• ¿Qué precedentes históricos existen de otras dimisiones papales?

    Una renuncia explícita y libre a seguir desempeñando el ministerio petrino, es decir, sucesor de San Pedro y obispo de Roma, tal como la ha formulado Benedicto XVI el pasado lunes 11 de febrero, sólo cuenta con un precedente equiparable en la larga historia de los papas, el de Celestino V.

    A raíz de la renuncia se han divulgado otros casos que, estrictamente, no pueden equipararse. Unos por la ausencia de datos derivada de la antigüedad a la que se remontan. Así, por ejemplo, se habla del papa san Clemente I (92-99) de quien apenas se conservan noticias fiables, y de san Ponciano (230-235) del que tampoco existe certeza absoluta de que renunciara, aunque muchos lo suponen ya que fue desterrado a Cerdeña y condenado a trabajos forzados.

    El resto de los casos es sustancialmente distinto ya que no nos encontramos ante renuncias sino ante deposiciones forzadas. Así, san Silverio (536-537) fue depuesto por el general Belisario al igual que san Martín I (649-655) por el emperador Constante II. Por otra parte, Benedicto IX, cuyo pontificado fue sumamente azaroso, abdicó en 1048 de manera poco clara, siendo luego depuesto en el Sínodo de Sutri, acusado de simonía.

    Existe, no obstante, un caso dudoso. Es el de Gregorio XII (1406-1415), cuya elección se efectuó con la condición expresa de abdicar con el fin de acabar con el Cisma de Occidente. En vistas de lo cual renunció en 1415 al acatar el concilio de Constanza y quedó como decano del colegio cardenalicio hasta su fallecimiento en 1417. Por tanto, propiamente no podría hablarse de una renuncia libre y voluntaria sino más bien de una renuncia condicionada y forzada por un compromiso previo.

    También se ha hablado de que algunos pontífices calibraron la posibilidad de dimitir y en vistas de ello incluso tuvieron escrita la renuncia, como Pío VII (1800-1823) para el caso de verse apresado por Napoleón y sometido a sus dictados. Lo mismo se sospecha que ocurrió, mucho más recientemente, en el caso de Juan Pablo II en previsión de que su enfermedad se agravara tanto que le impidiera de facto continuar rigiendo la Iglesia. En cualquier caso, en ninguno de los dos casos se llevó a efecto.

    Finalmente, se han traído a colación también varios casos de elecciones y deposiciones de antipapas, que evidentemente nada tienen que ver con el asunto que aquí se trata. Por todo ello, sólo en el caso de Celestino V puede hablarse de una renuncia libre al ejercicio del pontificado, tal y como la ha efectuado ahora Benedicto XVI.

    Celestino V fue papa tan sólo cinco meses, desde el 5 de julio al 13 de diciembre de 1294, cuando renunció. En aquella ocasión, además de los ochenta y cinco años del pontífice (una edad casi desmesurada para la época) pesó mucho en su decisión la falta de preparación para el ejercicio del gobierno, lo que ciertamente no ocurre en el caso presente del papa Ratzinger.

    Hasta el mismo momento de su elección, Celestino V era un venerable religioso que vivía retirado en una celda junto al monte Morrone, cerca de L´Aquila (Italia). Tras la muerte de Nicolás IV se desencadenó un larguísimo cónclave que duró dos años y tres meses debido a las posiciones encontradas de dos familias, los Colonna y los Orsini. Como no había forma de llegar a un acuerdo, el decano del colegio cardenalicio propuso una solución de consenso: elegir al anciano Pietro Angeleri, monje benedictino de vida eremítica y con fama de santidad. La propuesta prosperó de forma inmediata y fue electo el bendito monje, bien ajeno a todo lo que se le venía encima ya que no era ni tan siquiera obispo. No fue fácil convencerle para que aceptara la tiara pontificia, pero al fin aceptó. Y su decisión fue recibida con alborozo ya que presagiaba un nuevo modo de gobernar la Iglesia, menos influido por la política del momento y más preocupado por la santidad de clérigos y fieles.

