VIH/SIDA

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El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) es el agente causal del Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA)

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) es el agente causal del Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), una enfermedad humana caracterizada por la presencia de niveles bajos de linfocitos CD4 que llevan asociados el desarrollo de infecciones oportunistas y de algunos tipos de cáncer.

Existen distintas variantes genéticas del VIH. En un primer nivel de clasificación, existen infecciones por los tipos VIH-1 y VIH-2, siendo el VIH-1 el más frecuente a nivel mundial. A su vez, existen diversos subtipos y formas recombinantes del VIH-1, siendo el subtipo B el predominante en los países económicamente desarrollados y los diversos subtipos no-B y formas circulantes recombinantes (CRFs) los causantes de la mayoría de casos de infección en países en vías de desarrollo.

La infección por VIH se transmite por vía sexual (homosexual y heterosexual), parenteral (sangre, hemoderivados, usuarios de drogas inyectables) y materno-infantil (durante el embarazo, parto o lactancia materna), siendo la vía de transmisión sexual la mayoritaria a nivel mundial.


Prevalencia

Se estima que en 2015 cerca de 37 millones de personas estaban infectadas por VIH en el mundo (69% en África Subsahariana), aunque muchas personas desconocen estarlo ya que la infección puede ser asintomática durante los primeros años. Ese año se produjeron más de un millón de muertes por SIDA y más de dos millones de casos nuevos, de los cuales aproximadamente 150000 eran niños. La mitad de estos niños, sin un diagnóstico y tratamiento precoz, morirán antes de cumplir los dos años de vida.


Prevención y tratamiento

La prevención de la infección por VIH depende mayoritariamente del cambio de comportamientos y fundamentalmente de evitar los comportamientos sexuales de riesgo, que permiten adicionalmente prevenir el resto de infecciones y enfermedades de transmisión sexual (ITS/ETS).

Una vez una persona se ha infectado por VIH actualmente se dispone de tratamiento antirretroviral que permite reducir la presencia del virus en el organismo y así disminuir la progresión a SIDA. No obstante, actualmente menos de la mitad de la población mundial, y especialmente de los habitantes de países en vías de desarrollo, tiene acceso a estos tratamientos. De cara a terminar con la epidemia del VIH/SIDA, la OMS ha planteado para 2020 el objetivo 90-90-90, es decir, conseguir que el 90% de personas infectadas estén diagnosticadas, que el 90% de éstas reciba un tratamiento antirretroviral correcto, y, de esta población tratada, que el 90% consiga niveles indetectables del virus en sangre.