de Cristo que, según el Fisiólogo simbolizan la resurrección, y los frisos de querubines alados, que representan el ascenso del alma al cielo.

PROGRAMA


Miércoles, 14 de septiembre 
Entre Navarra y Castilla (1463-1753)
D. Roman Felones Morrás. Profesor de Historia del Arte del Aula de la Experiencia. Universidad Pública de Navarra

Gustar y degustar: las artes al servicio de los sentidos en la parroquia de Los Arcos
D. Ricardo Fernández Gracia. Universidad de Navarra

Jueves, 15 de septiembre
Otra joya del Renacimiento en Navarra: el retablo de San Andres de El Busto
D. Pedro Luis Echeverría Goñi. Universidad del País Vasco

Piedra y cantería al servicio de la Iglesia y la nobleza en Sansol
Dña. Pilar Andueza Unanua. Universidad de La Rioja

Viernes, 16 de septiembre
Armañanzas: tras las huellas de su iglesia, retablos y casas blasonadas
D. José Javier Azanza López. Universidad de Navarra

El Patrimonio artístico de Torres del Río: mucho más que el Santo Sepulcro
Dña. María Josefa Tarifa Castilla. Universidad de Zaragoza 

Sábado, 17 de septiembrte
Visita guiada a Torres del Río, Armañanzas, Sansol, El Busto y Los Arcos