22 de marzo de 2006

Ciclo de conferencias

LOS JEROGLÍFICOS DEL AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA. IMAGEN Y CEREMONIAL REGIOS

"Asombro de los ojos y de la razón". Excepcionalidad de los jeroglíficos pamploneses

Dr. Javier Azanza López

 

Jeroglífico


En su intervención, el profesor Javier Azanza aludió a los elementos que formaban parte del decorado fúnebre de las exequias reales celebradas en la catedral de Pamplona durante la Edad Moderna. El más destacado era el catafalco, gigantesca estructura de madera cuya altura alcanzaba las bóvedas catedralicias. Todo él se recubría de telas y bayetas de color negro, alumbrado con centenares de velas y cirios, y decorado con jeroglíficos ideados para la ocasión que dotaban de contenido ideológico a la máquina funeraria.

Los jeroglíficos eran acertijos visuales que mediante la combinación de texto e imagen transmitían un mensaje al espectador, quien debía echar mano de su ingenio para tratar de descifrar el significado final. Elaborados por notables juristas y teólogos de la época versados en la literatura emblemática, los jeroglíficos pamploneses insistían en un triple mensaje que enlazaba referencias al poder destructor de la muerte, las virtudes del monarca que le aseguraban la vida eterna, y la legitimidad dinástica garantizada en la figura del sucesor al trono.

A los anteriores se unía también un conjunto de jeroglíficos que simbolizaba el profundo dolor que había causado la muerte del monarca a sus súbditos pamploneses y navarros. Para ello los mentores echaban mano de los signos de identidad característicos de la ciudad y el reino como el león y las Cinco Llagas, integrantes del escudo de armas de Pamplona, su recinto amurallado, el río Arga en forma de venerable anciano, o las cadenas de Navarra.

Excepcional resulta el caso de Pamplona al haberse conservado los jeroglíficos originales encargados por su Ayuntamiento con motivo de las exequias dieciochescas de Felipe V, Bárbara de Braganza, Isabel de Farnesio y Carlos III. Se trata de un total de 101 composiciones elaboradas en papel acartonado a manera de grandes tarjetones con un tamaño medio de 60 x 45 cm. Custodiados en el Archivo Municipal, han sido sometidos a un proceso de restauración y digitalización que garantiza su conservación y ha posibilitado su estudio en el contexto del ceremonial fúnebre pamplonés a cargo de los profesores Molins y Azanza.

Los jeroglíficos pamploneses, insistió este último, constituyen uno de los mayores valores del patrimonio archivístico-documental navarro, únicamente parangonable en el terreno del arte efímero con los jeroglíficos policromados de la pira funeraria de Santa Prisca de Taxco, en México, y con las dos series de jeroglíficos florentinos encargados por los Médicis para las exequias de Felipe II y Margarita de Austria en la ciudad del río Arno.