APERTURA DE CURSO 2020/21

              

El rector apela a una visión magnánima y solidaria en el inicio de curso: “Nos proponemos que la crisis sanitaria y económica no paralice los proyectos”

Alfonso Sánchez-Tabernero anuncia la construcción de un nuevo edificio donde también se ubicará el Museo de Ciencias

 

“En la Universidad de Navarra las crisis nunca nos han llevado a aparcar los proyectos y también ahora nos proponemos que la situación sanitaria y económica no los paralice”. Así lo afirmó hoy el rector de la Universidad de Navarra, Alfonso Sánchez-Tabernero, durante el acto de apertura del curso 2020-21. Un evento singular por las circunstancias, con un aforo reducido compuesto por los miembros del Pleno de la Junta de Gobierno y una representación de las máximas autoridades navarras.

De este modo, anunció que “se están llevando a cabo los trámites necesarios para construir en el campus de Pamplona, en cuanto sea posible, un nuevo Edificio de Ciencias”. Este espacio contará con dos zonas diferenciadas: en la primera se ubicarán las aulas y laboratorios que permitirán el crecimiento de las facultades de Medicina, Enfermería, Ciencias, y Farmacia y Nutrición; y en la segunda, el nuevo Museo de Ciencias, que se dedica a la investigación, educación y comunicación de la naturaleza y el medio ambiente. “Confiamos -agregó- en que en esta aventura contemos con un importante apoyo público y con la ayuda de muchas instituciones y empresas comprometidas con la biodiversidad y el desarrollo sostenible”.

Asimismo, se refirió al plan “Prepara2”, puesto en marcha por la Universidad para ofrecer una docencia presencial de calidad, pero a la vez teniendo en cuenta diferentes escenarios donde poder impartir docencia online para algunos o todos los estudiantes. “Si nos proponemos que la Universidad de Navarra sea uno de los mejores lugares del mundo para estudiar, ahora añadimos un detalle: “particularmente, en tiempos de incertidumbre””, matizó.
 

Ejemplaridad de los universitarios ante la pandemia


En este sentido, el profesor Sánchez-Tabernero señaló que ante el virus no se debe reaccionar con miedo y tampoco con frivolidad. “No podemos vivir atemorizados, recluidos en nuestras casas, porque esa actitud tendría graves consecuencias sociales, económicas y educativas. Pero tampoco podemos comportarnos de modo imprudente, sin tomar las medidas preventivas más eficaces”, dijo. “Los universitarios debemos ser particularmente ejemplares. La prudencia para cumplir con rigor todas las normas es la forma fundamental de ser solidarios en estos tiempos de pandemia”, aseguró.

El rector mencionó las medidas tomadas por el centro académico para el comienzo de curso, como las pruebas PCR gratuitas para todos los profesionales y estudiantes, la vigilancia médica permanente, los rastreos aleatorios del covid-19 y la adaptación de los espacios, pero insistió en que “ninguna de esas medidas tendrá eficacia sin el comportamiento personal responsable”.
 

Prioridades durante la pandemia: proteger la salud y los puestos de trabajo


Alfonso Sánchez-Tabernero también hizo un repaso de la actuación de la Universidad de Navarra ante la pandemia: “Entendimos muy pronto que la crisis exigía clarificar nuestras prioridades: en primer término, decidimos proteger la salud de nuestros empleados y estudiantes, y mantener los puestos de trabajo; después, nos propusimos seguir realizando nuestra tarea con la máxima calidad posible, en condiciones muy complejas; y, finalmente, quisimos afrontar la pandemia con una mirada solidaria, con la idea de ayudar a las personas más vulnerables”.

Con estos principios claros, según subrayó el rector, se cerró el campus muy pronto, se fomentó el teletrabajo y se transformó -en un fin de semana- la enseñanza presencial en online. “Durante el confinamiento se impartieron 24.000 horas lectivas y se realizaron 68.000 exámenes de modo no presencial. La Clínica trató a 1.600 pacientes con covid-19 y en Madrid se triplicó el número de plazas de UCI disponibles y se consiguió una tasa de recuperación de enfermos hospitalizados del 95%”, recordó.

