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El marketing y la educación superior

"La reputación se ha vuelto vital, en un nivel institucional, para las universidades porque no quieren estancarse, quieren crecer". Mark Sudbury empieza, de este modo, su intervención en el congreso BUR 2017, con la que encamina su tesis sobre el marketing, la reputación y la educación

Mark Subdbury habla del nuevo contexto en el que se encuentran las universidades, este ha generado que las instituciones se centren en el lado empresarial y se focalicen más en el lado "marketiniano". A lo largo de su conferencia habla de las "4ps" del marketing mix y de que tres de esas tienen una actividad limitada dentro del ámbito de las universidades. Actualmente, las universidades están más centradas en la promoción, sin embargo, es interesante ver como las otras "3ps" van tomando más importancia; como, por ejemplo, pensar el "producto" que ofrece la institución.

El presidente de Global Engagement de St Mary's University, Mark Sudbury, hace incapié sobre la idea de que las universidades se han vuelto más colaborativas. Con una actitud más de colaboración que de competencia. Y como key issue expone que, para llegar a la colaboración, es necesario tener una buena reputación.

Como ideas clave de la conferencia se llega a la conclusión de que el marketing es algo que ha ido apareciendo poco a poco a lo largo del tiempo y se ha convertido en algo muy relevante. La relación entre la educación, la reputación y el marketing, cada vez más, es algo innegable.

 

Ponencia BUR 2017

Conclusiones Building Universities' Reputation 2018

El congreso BUR 2018, celebrado en la nueva sede de la Universidad de Navarra en Madrid, ha analizado el papel de los Alumni en la reputación universitaria

 

En la tercera edición del Congreso Building Universities’ Reputation se ha analizado cómo los antiguos alumnos pueden convertirse en un punto clave para la construcción de la reputación universitaria. Desde ayer, una veintena de expertos han explicado diversos aspectos de la relación entre los Alumni, la universidad y su reputación. Tres de los ponentes, Ángel Gómez Montoro, director del nuevo Campus Madrid de la Universidad de Navarra; Ángel Alloza, director de la Fundación Corporate Excellence y Mark Sudbury, consultor del World 100 Reputation Network, han resumido las conclusiones del congreso:

 

1.- La relación entre la Universidad y los alumni debe vertebrarse sobre el propósito, los valores y creencias compartidas. Esta vinculación se da en una doble dirección. Las universidades tenemos la oportunidad de activar el propósito a través de los alumnis: impacto, transformación, legado, etc…

 

2.- La Universidad debe encontrar su propio camino para definir y fortalecer la relación con sus antiguos alumnos en función de cuáles es su “valor diferencial” y contribución a la sociedad.

 

3.- Los alumnis juegan un rol determinante en la construcción de la reputación de las organizaciones. No son clientes, no son stakeholders; son personas. Hay que mantener una relación antes, durante y después de su vida universitaria. El verdadero engagement es el compromiso desde el momento que se es alumno. Vinculación a largo plazo, sin prisa.

 

4.- Relación de diálogo y escucha. Esto permite integrar la estrategia alumni en el plan estratégico de la Universidad. La vinculación con el antiguo alumno debe formar parte de las directrices de gobierno de la Universidad. Esto ofrece oportunidades de mayor relación, ayuda a proyectos, financiación de la Universidad…

 

5.- Extender la cultura de vinculación con los antiguos alumnos a toda la Universidad y todos los profesionales de la Universidad: Rectorado, Oficina Alumni, deans, staff y muy especialmente claustro de profesorado.

 

6.- Empleabilidad. Los alumni son una excelente oportunidad para identificar el gap entre el conocimiento y la oferta docente de la Universidad y las necesidades del mercado laboral.

 

7.- Relevancia del contenido en la nueva era del cambio de la influencia. Las universidades serán relevantes en la conversación con sus antiguos alumnos si aportan contenidos de calidad. Sé relevante, haz comunidad. Definir una estrategia de contenidos de calidad para vincularse con los Alumni, darles la palabra y la distribución de esos contenidos.

 

8.- La reputación es calidad percibida. Las percepciones de los stakeholders deben contribuir a transformar a la Universidad. Necesitamos identificar los indicadores más adecuados para medir la reputación y la vinculación entre la Universidad y los antiguos alumnos. Medir para avanzar e impulsar planes de acción.

 

El Congreso Building Universities’ Reputation cuenta mañana con un evento especial en el que, en dos mesas redondas, se analizará el futuro de la universidad en las vertientes de investigación, innovación y networking. A las 11:15 intervendrán el Rector de la Universidad Nacional de Singapur, Tan Eng Chye y el presidente de la Liga de Universidades de Investigación Europeas (2016-2018), Bert van der Zwaan.