    Lo cierto, sin embargo, es que al anciano monje convertido en Papa, las labores propias del ministerio y, sobre todo, la actividad diplomática y curial le superaron con creces. No dominaba el latín, nada sabia de intrigas cortesanas ni de negocios seculares; y sin quererlo cayó en manos del rey de Nápoles, que ejerció sobre él una indisimulada influencia, hasta el punto de que nunca se trasladó a Roma, sino que se hospedó en un palacio habilitado por éste.

    Viendo que el gobierno de la Iglesia le superaba, solicitó al colegio cardenalicio la posibilidad de retirarse durante el Adviento para meditar y hacer penitencia, pero se le desaconsejó hacerlo. Finalmente, y tras consultar con los canonistas si era posible abdicar, el 10 de diciembre de 1294 publicaba una bula por medio de la cual introducía la posibilidad de convocar el cónclave tras la renuncia del papa, y no sólo tras su fallecimiento. Tres días más tarde, reunidos los cardenales en consistorio, se daba lectura al acta de renuncia.  Diez días después se reunía el cónclave y, con inusitada rapidez –un solo día– se elegía a su sucesor: Bonifacio VIII.

    El nuevo Papa no quería que su antecesor pudiera ser utilizado en contra de la unidad de la Iglesia, por lo que no le permitió retirarse al yermo, como era el deseo de quien había recobrado de nuevo el nombre de Pietro Angeleri, sino que lo confinó en Castel Fumone, en el Lacio, donde murió el 19 de mayo de 1296. Fue canonizado en 1313 por Clemente V.

    Por Fermín Labarga
    Profesor de Historia de la Iglesia
    Universidad de Navarra

  • ¿La renuncia de un Papa está contemplada por el Derecho Canónico?

    La renuncia del Papa se trata de un supuesto nada habitual. Téngase en cuenta que el último Romano Pontífice que renunció a su oficio fue Gregorio XII, en 1415, y en el contexto del "Cisma de Occidente". En ese momento coincidían tres eclesiásticos que reclamaban la tiara pontificia: Benedicto XIII, Alejandro V y Gregorio XII (único de los tres reconocidos como Papa legítimo por la Iglesia). Gregorio XII renunció al Papado para facilitar la solución del cisma.

    A pesar de lo extraordinario de la renuncia de un Papa, este supuesto está recogido en el canon 332 § 2 del Código de Derecho Canónico, donde se indican los requisitos para que la renuncia sea válida: que sea libre y se manifieste de modo formal. La renuncia no necesita –ni puede- ser aceptada por nadie, pues el Papa es la máxima autoridad en la Iglesia.

    El número 77 de la Constitución apostólica Universi Dominici Gregis, ley especial que regula la elección del Romano Pontífice, determina que las disposiciones canónicas establecidas para la elección del Papa se observen íntegramente también cuando la Sede Apostólica quede vacante por la renuncia del Pontífice.

    Por Joaquín Sedano
    Profesor Facultad de Derecho Canónico
    Universidad de Navarra

  • ¿Qué escenario se presenta en la Iglesia tras la renuncia del Papa?

    Es una situación nueva que será afrontada con los instrumentos jurídicos y teológicos con que cuenta la Iglesia. El sucesor de B. XVI deberá afrontar las iniciativas ya en marcha (Año de la Fe, JMJ en Brasil, etc), y tomar el pulso a la marcha de la Iglesia. A la situación nueva, sucederá la normalidad.

    Por César Izquierdo
    Profesor Facultad de Teología
    Universidad de Navarra

  • ¿Cuáles son los trámites para elegir al próximo Papa?

    Al Papa lo eligen los cardenales electores que son los que menores de 80 años. Los trámites están especificados en el documento Universi Dominici Gregis, que aprobó Juan Pablo II. Es muy minuciosa la descripción de lo que se debe hacer dentro del cónclave. Al Papa se le elige por una mayoría cualificada.

    Por César Izquierdo
    Profesor Facultad de Teología
    Universidad de Navarra
     

  • ¿Qué título tendrá Benedicto XVI cuando ya no sea Papa?

