Grupo de Investigación en Historia Reciente (GIHRE)

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Presentación del libro Ana María Vidal-Albarca, el coraje frente al terror

Escrito por María Jiménez Ramos, se ha presentado en el marco de los seminarios del Grupo de Investigación en Historia Reciente (GIHRE), de la Facultad de Filosofía y Letras

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María Jiménez Ramos, autora del libro, junto a Pablo Pérez López, director del Grupo de Investigación en Historia Reciente (GIHRE) FOTO: Manuel Castells
14/10/20 18:33 Gema Pérez Herrera

El viernes 9 de octubre María Jiménez Ramos presentó su último libro Ana María Vidal-Abarca, el coraje frente al terror. Una biografía en la que la autora recoge la vida de Ana María Vidal-Albarca, viuda de Jesús Velasco, Jefe del cuerpo de Miñones de Álava y asesinado por ETA el 10 de enero de 1980. Como explicó la autora, Vidal-Albarca, madre de cuatro hijas, había participado en política durante los años iniciales de la Transición española, comprometiéndose con Alianza Popular. Sin embargo, tras el asesinato de su marido el clima enrarecido que se vivía en Vitoria y en el resto del País Vasco a causa del terrorismo le hicieron marcharse, como a tantas otras familias en circunstancias muy parecidas, a Madrid. Allí conoció a Sonsoles Álvarez del Toledo, también viuda, y a Isabel O´Shea, ambas víctimas del terrorismo etarra. Con ellas inició la “Hermandad de Familiares de Víctimas del terrorismo” entre 1980 y 1981. No tardó mucho Ana María en comprender la soledad, el desamparo y el dolor en el que tantas familias habían quedado sumidas tras la aparición de ETA, familias muchas veces encabezadas por amas de casa, que sacaban adelante a sus hijos con pensiones de viudedad insuficientes y que además seguían soportando en muchos casos el “estigma” de ser víctimas de ETA. La sociedad vasca de aquellos años, años en los que la actividad de la banda fue más mortífera que nunca llegando a las 90 víctimas mortales por año y cientos de atentados, era una sociedad sumida en el miedo y también en una cierta “justificación” de la banda, a pesar de que ETA demostró que se excluía de la reconciliación nacional que buscó la Transición.

Ana María, Sonsoles e Isabel se embarcaron entonces en la tarea de dar visibilidad y conseguir apoyos para las víctimas: Sonsoles, enfermera de formación, se dedicó más directamente a la asistencia de esas familias, Ana María e Isabel trataron de lograr el reconocimiento social y jurídico a la Asociación, para así lograr mayores apoyos y concienciar a la opinión pública. En 1991 el Gobierno les negó las ayudas, no fue hasta 1995 cuando el periódico ABC les apoyó en una gran recaudación de fondos destinados a ayudar a las víctimas y a impulsar un gabinete jurídico. Como dijo la autora de la biografía, María Jiménez, «el activismo por las víctimas ha ido por delante de la legislación». Un largo camino, no exento de mucho sufrimiento, que ha ido configurando la Asociación de Víctimas del Terrorismo que conocemos hoy. En la presentación María Jiménez explicó también los procedimientos de su investigación y las más de cuarenta entrevistas que ha realizado a miembros de la familia de Ana María. Para muchos de sus familiares suponía abrir una herida aún no restañada, pues aunque Ana María se entregó de lleno a la causa de las víctimas, siempre llevó muy dentro y en solitario su propio dolor. Sus familiares recuerdan la fuerza con la que su madre o abuela les decía: «Lo más importante es ser buenos». María Jiménez  terminó su presentación con unas palabras de su biografiada que suponen una síntesis de la labor a la que dedicó su vida: «Hay veces que aunque puede parecer que pierdes, ganas, porque ganas cuando eres buena persona, ganas siempre cuando procuras no hacer daño a nadie, ganas cuando defiendes la vida y la libertad».