 

¿Por qué es importante la internacionalización de la universidad?

Juan Fernando Campos.- Los universitarios internacionales se fijan en muchas variables a la hora de escoger el centro de estudio. Algunas de ellas pueden ser el país, cuál ciudad es mejor, más bonita, cuál es la mejor institución para formar en una determinada área de especialización, entre otras. Hans de Wit, Director of the Center for International Higher Education, del Boston College, señala que la reputación se vuelve un buen indicador, pero que va a depender de la calidad de la educación.

Los estudiantes internacionales tienen que hacer una decisión calculada a la hora de escoger la universidad. Esa decisión la hacen basándose en la información que tienen, una de ellas son los rankings de reputación.

La internacionalización se vuelve un aspecto muy importante ya que, como dice de Wit “(…) somos una sociedad global del conocimiento”. Ese conocimiento se vuelve el principal factor para poder construir las sociedades actuales. Las universidades, su reconocimiento y su competencia al más alto nivel, se convierte en el canal principal para cultivar ese conocimiento.

Esa búsqueda de la internacionalización mediante el cultivo del conocimiento se tiene que buscar sin sacrificar la calidad de la institución.  Los rankings son importantes para la reputación y el crecimiento de las universidades, pero no pueden convertirse en el único objetivo de estas, ya que se podría perder el norte. La calidad no se va a definir por el puesto del ranking en el que se encuentre nuestra universidad, sino que la va a definir la misión de la universidad, nuestra composición como institución.

Es importante que cada universidad evalúe el cómo, en el contexto concreto de trabajo, la internacionalización pueda jugar un papel importante para potenciar nuestra institución. 

 

 

¿Qué es la reputación universitaria? Los estudiantes dicen lo que piensan

 

Varios estudiantes de la Universidad de Navarra mostraron su opinión respondiendo a la pregunta de: ¿Qué representa la reputación universitaria para el alumnado? Lo interesante de esta muestra, y que garantiza la diversidad de las opiniones, es la internacionalidad de la misma universidad.

Los estudiantes hablaron de las grandes facilidades que da la universidad para poder sacar el máximo provecho de la etapa universitaria, como por ejemplo las excelentes instalaciones y las constantes ayudas de la universidad para el quehacer diario del estudiante. Otro aspecto es la exigencia y el constante reto a los alumnos por el propio bien de ellos. También la facilidad y el orgullo con que los estudiantes se identifican con la misión y visión de la universidad, que tiene que fin, el lograr mantener ese acercamiento al centro de estudio durante toda la vida.  

Uno de los aciertos que tiene la Universidad de Navarra desde el inicio de la misma, fue el compromiso con las personas de bajos recursos y que querían estudiar. El dinero no se vuelve una barrera para no poder estudiar, con esfuerzo y trabajo, todo se alcanza. Para gente con esta actitud, la universidad proporciona toda la ayuda necesaria.

La universidad se vuelve el lugar de encuentro para estudiantes interesados, abiertos y con ganas de hacer contactos. Es un lugar en donde las facilidades para fortalecer el futuro profesional y personal están disponibles; el que no las busca, no ha sabido aprovechar al máximo esta etapa.

La universidad es saber que los profesores, docentes, investigadores están al servicio del estudiantado en todo momento y lugar.

Para finalizar, la universidad no terminar con a la graduación, sino que ésta, da la oportunidad de seguir vinculado y en contacto con una inmensa red empresarial de contactos. Aquí se evidencia el verdadero enriquecimiento integral que una buena institución universitaria pueda brindar a cada uno de sus alumnos.

Puedes descargarte el PDF en inglés con los resultados de la encuesta.

 

Resultados encuesta BUR 2017

La clave de la reputación de Harvard: Los alumni

Juan Fernando Campos.- El ambiente de las universidades es de las situaciones más enriquecedoras gracias a variedad de los grupos de interés que existen alrededor de ellas (padres, alumnos, profesores, investigadores, donantes, etc.) Paul Andrew, Vice President of Communications and HPAC at Harvard University, cuenta el potencial que tienen estos grupos a la hora de volverse líderes de opinión en sus respectivos ámbitos.

Andrew habla de la importancia de que las universidades se centren en esos grupos de interés individualmente y en cada uno de los individuos que componen esos grupos, para lograr una comunicación eficaz, y así, poder satisfacer, informativamente, las necesidades que se tengan. El trabajo por fortalecer esos grupos de interés va a afectar a que las universidades puedan forjar lazos y relaciones más fuertes y así poder llegar a influir más.

