"La persecución a los defensores de derechos humanos en los países totalitarios es un hecho, es un riesgo que hay que asumir, pero vale la pena”.

El pasado 27 de enero, visitó la Universidad Alfredo Romero, presidente de Foro Penal, una de las ONG más representativas de Venezuela. Romero impartió un seminario dentro del Máster en Derechos Humanos de la Facultad de Derecho, que llevó por título "Litigios estratégicos y Protección de Derechos Humanos en países dictatoriales".

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FOTO: Manuel Castells
02/02/21 09:25

El presidente de Foro Penal, Alfredo Romero, sostuvo que todos los regímenes totalitarios tienen una estrategia de represión, que hay que “identificar y desmontar”. Para ello, explicó que es imprescindible saber plantear litigios estratégicos. “Es esto lo que permite obtener la satisfacción más grande a quienes luchan activamente por los derechos humanos, a saber: el poder ver la alegría que se desborda por los ojos de las víctimas que, después de haber sido injustamente detenidas, pueden encontrarse nuevamente con sus familiares en plena libertad". Sin embargo, según el ponente, esa defensa supone la cara y la cruz de una misma moneda, "La persecución a los defensores de derechos humanos en los países totalitarios es un hecho, es un riesgo que hay que asumir, pero vale la pena". 

 

Asimismo, Alfredo Romero quiso hacer hincapié en la necesidad de ser contundentes en la defensa de los Derechos Humanos "que en todos los países se violen los derechos humanos no puede ser una razón para insensibilizarse, sino que debe ser, más bien, un motivo para defenderlos con más fuerza", aseguró. "Se ha hecho frecuente recurrir al soft power para conseguir resultados. Y esto está bien en muchos casos, pero, a veces, hay que denunciar las cosas tal como son. Sin tabúes".

 

En relación con el modo de actuar de estos regímenes, Romero explicó que los gobiernos totalitarios “son conscientes del costo que tiene la represión. El problema es que, en ocasiones, por la falta de concienciación, ese costo es muy bajo y pueden “darse el lujo” de reprimir a la población, y de violar así sus derechos humanos, sin mayores consecuencias. Si se actúa correctamente y se denuncian las violaciones, el costo de esos actos criminales será mayor y, quizás, por motivo de ello, se contengan en sus represiones",  “por eso es tan importante no dejar que las violaciones a la dignidad humana se normalicen, sino que hay que insistir en su defensa hasta el cansancio”, sentenció.

 

Según el ponente, el camino debería ser más sencillo y "la diplomacia tendría que dejar de ser, en ocasiones, un obstáculo para defender los derechos humanos". “No se puede justificar que, para lograr determinados movimientos en los órganos internacionales de derechos humanos, haya que esperar a que se cometan injusticias prolongadas durante varios años, como ha sucedido con Venezuela”, afirmó.

 

A pesar de la grave crisis que atraviesa el país, Romero se mostró firme en la necesidad de  hacer algo por las víctimas. “Ese algo, con la debida preparación y compromiso, puede ayudar a muchas personas, incluso en regímenes como el de Nicolás Maduro. La solución, sin embargo, no llega sola. Está en nuestras manos defender los derechos humanos, de los venezolanos y de todo ser humano”, concluyó.

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