    El título consiste en el tratamiento que recibirá cuando se hable con él o bien cuando terceros se refieran a su persona. El director de la sala de prensa, Mons. Lombardi, ha declarado el 26.II.2013, que «Benedicto XVI será "Pontífice emérito" o "Papa emérito". Asimismo seguirá conservando el nombre de "Su Santidad, Benedicto XVI" y se vestirá con el hábito talar blanco sencillo, es decir sin la pequeña capa que le cubría los hombros».
     

    Por Javier Otaduy
    Profesor Facultad de Derecho Canónico
    Universidad de Navarra

  • ¿Desempeñará Benedicto XVI algún cargo en el Vaticano tras su renuncia?

    El cargo se entiende como ‘oficio eclesiástico'. Como tal, Joseph Ratzinger no desempeñará ninguno, pues, tal y como ha comunicado, vivirá retirado en un convento en el Vaticano a partir de que se haga efectiva su renuncia.


    Por Javier Otaduy
    Profesor Facultad de Derecho Canónico

    Universidad de Navarra

  • ¿Qué ocurrirá con la encíclica que está escribiendo?

    No lo sabemos. Puede que el nuevo Papa siga trabajando sobre ella y la publique como suya, reconociendo lo que ya había dejado preparado B. XVI; puede que no lo haga; y puede finalmente que Benedicto XVI publique una obra suya con ese material, pero ya como autor privado. Esta última posibilidad podría dar lugar a equívocos sobre todo si sigue conservando, como parece, el nombre de Benedicto XVI.

    Por César Izquierdo
    Profesor Facultad de Teología
    Universidad de Navarra

  • ¿Qué pasará con la cuenta de twitter pontifex después de la renuncia del Papa?

    Monseñor Paul Tighe, Secretario del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales ha emitido la siguiente declaración:
     La cuenta @Pontifex fue creada para uso exclusivo del Papa. @Pontifex permanecerá inactiva durante el período entre la renuncia del Papa Benedicto XVI y la elección de su sucesor (Sede Vacante).
    @Pontifex estará disponible para ser usada por el siguiente Papa si él desea hacerlo.

  • ¿Quiénes son susceptibles de ser elegidos Papa?

    En situación de sede apostólica vacante, es decir, cuando falta el legítimo titular de la Sede petrina (según los supuestos contemplados por la legislación canónica, por muerte o renuncia), se activa el procedimiento de elección del nuevo Romano Pontífice.

    Aunque ninguna ley determina explícitamente los requisitos necesarios para poder ser elegido Papa, la Constitución apostólica Universi Dominici Gregis sí que recoge algunos supuestos, como la posibilidad de que el elegido no sea cardenal (n. 83); o incluso que no sea ni obispo, aunque, en este caso, deberá ser ordenado obispo inmediatamente (n. 87).

    Ante la falta de normas más detalladas, hipotéticamente puede ser elegido Pontífice cualquier varón bautizado en comunión con la Iglesia. Aunque, lógicamente, es de suponer que la persona que resulte elegida por los cardenales reunidos en cónclave tendrá las cualidades morales, espirituales e intelectuales apropiadas para tan alta dignidad y deberá ser conocida por una amplia mayoría de ellos.

    Por Joaquín Sedano
    Profesor Facultad de Derecho Canónico
    Universidad de Navarra

     

  • ¿Puede participar Benedicto XVI en la elección del futuro Papa?

    Cuando se reúna el cónclave para la elección del Romano Pontífice, Benedicto XVI ya no será Papa (su renuncia se hará efectiva el 28 de febrero a las 20 horas) y, en principio, tampoco cardenal, pues pierde esta condición al ser elegido Pontífice. En todo caso no podrá entrar en el cónclave, pues el n. 33 de la Constitución apostólica Universi Dominici Gregis establece que el derecho a elegir al Romano Pontífice corresponde solo a aquellos cardenales que todavía no hayan cumplido los 80 años de edad el día antes de que la Sede Apostólica quede vacante; y Benedicto XVI tiene en la actualidad 85 años.

