María Jesús Moreno Aliaga, Catedrática de Fisiología. Facultad de Farmacia y Nutrición. Universidad de Navarra

La vida tiene un ritmo

    
03/10/17 Publicado en Diario de Navarra

Este año, el Premio Nobel en Fisiología y Medicina ha sido concedido a los Profesores Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young por sus descubrimientos sobre los mecanismos celulares y moleculares que controlan los ritmos circadianos.

Los ritmos circadianos son aquellos que duran aproximadamente 24 horas. Desde hace tiempo se conocía que los organismos adaptan su fisiología y comportamiento a la hora del día siguiendo un patrón circadiano. Así, varios procesos fisiológicos -como los ciclos sueño/vigilia, la secreción de hormonas como el cortisol y la melatoninay el metabolismo- muestran ritmos controlados por el reloj biológico circadiano.

El sistema circadiano de los mamíferos está compuesto por una serie de estructuras coordinadas por un marcapasos central localizado en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo. Este “reloj central” sincroniza, a su vez, la actividad de otros “relojes periféricos” situados en otros tejidos -como el corazón, el hígado, el páncreas o el tejido adiposo- mediante la regulación de la secreción cíclica de hormonas y la actividad del sistema nervioso vegetativo. 

En las últimas décadas ha tenido lugar un descubrimiento importante al respecto. Se trata de la confirmación de que la regulación de los ritmos circadianos se realiza a través de los denominados “genes reloj”. Estos genes codifican una serie de proteínas que regulan los ritmos mediante bucles de retroalimentación positivos (CLOCK y BMAL) y negativos (PER y CRY).

Estos y otros avances forman parte de la Cronobiología: la ciencia que estudia los ritmos biológicos que tienen lugar en los seres vivos. La cronobiología tiene un gran impacto en muchos aspectos de nuestra fisiología. Por ejemplo, los relojes circadianos,además de regular los patrones de sueño, influyen también en el comportamiento alimentario,la presión arterial y la temperatura corporal, entre otros.

De ello se deriva quelos comportamientos o hábitos que provocan una alteración relevante de los ritmos circadianos fisiológicos,bioquímicos y metabólicospueden provocar lo que se denomina cronodisrupción. Muchos estudios –entre ellos algunos que nosotros hemos realizado en el Centro de Investigación en Nutrición de la Universidad de Navarra- muestran una clara asociación entre la cronodisrupción y el aumento en la incidencia de alteraciones del sueño, enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, obesidad y síndrome metabólico, envejecimiento acelerado e incluso algunos tipos de cáncer.

Trasladado a nuestros patrones de vida, lo que ya conocemos sobre la relevancia de los ciclos circadianos confirma la importancia de adoptar patrones de vida saludables en concordancia con los sincronizadores naturales, tales como el ciclo de luz-oscuridad. O lo que es igual:respetar las horas de sueño yevitarla exposición a luz brillante en horas nocturnas; sobre todo la parte azul del espectro (móviles, tablets, etc.), ya que pueden suprimir la producción nocturna de melatonina y alterar el sueño y los ritmos circadianos, y conducir así a una cronodisrupción de nuestros ritmos biológicos.

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