José Antonio Montero: “El camino de Estados Unidos hacia el intervencionismo no era inevitable”

El profesor de la Universidad Complutense imparte un seminario del Grupo de Investigación en Historia Reciente (GIHRE)

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El profesor Montero durante el seminario impartido en la Universidad de Navarra. FOTO: Cedida
28/03/19 17:39 Carlos Veci

“El camino de Estados Unidos hacia el intervencionismo no era inevitable”. Así lo ha afirmado el profesor de la Universidad Complutense de Madrid, José Antonio Montero. Especialista en la historia de las Relaciones Internacionales, ha impartido un seminario del Grupo de Investigación en Historia Reciente (GIHRE) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra.

En su intervención, ha explicado el irregular proceso por el que Estados Unidos se convirtió, entre 1890 y 1952, en una superpotencia intervencionista. Asimismo, Montero ha señalado que una serie de corrientes históricas se oponían a la participación de los Estados Unidos, más allá de sus aledaños. Así pensaban, por ejemplo, los partidarios del viejo presidente Washington, decidido defensor de la no intervención en los asuntos europeos. O quienes suscribían doctrinas como la del presidente Monroe (1823: América para los americanos) o la idea del destino manifiesto de los Estados Unidos a extenderse por el continente. Estas corrientes concebían a los Estados Unidos como un hecho excepcional, ya fuera por su juventud, origen ideológico o su carácter de país “de frontera” en expansión hacia el oeste.

Sin embargo, en base a este “excepcionalismo”, comenzó a justificarse también la intervención de los Estados Unidos en asuntos que se escapaban de su esfera de influencia. Por ejemplo, la defensa del principio democrático o la extensión del libre comercio, ideas que el presidente Wilson juzgaba esenciales de los Estados Unidos, fueron defendidas en Europa y Asia. Pero la conciencia de los líderes estadounidenses de pertenecer a una nación excepcional no les abocaba a la intervención tal y como se acabó produciendo. Montero ha repasado algunos acontecimientos históricos como la guerra hispano-estadounidense y la Primera y la Segunda Guerra Mundial para describir la compleja marcha del Estado americano hacia el intervencionismo. “El camino de Estados Unidos hasta el intervencionismo o el tipo de superpotencia en que se convirtieron no era inevitable”, ha explicado Montero.

Durante la guerra hispano-estadounidense, por ejemplo, en cuyo estudio se ha señalado tanto el papel de la prensa para desencadenar la intervención frente a España, en realidad éste no fue unívoco. Ni todos los periódicos aconsejaron la intervención, ni esta postura se suscribió en todos los Estados. Incluso los presidentes Cleveland y McKinley no vieron clara la participación en la guerra y sólo éste último acabó decidiéndose a ello, en un marco de enorme tensión en el Congreso y con la presión de varios cargos prominentes de la Administración. Aún la anexión de Filipinas en 1899 suscitó importantes protestas anti-imperialistas.

Montero ha destacado también que la intervención en la Primera Guerra Mundial se hizo cuando en las elecciones inmediatamente anteriores los dos candidatos habían esgrimido la bandera del aislamiento. Los célebres 14 puntos del presidente Wilson fueron más famosos fuera de los Estados Unidos que en su propio país. El mismo Wilson cayó en desgracia después de la guerra, su plan fracasó y en 1919 las huelgas obreras en Estados Unidos demostraron que no sólo ejercía influencia América sobre Europa, sino que también se daba la situación contraria.

El término “aislacionismo” para describir la oposición ideológica a intervenir en los asuntos internacionales fue popularizado en la Segunda Guerra Mundial para desdeñar a los no pocos detractores de la participación. El lema America First fue esgrimido entonces por personajes como el aviador Charles Lindbergh, que consideraban que los Estados Unidos debían mantenerse replegados sobre sí mismos. Aún en 1952, en la contienda electoral entre Eisenhower y Taft, el segundo era partidario del aislamiento de los Estados Unidos. Pero también fue entonces, a raíz de la victoria de ‘Ike’, cuando empezó a haber consenso en pro del intervencionismo.

A lo largo del seminario del GIHRE, el profesor José Antonio Montero ha repasado también la política comercial y la cultura de los Estados Unidos para explicar la ambivalencia de su posición internacional, entre la apertura y el aislamiento. En este sentido, ha recordado, por ejemplo, la paradoja que se daba en los años 20, cuando Europa alcanzó un grado muy alto de dependencia económica con Estados Unidos y, al mismo tiempo, estos fueron tan proclives al proteccionismo. Montero, buen conocedor de relaciones diplomáticas hispanoamericanas y experto en diplomacia cultural y soft-diplomacy, va a publicar próximamente un libro con Pablo León Aguinaga, otro especialista de las relaciones internacionales, titulado Estados Unidos y el mundo (1890-1952).

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