20 de febrero de 2013

Ciclo de conferencias

ARQUITECTURA SEÑORIAL Y PALACIAL DE PAMPLONA

Redescubriendo el Palacio Episcopal románico de Pamplona

D. Javier Martínez de Aguirre.
Universidad Complutense de Madrid

 

Noticias documentales poco explícitas, como la referencia al palacio del obispo Pedro de Roda en un diploma de 1177, daban cuenta de la existencia de una residencia episcopal en la Pamplona románica. A lo largo del siglo XX diversos estudiosos, entre los que merece la pena citar a Leopoldo Torres Balbás y José Goñi Gaztambide, dedicaron su atención a analizar la documentación y los posibles restos todavía en pie de dicha construcción. Cuando llegó el momento de reconvertir las dependencias canonicales para su uso como Museo Diocesano, existía el convencimiento de que del antiguo palacio sólo se conservaba la fachada de piedra que cierra el patio anejo al refectoriopor su lado meridional. 

El descubrimiento del antiguo palacio real de la Navarrería, con motivo de su transformación en Archivo General de Navarra, dio pie a una investigación en busca de todos los vestigios de edificaciones románicas en el conjunto catedralicio, lo que dio como fruto la identificación de un palacio tipológicamente relacionado con el regio, puesto que también constaba de dos navesque dibujaban una planta una ele. La principal diferencia consistía en que la residencia real incluía una torre en la esquina, que falta en la de los prelados. Ambas contaban con pórticos de madera en las fachadas que daban hacia el interior.
 

Palacio episcopal

Palacio episcopal
 

El palacio episcopal estaba organizado en dos alas. La de mayores dimensiones, a la que se accede por la Puerta Preciosa del claustro, parece haber sido la gran sala para audiencias y celebraciones. Tenía arcos transversales para sostener la techumbre de madera a dos aguas. Su puerta principal, escasamente adornada, todavía se abre en la fachada occidental. Presentaba un gran ventanal en el hastial meridional. Hacia 1270 adosaron a su fachada oriental un dormitorio para canónigos con numerosas ventanitas. A comienzos del siglo XV el vicario don Lancelot decidió sustituir este dormitorio poco saludable por uno nuevo, ubicado en la gran sala. Para ello construyó un piso intermedio de madera sobre arcos transversales decorados con su escudo. Su uso perduró hasta el siglo XIX. A comienzos del XX los canónigos decidieron ubicar allí una nueva sala capitular, que hubo que derribar por defectos constructivos.

La que suponemos ala doméstica era algo menor y estaba dividida desde el principio en dos alturas, con forjado de madera sobre ménsulas todavía a la vista. Contaba con una puerta hacia el pórtico de madera y al menos dos ventanas hacia el Norte. Su fachada meridional se ha visto muy alterada por edificaciones añadidas (casa del arcediano de Usún en el siglo XIV y biblioteca en el XVIII). También su interior sufrió los vaivenes de la historia: fue reconvertida en casa de dignidades canonicales y más tarde en estancia residencial para don Lacelot, que la dotó de miradores góticos. Luego acogió un refectorio de diario, reempleado más tarde para actividades recreativas (el “teatrillo” del que habla la documentación).
 

Palacio episcopal