Desde Harvard, el trabajo para incrementar sus relaciones con esos grupos de interés se hace mediante la enseñanza, la investigación y la docencia, no siendo utilizados como intangibles, sino como pilares de la misión de Harvard. Programas diseñados para mejorar la enseñanza presencial y a distancia, ayudado de la implantación de las nuevas tecnologías, provocan que esta universidad siga manteniendo esa resonancia a nivel mundial.

La forma más sencilla y precisa de medir el trabajo y esfuerzo implementado en la docencia es a través de sus antiguos alumnos. No solo por el aumento de los alumni, sino por su peso e impacto que tienen en sus determinados ámbitos profesionales. Los antiguos alumnos van a determinar el prestigio y la reputación que va a tener el centro universitario, por lo que el compromiso que se tiene que tener con ellos, mediante la actualización y el posicionamiento en vanguardia de los planes de estudio, tiene que ser uno de los objetivos primordiales a tratar.

 

 

¿Peligra la reputación de la universidad?

Artículo escrito por Juan Manuel Mora, Vicerrector de Comunicación de la Universidad de Navarra y promotor de los Congresos internacionales Building Universities' Reputation 

 

En los últimos meses hemos asistido a una lluvia de noticias sobre presuntas irregularidades de políticos de varios partidos en relación con sus títulos universitarios. Algunos han dimitido, otros han quedado 'tocados'. Y la reputación de la universidad se ha visto cuestionada. Parece una feria de vanidades: falsos méritos, síntomas de 'titulitis' aguda, pequeñas mentiras, plagios, venta de favores.

¿Peligra la reputación de la universidad española? Quizá es pronto para dar una respuesta. Pero puede ser oportuno aportar alguna reflexión.

Ante todo, conviene tomar las medidas al problema. Los rectores han recordado con razón que todo lo que se está aireando ha sucedido en un ámbito concreto y reducido, afecta a un número pequeño de académicos y no sería razonable tomar la parte por el todo. Algo parecido hemos vivido en los sectores de empresas de automoción, energía, telecomunicaciones, en instituciones religiosas, incluso entre las ONG. Por supuesto que hay comportamientos desviados, pero no sería sensato descalificar al entero sector.

Al mismo tiempo, hemos de reconocer que pequeños problemas pueden originar grandes crisis. Se suele decir de la reputación que cuesta una vida conseguirla, pero puede perderse en un instante. El diablo está en los detalles. Por eso, no hay que sobrevalorar, pero tampoco minusvalorar, las irregularidades sucedidas en la universidad. Más bien hay que tomar nota y aplicar el remedio, sin echar balones fuera.

En algunos manuales de 'management' se enseña que "lo importante no es el problema, sino el modo de reaccionar ante el problema". Todos cometemos errores, lo verdaderamente decisivo es que acertemos en la solución.

 

En mi opinión, la reputación de la universidad no peligra, si todos los que nos dedicamos a esta institución centenaria nos ponemos manos a la obra. Menciono seis puntos, aunque se podrían exponer otros.

El primero es la aceptación de la crítica y el fomento de la autocrítica. Daríamos muy mala impresión si en estas situaciones vergonzosas —y un poco cutres, la verdad—, desde las universidades reaccionáramos echando la culpa a los políticos que nos corrompen, a los medios que nos azotan, o a cualquier otra circunstancia externa. Aceptemos lo que está mal, reparemos el daño causado, pidamos perdón y pongamos los medios para que no vuelva a suceder. Cada universidad sabe muy bien lo que tiene que hacer. Esto implica asumir pacíficamente la obligación de rendir cuentas.

Una derivada de la rendición de cuentas es la transparencia. Existe incluso un 'ranking' —español, por cierto—, que mide la transparencia de las universidades y ofrece herramientas de gran utilidad. Lógicamente, la transparencia tiene que ser tanto hacia dentro como hacia fuera. De hecho un antiguo y experimentado rector ha recordado que hay que intentar acabar con los "chiringuitos" que eluden el control económico de las universidades y se convierten en cuevas de mercaderes sin escrúpulos. La transparencia obliga a contar todo lo que se hace y a hacer todo lo que se cuenta.

