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28 de agosto

Obras de la Institución Príncipe de Viana en la iglesia de Santa María de Los Arcos

José Luis Franchez Apecechea, 
arquitecto de la Institución Príncipe de Viana

Parte del trabajo que desempeño como arquitecto de la Institución Príncipe de Viana consiste en redactar y dirigir obras de intervención en edificios que forman parte del patrimonio arquitectónico de Navarra. Desde esa experiencia acumulada al pasar de los años planteo en primer lugar unos criterios básicos sobre la valoración arquitectónica de esos inmuebles y de intervención, para a continuación describir las obras de restauración realizadas por la Institución Príncipe de Viana en una de las más ricas y monumentales iglesias parroquiales de Navarra, la iglesia de Santa María de Los Arcos, inmueble con una larga historia constructiva que abarca desde el final del siglo XII al XX, y que fue declarada Bien de Interés Cultural en 1993.

Como arquitecto debo ser consciente de que una obra de restauración no debe ampararse en la copia irreflexiva de las formas arquitectónicas del pasado; tampoco se deben cambiar o inventar formas, si no es desde su profundo estudio y reflexivo conocimiento documental y siempre con cautela. Hay que considerar para cada caso concreto aquellos criterios que puedan ser fructíferos, equilibrando la mentalidad conservadora y la intervencionista. Por eso, generalmente, las obras de restauración del patrimonio cultural no suelen ser espectaculares ya que el arquitecto debe vencer la tentación de hacer personalismos a costa de los monumentos. Renunciar al protagonismo siempre ha sido, es y será difícil. La humildad, incluso en el ejercicio de la restauración arquitectónica, es virtud. Como en tantas otras cosas, la solución está en un difícil equilibrio conciliador. Pero, eso sí, un equilibrio que no renuncie a la capacidad de la buena arquitectura contemporánea para convivir con la arquitectura del pasado en tanto que parte de un proceso creativo que acaba formando parte de la historia constructiva del edificio, porque, en definitiva, la arquitectura que hoy admiramos como patrimonio histórico, fue construida en la modernidad de su tiempo. 


Asistentes

Y todo sin olvidar que el monumento -el edificio- es por y para las personas. La restauración arquitectónica no es un fin en sí misma, sino que debe perseguir que el edificio sea comprensible, utilizable y disfrutable para todos los que lo habitamos, preservando a la vez su valor cultural. Se trata en definitiva de guardar para generaciones venideras el patrimonio cultural construido en tanto que valiosa herencia arquitectónica recibida.

Pero centrémonos en la iglesia de Santa María de los Arcos. El origen del templo data de finales del siglo XII y para el siglo siguiente debían estar terminadas las obras. De este templo, iniciado en época románica, podemos aun observar los pilares aprovechados en el sotocoro y el arco apuntado de embocadura del coro alto.  En la segunda mitad del siglo XVI, en época renacentista, se realizaron importantes obras de remodelación y ampliación. Corresponden a esta etapa el claustro, aunque su concepción constructiva es gótica, el coro alto y sus dependencias laterales, el sotocoro y una capilla delante de la de los Eulate, además de las seis capillas laterales; y en el exterior, la portada del lado del evangelio y la señorial torre de la iglesia. Durante la transición del siglo XVII al XVIII se efectuó la remodelación barroca, que afectó al actual crucero con su cúpula y a las bóvedas de las naves y capillas. El actual pórtico, de corte neoclásico, que antecede al acceso al templo, es del primer tercio del XIX.

Fruto de todas estas obras es la monumental iglesia actual, que presenta traza de cruz latina de una nave más dos de capillas entre contrafuertes, a la que sigue un crucero no destacado en planta pero sí en altura, y cabecera pentagonal. 

La Institución Príncipe de Viana, desde su fundación en 1940,  ha realizado tres campañas de obras significativas de restauración en la iglesia parroquial de Los Arcos con objetivos muy definidos. La primera, entre los años 1942 y 1947, para reparar el claustro gótico. La segunda, entre 1985 y 1991, para restaurar la torre renacentista. Y la tercera, entre 1995 y 1996, para reponer las cubiertas del templo y reparar el atrio. La descripción detallada de esas obras ha sido el objeto fundamental de la conferencia, que resumo brevemente a continuación.

