"Ángeles Urbanos" hace posible que 180 personas celebren la Navidad

Alumnos del Máster en Gestión de Empresas de Comunicación sirvieron y prepararon una cena solidaria

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En el centro Ángeles Ramos con alumnos y antiguos alumnos del MGEC, y algunos voluntarios. FOTO: Cedida
23/12/15 11:18 Fina Trèmols

El año pasado Miguel Ángel era alumno del Máster en Gestión de Empresas de Comunicación (MGEC), uno de los que la Universidad de Navarra desarrolla en el campus de Madrid. Es un hombre con inquietudes sociales, voluntario en Avanza ONG, que une a los que quieren ayudar con los que necesitan ayuda.

Unos meses antes de Navidad, preguntaron en el Ayuntamiento de Madrid cuál era la asociación más necesitada. En Servicios Sociales no lo dudaron: "Ángeles Urbanos". Su labor se centra fundamentalmente en el apoyo educativo integral y la inserción laboral de colectivos en riesgo de exclusión social con el fin de mejorar su calidad de vida y la de sus familias.

Miguel Ángel se puso en contacto con su alma mater, Ángeles Ramos, contagió su entusiasmo al resto de compañeros de máster y organizaron  una cena solidaria en el Colegio Maristas San José del Parque. En aquel momento 11 estudiantes del MEGEC compraron, prepararon y sirvieron una cena para 150 personas.

Hace unos días se repitió la experiencia, también en el mismo colegio, pero esta vez fueron los antiguos alumnos del máster y los actuales acompañados de algunos amigos: 22 voluntarios que prepararon y dieron de cenar a 180 personas. "Esta es la única cena de Navidad que tendrán estas familias", les explicó Ángeles Ramos. "Y estos, sus regalos de Reyes", señalando unas bolsas de papel granates, puestas en hileras donde los primeros en llegar fueron colocando una caja con lápices de colores, unas figuritas de chocolate, una barra de turrón, una crema hidratante, un balón… regalos que a su vez habían donado empresas y establecimientos que saben que, con ese gesto, colaboran a que esas familias puedan ser un poco más felices en estas fechas.  

Jesús, un empresario joven que acaba de abrir una pastelería, preparó 200 raciones de una tarta de chocolate; Solan de Cabras, las bebidas; Unidad Editorial, unos balones de fútbol; Atrix, unas cremas hidratantes y así una cadena larga de donantes sin cuya colaboración no hubiera sido posible ni la cena ni el reparto de regalos. Algunos antiguos alumnos del máster que no pudieron acudir, quisieron estar presentes colaborando económicamente con los gastos de la cena.

Se pusieron las mesas adornadas con motivos navideños y los asistentes tuvieron oportunidad de disfrutar de un menú sencillo pero hecho, sobre todo, con mucho cariño. Para los más pequeños un caldo, un perrito caliente y un brownie casero preparado por Belén, antigua alumna del MEGEC. Y unos entrantes, pastel de carne con patatas y tarta de chocolate para los mayores. Algunos que servían en las mesas oyeron más de una y más de dos veces el interés de los comensales por repetir "porque no he comido nada en todo el día".

"La cena solidaria de Ángeles Urbanos fue un acto de reconciliación con el ser humano", dice Pablo, alumno del máster. "En vez de tender nosotros una mano fueron ellos quienes más nos dieron esa noche: gratitud, cariño, felicidad, humildad, valores en general que parecen olvidados en la sociedad de hoy en día.

Ver a Ángeles Ramos en acción y escucharla es de esas cosas que te llegan directas al corazón, te invitan a reflexionar y a cambiar pequeñas acciones en tu día a día. No se puede hacer más con menos. No se puede tener tanta vitalidad a pesar de la edad. No se puede ser ejemplo si no es con tus acciones. No hay excusa que valga. En los días malos de trabajo y estudio se me viene la imagen de Ángeles a la cabeza, llevando ella sola una familia de más de 60 personas con problemas y sin recursos, un argumento para tirar para adelante con todo".

A la mañana siguiente Miguel Ángel recibió un mail que decía, entre otras cosas: "Nuevamente este año os habéis superado con la cena de ayer para nuestros chicos y sus familias. Agradece a los voluntarios su enorme esfuerzo, cariño y dedicación que tuvieron con todos. La cena estaba buenísima. Hazles llegar nuestro agradecimiento y cariño". Era de Lola, una de las voluntarias que trabaja con Ángeles en la asociación.

"La acción solidaria del MGEC, que espero que no sea la única de este año, se ha convertido en una tradición de unión no solo entre los actuales alumnos, sino también con los de otros años", concluye Pablo.

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