Recuperar la reputación es como recobrar la salud. Es importante la actitud del enfermo, pero no se avanza sin hacer caso al médico, a los enfermeros, a la familia. La universidad ha de vivir en permanente escucha de las personas que la forman y que la rodean: alumnos y antiguos alumnos, la comunidad social en la que vive y a la que quiere servir, los empleadores de sus graduados. La apertura y la escucha resultan muy enriquecedoras y ayudan a prevenir dos peligros insidiosos que nos acechan: la endogamia y la autorreferencialidad. Es verdad que este objetivo es fácil de enunciar y difícil de practicar. Por eso hay que dotarse seriamente de las herramientas de relación y de escucha, que nos permitan avanzar hacia un modelo de organización abierta e integrada en redes.

De la autocrítica, de una cultura transparente, de la escucha de los 'stakeholders', surgen nuevas ideas y energías que ayudan a mejorar la potencia de los proyectos, la calidad de los procesos, el rigor en los controles, no porque lo impongan las leyes, sino porque nacen de la honestidad y del amor a este oficio. La reputación se gana y se pierde por los comportamientos personales, no por las leyes. Probablemente tendremos que arbitrar medidas para evitar que intereses espurios, políticos o económicos, internos o externos, influyan negativamente en el sistema. Así podremos mantener el foco, concentrar el esfuerzo en lo esencial —la calidad docente e investigadora—, apoyándonos en nuestros puntos fuertes. A veces olvidamos que estamos entre los diez mejores países del mundo por la calidad de sus universidades. Y ojalá que todas las universidades puedan ejercer sus responsabilidades con un nivel mucho mayor de autonomía, como se viene reclamando desde hace tiempo.

La reputación de cada universidad individual no se puede separar de la reputación de la universidad como institución. Por tanto, la mejora de la reputación implica una actitud de colaboración entre las universidades. Este planteamiento colaborativo interesa también a las empresas y a los poderes públicos, que han de establecer políticas, dotar de recursos y hacer lo posible para crear sistemas universitarios sólidos, que permitan a las universidades prestar el servicio que la sociedad espera y merece. En el escenario global en que nos movemos, la colaboración ha de extenderse a universidades y redes de otros países.

Un reto fundamental de la universidad es lograr el apoyo de autoridades, empresas, opinión pública, medios de comunicación y sociedad en general. No me refiero solo a apoyo económico, que necesitamos especialmente para la investigación. Destaco sobre todo el apoyo moral, el respeto, el reconocimiento de la contribución que la universidad ha realizado, realiza y puede seguir realizando.

Un país depende mucho de la salud de su sistema universitario. Pero no olvidemos un punto importante: el reconocimiento, la confianza, no se pueden exigir, solo se pueden merecer. Nos los tenemos que ganar a pulso, a base de trabajo bien hecho y de honestidad.

Llevo unos años trabajando los temas de reputación —ya muy estudiados en el ámbito de las empresas— aplicados a la universidad, intentando aprender de quienes lo tienen claro. Una conclusión a la que he llegado es que la reputación se cultiva desde dentro hacia fuera, lentamente, cuando nos preocupamos de conseguir una realidad que merezca prestigio, no una imagen que deslumbre pero sin base real.

Irónicamente, a veces pienso que quienes nos dedicamos a la universidad deberíamos volver humildemente a las aulas y cursar un máster o un doctorado en reputación, sin faltar a clases ni plagiar trabajos. Nos llevaríamos algunas sorpresas.

 

Artículo de opinión publicado en el Blog de El Confidencial  el 29 de octubre de 2018

Así será la Universidad del futuro que cambiará su trabajo

 

Tres rectores de grandes universidades internacionales cuentan a EXPANSIÓN cómo será la educación superior de los próximos años y ofrecen pistas para acabar con la brecha entre el mundo académico y el mercado del empleo real, y sugerencias para adaptar las carreras a las nuevas exigencias de las profesiones que van apareciendo y de los modelos de trabajo que cambian nuestra vida profesional.

 

Foto Archivo Universidad de Navarra

La Universidad -al menos en España- ha estado en las últimas semanas en el centro del debate público, en las portadas de los diarios, en las cabeceras de los informativos y en las conversaciones de la gente... Tesis dudosas, másteres sospechosos, alumnos célebres que reciben favores y títulos que no merecen... Este ha sido el centro de un debate que no ha tenido en cuenta algunas cuestiones fundamentales, como el abismo entre el mundo académico y la realidad de un mercado laboral cambiante; las verdaderas oportunidades que la formación universitaria ofrece a los futuros profesionales; la necesaria adaptación a las profesiones y empleos del futuro... Qué es hoy la Universidad y qué será mañana resulta una incógnita de la que depende la carrera de quienes llegan a la educación superior. Obtener respuestas sobre esto es tan complicado como conseguir consejo acerca de qué carrera estudiar, qué sector, qué empleo o profesión tendrá futuro en los próximos años.

