Olvido en transición: los casos español y polaco

Pawel Skibinski, de la Universidad de Varsovia y uno de los más reconocidos expertos polacos en la España del franquismo, imparte un seminario en la Universidad

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El profesor Pawel Skibinski. FOTO: Cedida
29/03/19 12:05 Carlos Veci

Pawel Skibinski, profesor de la Universidad de Varsovia, ha recordado en un seminario impartido en la Universidad de Navarra el papel de la evocación de la historia en el desarrollo de la Transición española. Skibinski ha comparado la historia de las transiciones polaca y española invitado por el Grupo de Investigación en Historia Reciente (GIHRE) de la Universidad.

Dos puntos de partida diferentes: España y Polonia

El experto ha señalado que, a simple vista, las transiciones española y polaca a la democracia han llegado a resultados similares. Ambos países pertenecen ahora al mundo occidental, poseen regímenes democráticos y forman parte de la Unión Europea y del Tratado del Atlántico Norte. Además, experimentaron rupturas pactadas y relativamente pacíficas. Sin embargo, aunque el punto de llegada sea el mismo, para comprenderlas es preciso considerar que el punto de partida ha sido muy distinto: hasta la salida de las tropas soviéticas en 1992, Polonia sufrió las consecuencias de un totalitarismo impuesto desde fuera de sus fronteras.

El profesor Skibinski ha comparado ámbitos como la política, la geopolítica y la economía para demostrar que, si España estaba gobernada de forma autoritaria, Polonia sufría las consecuencias del totalitarismo. En la España de Franco había cierta competición política entre familias y se habían desarrollado el libre mercado y el capital privado, había cierto respeto a la ley que debía obedecer también el Estado, y el estilo de vida era casi equivalente al generalizado en Occidente. En Polonia existió un monopolio de poder comunista sobre la política, la economía y la entera vida social: “los centros de poder degeneraron la vida social con su control”, ha explicado Pawel Skibinski. Sólo a partir de la aparición del movimiento Solidaridad existió en Polonia un ente con el que el régimen pudiera dialogar en un momento dado, camino de la transición.

Además, mientras España mantenía relaciones con los Estados Unidos desde 1951 y la CEE desde 1957, Polonia era miembro del Pacto de Varsovia y dependía de la estrategia moscovita. Skibinski ha señalado también que el papel de la Iglesia fue diferente, pues si España experimentaba la crisis posconciliar, en Polonia florecía regada por la sangre de mártires como Popieluszko y el entusiasmo del primer Papa polaco: Juan Pablo II. Por otro lado, España también sufría una fuerte crisis identitaria, mientras en Polonia podía apoyarse en un profundo sentido de la unidad nacional.

Las consecuencias del olvido histórico

Skibinski se ha adentrado en elementos psicológicos de las transiciones polaca y española. Por ejemplo, en el similar sentimiento de autovergüenza de los funcionarios de los regímenes que precedieron a la democracia, aunque, como ha recordado, en España “las primeras elecciones las ganan los hijos del régimen”, mientras en Polonia el comunismo fue arrollado en las primeras elecciones semi-libres, en junio de 1989. En este último dato se ha apoyado para recordar que en su país el resultado fue abrumadoramente prodemocrático, pero en la oposición española no todas las fuerzas sostenían postulados democráticos.

Otro elemento psicológico que ha invitado a tener en cuenta en ambas transiciones fue la decisión de hacer tabla rasa del pasado que, a su juicio, ha discapacitado a los ciudadanos para juzgar la historia. En Polonia la transición a la democracia en España fue presentada por las autoridades comunistas como un ejemplo, y dentro de él se subrayaba la necesidad de una “amnesia histórica” para conseguir la transición. El profesor Skibinski subrayó que esto era un engaño manifiesto, una manipulación que perseguía la impunidad de las autoridades comunistas. En España no hubo amnesia sino recuerdo del enfrentamiento previo de origen, reconocimiento de los excesos y delitos de unos y otros y reconciliación para la concordia. Se había llegado al consenso de la vía pacífica de la transición gracias al deseo de perdonar. Para el profesor polaco, en vez de la opción del perdón, los protagonistas de la transición polaca decidieron que la clave era olvidar. Esta falta de perdón y de realismo ha acabado teniendo consecuencias que hubieran sido evitables. “La verdad histórica es imprescindible para la vida social”, ha concluido Pawel Skibinski en el seminario organizado por el GIHRE en la Universidad de Navarra.

Pawel Skibinski es uno de los más reconocidos especialistas polacos en la España del franquismo. También es un estudioso de la historia de su país, al que se acerca en su última obra, 1918, que repasa la historia de la recuperación de la independencia por Polonia en esa fecha.

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