Las obras del claustro (1942-1947)

La consolidación y restauración del claustro, bajo la dirección del arquitecto de la Institución José Yárnoz Larrosa, estuvo motivada por la ruina que amenazaba, debida a que las edificaciones levantadas encima en los siglos XVII y XVIII cargaban en exceso sobre la tracería gótica, que había llegado a resentirse, con el añadido de una deficiente cimentación. A esto se añadían otros desperfectos debidos al paso del tiempo, la acción de las humedades y el abandono por falta de medios para su reparación.

La primera medida que se adoptó en estas obras fue el apuntalamiento de todas aquellas bóvedas, contrafuertes y arquerías que estaban en serio riesgo por la descomposición de sus fábricas o por lo que habían padecido. Se efectuaron catas en el jardín que pusieron de manifiesto la defectuosa construcción de las cimentaciones, por lo que se efectuó su consolidación. A continuación, se demolieron las dependencias construidas encima del claustro, con la consiguiente descarga de toda la fábrica. Fueron desmontadas pieza a pieza algunas de las bóvedas y de las arquerías que estaban excesivamente movidas o desplomadas, y montadas de nuevo, como se puede apreciar en las fotografías del archivo de la Institución. La cubierta fue ejecutada de nuevo a la altura de la cornisa del claustro. Simultáneamente, se realizaron diversos repasos de cantería, con sustitución de piedras descompuestas.

 
Los Arcos. Foto obras claustro (Archivo Sección Patrimonio Arquitectónico de la Institución Príncipe de Viana)

Las obras de la torre renacentista (1985-1991)

Las obras de la torre se iniciaron en 1985 ante el peligro -ya antiguo, pero acrecentado en los anteriores años- que planteaba la erosión y el desprendimiento de trozos  de piedra de las balaustradas y cornisas. El deterioro de la torre está motivado por la escasa calidad de la piedra, una arenisca de veta muy marcada, colocada en ocasiones a contralecho, y por una deficiente evacuación de las aguas. Además de los daños de tipo superficial se habían producido algunos agrietamientos, debidos a la penetración del agua y a la disgregación del interior de las fábricas, y a un asiento del terreno al parecer antiguo.

La restauración, cuyo proyecto y dirección de obras corrieron a cargo de Javier Sancho Domingo, arquitecto de la Institución Príncipe de Viana, tenía que consolidar estructuralmente el edificio, resolver los perfiles exteriores, sanear las fábricas, solucionar la evacuación de las aguas, revalorizar los espacios interiores y las circulaciones perimetrales de cada piso, y resolver otra serie de cuestiones menudas.

El sistema de trabajo que se estableció, después de montar en 1985 el andamio, fue iniciar la reparación en la parte superior para ir descendiendo conforme se iba finalizando cada nivel. Las obras se realizaron con lentitud, tanto por la dificultad como por la imposibilidad de que trabajasen sino un número reducido de personas, se ejecutaron en siete fases consecutivas- una por año- y terminaron en 1991.

Las obras de las cubiertas (1995-1996)

Al finalizar las obras de restauración de la torre quedaron pendientes de reparar las cubiertas del templo afectadas por aquellas obras. Pero tampoco estaban en buen estado el resto de cubiertas de la iglesia.

Por eso el proyecto y las obras, que como arquitecto de Príncipe de Viana pude dirigir, contemplaron la sustitución de las cubiertas de la iglesia, incluido la del pórtico-atrio de acceso, dado su deficiente estado de conservación. Se repuso una nueva estructura de cerchas y vigas de acero, en sustitución de la de madera apolillada y dañada, que fue retirada. El faldón se formó con tablero cerámico con capa de hormigón, y como elemento de cubrición, se colocó teja cerámica curva, nueva en piezas canales y vieja reutilizada del desmontado en cobijas. También se reconstruyó el tramo occidental de la bóveda tabicada del pórtico que se había desmontado con motivo de las obras anteriores de la torre. 

Otras obras y estudios

La descripción de otras obras de menor calado financiadas o subvencionadas por la Institución Príncipe de Viana, como por ejemplo la consolidación de las yeserías y pinturas de la cúpula, realizadas a finales de 1996, o trabajos como el levantamiento de planos y la elaboración de un estudio histórico-artístico, realizados en 2012 y 2013, también fueron objeto de la conferencia impartida.