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¿Es posible el conocimiento en un espacio cultural dominado por la sofística?

La profesora y filósofa colombiana Claudia Carbonell imparte el seminario de profesores del Departamento de Filosofía


FotoJorge Luis Canarias/

17 | 11 | 2022

El pasado 8 de noviembre, la profesora y filósofa colombiana Claudia Carbonell impartió el seminario de profesores del Departamento de Filosofía con el título: “Drama e imagen de la filosofía en el Platón tardío.”

La profesora Carbonell comenzó su intervención recalcando la importancia de los prólogos de los diálogos, y de cómo estos explicaban o contextualizaban la obra. Platón en sus propios escritos, por ejemplo, en el Fedro y en la Carta VII, critica en múltiples ocasiones la escritura, yendo en contra de la tradición poética y sofista, tal y como explicó. Aun así, “fue un escritor muy prolífico”, aseguró. Como explicó, esto podría parecer contradictorio; sin embargo, a diferencia de muchos otros filósofos, Platón no escribió tratados, sino diálogos. De acuerdo con la profesora, para Platón, el diálogo es el paradigma de la vida filosófica, y eso es precisamente lo que se busca representar en los diálogos socráticos.

Un lugar donde se aprecia con mayor claridad que lo más importante para el griego no era la escritura, es en los prólogos de sus textos. La profesora demostró lo anterior a través de una brillante explicación del prólogo del Teeteto. Allí hay un diálogo entre Terpsión y Euclides. Ambos hablan acerca del lamentable estado de salud de Teeteto a causa de la disentería. Es precisamente hablando de ello, que Euclides comenta que Sócrates tuvo una conversación con Teeteto, y que este se la contó a él. Por ello, Terpsión le pide a Euclides que le cuente la conversación (de Sócrates con Teeteto) a él también.

Es en este punto en el que Euclides revela que no sería capaz de recordar de memoria la conversación, por lo que al llegar a casa después de hablar con Sócrates la fue escribiendo poco a poco. Incluso, tuvo que volver a consultar con Sócrates acerca de los detalles que ya había olvidado. De este modo, Platón demuestra que la escritura es beneficiosa en cuanto herramienta, en cuanto artilugio. Permite superar lo borroso de la memoria, da lugar a la reescritura en caso de corrección e introduce orden en el pensamiento.

Finalmente, Carbonell concluyó que, a pesar de la importancia y utilidad de la escritura para Platón, el filósofo en ningún momento establece que esta herramienta ha de sustituir a la verdadera filosofía: la del diálogo.

La reunión filosófica contó con un aula llena de estudiantes, doctorandos y profesores, entre otros, el profesor emérito de la Universidad Rafael Alvira, quien intervino telemáticamente.

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