    Por Joaquín Sedano
    Profesor Facultad de Derecho Canónico
    Universidad de Navarra

  • ¿Qué son las Congregaciones generales preparatorias?

    Las Congregaciones generales que preceden el comienzo de la elección, llamadas por eso «preparatorias», se celebran a diario, a partir del día establecido por el Camarlengo, Tarcisio Bertone, y por el primer Cardenal de cada orden entre los electores.

    Todos los cardenales, sean electores o no, son convocados a "congregaciones generales".

    Entre sus funciones están las de establecer todo lo referente al alojamiento de los cardenales en la Domus Sanctae Marthae, aprobación de los gastos necesarios para el proceso de elección, y fijar el momento del comienzo del cónclave.

     

    Por Javier Otaduy
    Profesor Facultad de Derecho Canónico
    Universidad de Navarra

  • ¿Dónde se alojarán los cardenales durante el cónclave?

    Los cardenales electores se alojan en la Domus Santae Marthae, un edificio adyacente a la Basílica de San Pedro. Fue el papa Juan Pablo II quien lo designo como residencia de los cardenales electores durante los cónclaves en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis.

    Las habitaciones son asignadas por sorteo, que se realiza en las Congregaciones generales preparatorias.

     

    Por Javier Otaduy
    Profesor Facultad de Derecho Canónico
    Universidad de Navarra

  • ¿Cómo se aíslan los cardenales durante la elección?

    Los cardenales electores, desde el comienzo del proceso de la elección hasta que esta se haga pública, deben abstenerse de mantener correspondencia epistolar, telefónica o por otros medios de comunicación con personas ajenas al ámbito de la elección. Se prohíbe a los Cardenales electores, mientras dure el proceso de la elección, recibir prensa diaria y periódica de cualquier tipo, así como escuchar programas radiofónicos o ver transmisiones televisivas. Se prohíbe igualmente que sean usados instrumentos técnicos de cualquier tipo que sirvan para grabar, reproducir o transmitir voces, imágenes o escritos.

     

    Por Javier Otaduy
    Profesor Facultad de Derecho Canónico
    Universidad de Navarra

  • ¿Cómo es el proceso de votación?

    Se establece que por la mañana y por la tarde se realicen dos votaciones. Para cada pieza de dos votaciones se eligen los escrutadores y los revisores.

    Después de tres días de escrutinios sin resultado, se suspenden las votaciones por un día. A continuación vienen siete escrutinios. Nueva pausa. Otra serie de siete escrutinios. Nueva pausa. Otra tercera serie de siete escrutinios.

     

    Por Javier Otaduy
    Profesor Facultad de Derecho Canónico
    Universidad de Navarra

  • ¿Qué mayoría es necesaria para la elección del Romano Pontífice?

    El nuevo Papa debe obtener una mayoría de dos tercios de los votos. La Universi Dominici Gregis permitía, agotados todos los escrutinios, pasar de los dos tercios a la mayoría absoluta, expresada sobre los dos candidatos que en la última votación habían resultado los más votados.

    El Motu Propio de 2007 de Benedicto XVI cambió está posibilidad, estableciendo que también entonces era necesaria la mayoría cualificada de dos tercios.

    El Motu Proprio del 22 de febrero de 2013 ha establecido que esta mayoría sea de los presentes y votantes. Es decir, que un hipotético cardenal que se abstenga en la votación no sería computado a efectos de porcentajes.

     

    Por Javier Otaduy
    Profesor Facultad de Derecho Canónico
    Universidad de Navarra

  • ¿Cómo se protege la libertad de elección de los cardenales?

    La libertad de elección viene protegida por una serie de normas que castigan  la simonía, los pactos previos antes de la sede vacante, el derecho de veto o exclusiva de la autoridad civil, los compromisos de dar o negar el voto, y las capitulaciones electorales.

    El nuevo Motu Propio del 22 de febrero de 2013 castiga con una excomunión latae sententiae la ruptura del secreto en la elección.

     

    Por Javier Otaduy
    Profesor Facultad de Derecho Canónico
    Universidad de Navarra