El profesor Sánchez-Tabernero agradeció a los empleados, tanto de los centros docentes como de la Clínica, su compromiso en estos meses, que constituye “el segundo pilar de la actuación de la Universidad frente al covid-19”.

También destacó el esfuerzo económico del centro académico, que ha incrementado su partida de becas para paliar el impacto negativo de la pandemia en muchas familias. “Con la ayuda de muchos benefactores -buena parte de ellos antiguos alumnos- los recursos destinados a becas han crecido de 4,5 millones de euros a 6,5 millones. Este aumento nos ha permitido que los alumnos que en este curso recibirán algún tipo de apoyo económico de la Universidad pasen de 2.000 a 3.000”, explicó.


Un acto académico singular
 

La apertura comenzó con una misa oficiada por Mons. Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona. A continuación se desarrolló el acto académico en el Aula Magna, de una forma muy singular debido a la situación especial que vivimos. Por primera vez en la historia de la Universidad no se inició con el tradicional desfile académico y la asistencia presencial se redujo a los miembros del Pleno de la Junta de Gobierno y las máximas autoridades navarras. Sin embargo, se retransmitió en directo por streaming para toda la comunidad universitaria.

Entre las autoridades se encontraba el consejero Juan Cruz Cigudosa, que acudió en representación de la presidenta del Gobierno de Navarra; Unai Hualde, presidente del Parlamento de Navarra; Enrique Maya, alcalde de Pamplona; Joaquín Galve, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra; José Luis Arasti, delegado del Gobierno; y José Antonio Sánchez Sánchez-Villares, fiscal jefe de Navarra. También acudieron el rector de la UPNA, Ramón Gonzalo; el presidente de la CEN, Juan Miguel Sucunza; y el presidente de la Cámara de Comercio, Javier Taberna, entre otros.

Lo que no faltó, además del discurso del rector, fue la lectura de la memoria por parte del secretario general, Jesús María Ezponda, que se estrenaba en su cargo; y la lección inaugural, titulada “Pasado, presente y futuro del análisis y diseño de estructuras”, que corrió a cargo del profesor de la Escuela de Arquitectura Eduardo Bayo. El catedrático de Mecánica de Medios Continuos y Teoría de Estructuras realizó un recorrido histórico por el diseño estructural desde las civilizaciones mesopotámica y egipcia hasta la actualidad, cuando el análisis estructural concierne a todas las ingenierías y a la arquitectura.

En su repaso recordó que “la estructura es un denominador común en muchos elementos fundamentales que nos rodean, como un puente, una presa, una pasarela peatonal, un edifico, un vehículo o un avión”. Así, relató el gran avance vivido por el diseño de estructuras en el siglo XX, con el desarrollo del hormigón armado, el perfeccionamiento de las uniones en las estructuras de acero laminado (que permiten levantar construcciones tan emblemáticas como el Golden Gate Bridge o el Empire State Building, en 1937 y 1931, respectivamente) y la ideación del Método de los Elementos Finitos, gracias a la aparición de los ordenadores.

Este método “ha permitido implementar herramientas computacionales muy consolidadas y potentes, las cuales facilitan análisis muy sofisticados, así como la optimización de los distintos diseños estructurales”. “A modo de ejemplo”, explicó, “un equipo de ingenieros de la Universidad de Sydney estudió la Torre Eiffel y concluyó que si el Método de los Elementos Finitos se hubiera aplicado en su construcción, esta hubiera  necesitado un 46% menos de acero”.

Por último, Eduardo Bayo Pérez resaltó el gran campo de posibilidades que se abre con la aplicación de las técnicas de inteligencia artificial (IA) y de Big Data: “Incluso se vislumbra ya un nuevo paradigma, la Inteligencia Artificial Explicable, que utiliza técnicas de inteligencia artificial fundamentadas en los métodos científicos ya desarrollados”.

 

El curso 2019/20, en cifras