20 de junio de 2006

Ciclo de conferencias

CARTEL FESTIVO Y TAUROMAQUIA". HOMENAJE A LA CASA DE MISERICORDIA EN SU III CENTENARIO

El Cartel Taurino en Navarra

D. Ignacio J. Urricelqui Pacho

 

Plaza de Toros de Pamplona

Carlos Ruano LLopis. Plaza de Toros de Pamplona. 1942.


La conferencia ofreció una visión panorámica de la evolución del cartel taurino en Navarra desde mediados del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX. Se centró, en particular, en dos tipos de carteles. Por un lado, en los elaborados por el Ayuntamiento de Pamplona para anunciar las fiestas de San Fermín, en los que durante décadas las corridas taurinas fueron el elemento más característico y determinante; y, por otro lado, en los que fueron promovidos por la Casa de Misericordia, en especial a partir de la década de 1920, para publicitar las lidias organizadas por ella. 

Con relación a los primeros, se señaló que el cartel de San Fermín mostró durante décadas un aspecto similar al del resto de carteles taurinos que se realizaron por toda España para anunciar las ferias de toros que se celebraban con motivo de las diferentes fiestas patronales. En ellos, el protagonismo absoluto fue para el toro, los toreros y los subalternos, al tiempo que, a través del texto y de la presencia de elementos como el escudo del municipio, se vinculaba el cartel con la capital navarra. Fue a comienzos del siglo XX, gracias a autores como Javier Ciga, cuando el encierro cobraría el total protagonismo, como espectáculo característico y signo de identidad de las fiestas pamplonesas.

Respecto a los carteles de la Casa de Misericordia, se indicó que, si bien en un principio dependieron en buena medida de los que se presentaban anualmente al concurso de San Fermín, pronto cobraron independencia y se relacionaron con la estética del cartel taurino en España, de autores como Ruano Llopis o Reus, donde dinámicos grupos de toro y torero vibrantes de cromatismo, tapizaron las pareces de las plazas españolas. La creación de la Feria del Toro en 1959 supuso la continuación de esta estética a través de los trabajos del sevillano Andrés Martínez de León y del madrileño Antonio Casero. Con el cartel de 1967, debido al navarro José Antonio Eslava, el cartel taurino pamplonés se abriría a nuevas tendencias y estilos.

El conferenciante insistió en la importancia del cartel que, tras su labor publicitaria, efímera, queda como documento y testimonio para la memoria de la ciudad, de ahí que resulte fundamental su conservación y estudio.