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ACERCAR EL PATRIMONIO. TARDES EN LA CATEDRAL DE PAMPLONA

6 de septiembre de 2011

Un paseo por las dependencias canonicales de la catedral
D. Javier Martínez de Aguirre. Universidad Complutense de Madrid

La vida regular de los canónigos pamploneses, impulsada por el obispo Pedro de Roda a finales del siglo XI, precisaba la existencia de espacios adecuados para sala capitular, dormitorio, refectorio, cocina y almacén. Bajo impulso de este prelado reformista francés fue construida una canónica románica, organizada en una nave con dos niveles que ha llegado hasta nuestros días bajo la denominación de "cillería". Todavía en época románica y en torno al claustro fueron edificados un refectorio y una sala capitular sustituidos más tarde por construcciones góticas. 

En la segunda mitad del siglo XII los obispos pamploneses edificaron un gran palacio, con planta en forma de ele, que disponía de un enorme salón, capilla (probablemente la conocida como "de Jesucristo") y dependencias destinadas a la vida privada del prelado (cámaras, cocina, etc.). En la segunda mitad del siglo XIII este palacio fue regalado al cabildo catedralicio. Los canónigos vieron entonces la oportunidad de remodelar todas sus dependencias haciéndolas más amplias y hermosas. A finales del siglo fue iniciada la edificación del claustro gótico, alrededor del cual quedaron organizadas las nuevas estancias. En el entorno del gran salón del palacio románico construyeron un dormitorio y en el piso alto del ala de las dependencias privadas episcopales dispusieron un amplio espacio, llamado "cámara de los miradores", donde empezaron a celebrar las reuniones capitulares. Recientemente han sido descubiertos los miradores góticos de esta estancia. Hacia 1330 fue alzado el monumental refectorio gótico, que desvió su eje para no irrumpir en la nave meridional del antiguo palacio episcopal, y junto al refectorio la cocina, una de las más impresionantes entre las conservadas en toda Europa de su época. 

Como el dormitorio ocupado durante el siglo XIV era húmedo e insano, el vicario de la diócesis don Lancelot financió uno nuevo, con celdas de madera, partiendo a media altura con arcos transversales el antiguo gran salón del palacio románico. De este modo, a partir de entonces el dormitorio quedó en alto a plena satisfacción de los canónigos, que lo emplearon durante siglos. 

La cámara de los miradores no fue siempre empleada como sala capitular. La Capilla Barbazana ocupa en el claustro el lugar habitual de este tipo de salas y dispone de las dimensiones óptimas para cumplir esta función, pero no fue frecuentemente utilizada como tal, mientras que sí consolidó su uso como consistorio (sede del tribunal episcopal). Los canónigos trasladaron en el siglo XVI sus reuniones a una nueva sala, emplazada en las inmediaciones del dormitorio. La sala de los miradores fue transformada igualmente a finales del siglo XVI en refectorio de diario, quedando el refectorio gótico para las grandes ocasiones. 

El siglo XVIII trajo consigo considerables modificaciones. Fue construida una nueva sala capitular detrás de la girola de la iglesia catedralicia, entre las dos sacristías. En el Siglo de las Luces decidieron edificar una monumental biblioteca en alto, que conllevó enormes estructuras: un pórtico nuevo, una poderosa arquería en dos alturas, dos galerías encima de la capilla de Jesucristo y el gran salón destinado a acoger las estanterías y los libros. Como consecuencia, la antigua cámara de los miradores reconvertida en refectorio dejó de tener vistas a las huertas. En el siglo XIX el patio del refectorio, situado entre éste y el antiguo palacio románico, recibió una nueva galería, en sustitución de una de origen medieval probablemente constituida con fragmentos del desaparecido claustro románico. El fin de la vida regular (mediados del siglo XIX) supuso un cambio radical para los usos de todas estas estancias. El refectorio gótico fue convertido en capilla y cada una de las dependencias canonicales recibió nuevo destino. Incluso se planteó a comienzos del siglo XX la construcción de una nueva sala capitular en el antiguo dormitorio alto, proyecto fracasado que supuso la última gran alteración de todos estos espacios, cuya compleja historia va siendo reconstruida paso a paso gracias a la conjunción de investigaciones arqueológicas, archivísticas y tipológicas.


Confluencia del palacio episcopal románico y del refectorio gótico de la catedral de Pamplona.

Confluencia del palacio episcopal románico y del refectorio gótico de la catedral de Pamplona.

Uno de los momentos de la visita del profesor Martínez de Aguirre a las dependencias canonicales, en el espacio del claustrillo

Uno de los momentos de la visita del profesor Martínez de Aguirre a las dependencias canonicales, en el espacio del claustrillo

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PROGRAMA

Lunes, 5 de septiembre
La Catedral en la Historia de Navarra: la seo, el cabildo, las instituciones y el obispo
D. Luis Javier Fortún Pérez de Ciriza. Real Academia de la Historia

Capiteles y claves del Claustro de la Catedral de Pamplona. Ese mundo desconocido
Dª Clara Fernández-Ladreda Aguadé. Universidad de Navarra

Miradas de los viajeros ante la Catedral de Pamplona
Dª Carmen Jusué Simonena. UNED de Pamplona

Martes, 6 de septiembre
Artes suntuarias en la Catedral
D. Ignacio Miguéliz Valcarlos. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro 

Artistas en la Catedral. Esteban de Obray, maestro de sillerias de coro
Dª María Concepción García Gainza. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

Un paseo por las dependencias canonicales de la catedral
D. Javier Martínez de Aguirre. Universidad Complutense de Madrid

Visitas duplicadas al conjunto catedralicio pamplonés

Miércoles, 7 de septiembre
Escenografía áureas: los retablos barrocos
D. Ricardo Fernández Gracia. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

La catedral hoy y mañana: proyectos en curso
D. Francisco Javier Aizpún Bobadilla. Vicario Episcopal de Patrimonio. Arzobispado de Pamplona

CLAUSURA: Concierto a cargo Coro Santa María la Real de Voces Graves