Gabriel Reina González, Profesor de la Facultad de Farmacia y Nutrición y microbiólogo de la Clínica Universidad de Navarra y de IdiSNA

Las Superbacterias no son ciencia ficción

      
18/11/17 Publicado en Diario de Navarra

Gabriel ReinaEl siglo XX nos dejó numerosos momentos históricos. Uno de ellos, sin duda, fue el descubrimiento de la penicilina –a cargo de Alexander Fleming- y de otros muchos antibióticos. Hoy, 18 de noviembre, Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos, merece la pena recordar que estos fármacos han conseguido salvar millones de vidas, han contribuido al progreso de la Medicina y han hecho posible el aumento de la esperanza de vida.

Sin embargo, en el momento de recoger su merecido premio Nobel, Fleming ya adelantaba que no era difícil obtener bacterias resistentes a la penicilina, como ha terminado ocurriendo. El empleo de cada nuevo antibiótico ha ido acompañado, en más o menos tiempo, de la aparición de bacterias resistentes. Esta “tragedia” desde el punto de vista médico se debe a la biología tan particular de estos microorganismos, la cual permite una selección rápida de variantes resistentes a los antibióticos. Selección todavía más eficaz si los usamos de forma inadecuada, como cuando abandonamos el tratamiento prescrito antes de tiempo. Entonces permitimos a los microorganismos sobrevivir y diseminarse en otros ambientes u otras personas.

Esa capacidad de reacción y adaptación provoca que, cada vez con más frecuencia, nos encontremos con infecciones causadas por bacterias multirresistentes, o “superbacterias”, frente a las cuales no existen antibióticos efectivos. De hecho, anualmente las infecciones por bacterias resistentes a los antibióticos causan 700.000 muertes en el mundo (2.500 en España). Estas infecciones, además, implican estancias hospitalarias más prolongadas y tratamientos más caros, con un sobrecoste anual de 150 millones de euros tan solo en nuestro país. Y en 2050 este fenómeno de selección y diseminación de bacterias resistentes podría provocar hasta 10 millones de muertes en el mundo. Más aún que el cáncer.

Debido a la gravedad del problema, en 2016 la ONU acogió la firma de un acuerdo global frente a las resistencias a los antibióticos. Era la cuarta vez en su historia –tras el VIH/SIDA, las enfermedades no transmisibles y el ébola-  en la que un tema de salud se debatía en una Asamblea General, lo que habla por sí solo de su trascendencia y de la necesidad de aplicar medidas urgentes.

Esas medidas requieren de la implicación de toda la sociedad para acabar con ciertas prácticas muy extendidas, como la de tomar antibióticos para combatir infecciones virales tipo gripe o resfriado, ya que al hacerlo provocamos, de nuevo, el fortalecimiento de las bacterias. Según asegura Rafael Cantón (ex–presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica) esta práctica provoca en España más muertes que los accidentes de tráfico y sigue en aumento gracias a la automedicación o la toma de antibióticos guardados o adquiridos sin receta. Asimismo, entre los profesionales médicos es necesaria una formación continua para individualizar la terapia y evitar un 30-40% de prescripciones innecesarias, motivadas en muchos casos por la presión del paciente, quien desconoce la magnitud de esta tragedia, tal y como quedó demostrado en el Eurobarómetro de 2016.

Según se publicó en esta encuesta europea, el 46% de los casi 30.000 encuestados pensaban, incorrectamente, que los antibióticos eran activos contra infecciones virales como la gripe o el catarro. Además, el estudio confirmó que España era el segundo país de la Unión con mayor consumo de antibióticos, tanto en humanos como a nivel veterinario, lo que incide de nuevo en la proliferación de superbacterias que llegan a nuestro organismo a través de la comida.

Precisamente el objetivo de este Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos consiste en invitar a la reflexión sobre el consumo de estos fármacos, y a que se conozca mejor su funcionamiento para alargar su vida útil, mientras continúa la investigación para el desarrollo de nuevas moléculas activas que puedan hacer frente a las superbacterias.

Convencidos de ello, desde la Universidad de Navarra nos hemos sumado a esta campaña con mesas informativas en varios edificios del campus.

Extender la cultura del uso responsable de los antibióticos entre la ciudadanía resulta imprescindible para frenar el problema. Y es que tan solo cambiando algunos gestos sencillos -como lavarse las manos, vacunarse (especialmente frente a la gripe) o terminar los tratamientos recetados por el médico- lograríamos estrategias preventivas extremadamente útiles. Aplicarlas ahora está en la mano de cada uno.

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