Tres rectores de grandes universidades internacionales que participaron esta semana en una sesión especial sobre el futuro de la Universidad, organizada por la Universidad de Navarra con motivo de la inauguración de su nuevo campus en Madrid, responden a grandes cuestiones sobre la educación superior y cómo será ésta en los próximos años:

Reducir la brecha

El mundo académico y la realidad del mercado laboral viajan a diferentes velocidades, cuando no en sentido contrario. Bert van der Zwaan, rector de la Universidad de Utrecht y presidente de la Liga de Universidades de Investigación Europeas, cree que "las prácticas en la industria o en compañías relevantes ayudan a reducir la brecha entre el mundo académico y la realidad de la empresa. Ofrecen al estudiante la posibilidad de reunir conocimientos y habilidades en un campo de experiencia notable en el que éste desea trabajar en el futuro. Sobre todo en el Norte de Europa, la empleabilidad se toma muy en serio, y eso implica que la Universidad es corresponsable de esa empleabilidad".

Tan Eng Chye, presidente de la Universidad de Singapur, considera que "las empresas de todo el mundo se enfrentan a una crisis de habilidades más que a una crisis de empleo. Los empleadores detectan una brecha entre las capacidades que necesitan y lo que ven en los recién graduados. En Singapur, nuestras facultades revisan regularmente un riguroso plan de estudios junto con los líderes de la industria y asesores internacionales para garantizar que los cursos que se ofrecen siguen siendo relevantes para satisfacer las necesidades de la industria".

 

"Las empresas de todo el mundo se enfrentan a una crisis de habilidades más que a una crisis de empleo. Los empleadores detectan una brecha entre las capacidades que necesitan y lo que ven en los recién graduados" 

 

Por su parte Alfonso Sánchez-Tabernero, rector de la Universidad de Navarra, cree que "se habla de la universidad como si todas fueran iguales, que en el fondo es como si todos los restaurantes del mundo lo fueran también, tanto el que cobra 200 euros por comer como el que cobra cinco. Hay universidades buenas, regulares y malas; las hay que están muy cerca de la vida empresarial y otras muy lejos... Deberíamos hablar de lo que debe hacer cada universidad en concreto, no el mundo académico. O partimos de la base de que las universidades son realidades muy diferentes o no acertaremos con el problema".

El rector de Utrecht explica que "el problema no es atraer a más estudiantes: la educación masiva es la norma en todos los países de la UE, y eso significa que ya hay demasiados estudiantes con educación académica, más de lo que el mercado laboral puede absorber. Las universidades están sobrecargadas, y si queremos aumentar el grado de participación en la educación superior (como quiere la UE), necesitamos más dinero para facilitar la enorme cantidad de estudiantes que ingresan a la universidad. Debemos invertir en la empleabilidad, dándoles las habilidades para desarrollar una carrera exitosa".

Van der Zwaan señala que el problema real no es la cantidad de estudiantes, sino la diversidad: "Cada vez más alumnos de clases sociales superiores tienen un acceso más fácil a la educación superior que aquellos con talento de clases sociales más bajas o de origen migrante. Esto llevará a una profunda división en la sociedad (que ya existe en Estados Unidos) y que podría ser problemática para Europa también en el futuro".

Tan Eng Chye añade que "las mejores universidades atraen a académicos de primer nivel, lo que abre oportunidades para los estudiantes e investigadores. Para la Universidad de Singapur, la reputación entre académicos y empleadores se fortalece con los rankings universitarios internacionales que aumentan nuestra visibilidad. Los estudiantes deberían elegir una universidad que destaque en un área en la que estén interesados, ya que abrirá oportunidades más especializadas. Esa elección de universidad también afectará a su vida intelectual, social y profesional".

Profesiones con éxito

¿Puede la Universidad adaptarse a la evolución del mercado laboral y a los cambios en las nuevas profesiones que surgen? Sánchez-Tabernero recuerda que "hace 25 años, la Universidad de Navarra proporcionaba sobre todo conocimientos útiles para la vida laboral. Entonces decíamos 'aquí tienes la geometría descriptiva, el derecho constitucional o la historia contemporánea que es necesaria para tu trabajo'. Pero el dinamismo ha hecho que los trabajos cambien muy deprisa y, por lo tanto, ahora, más que enseñar conocimientos, formamos a gente creativa, innovadora, culta, flexible, con capacidad de aprender, de trabajar en equipo, con curiosidad intelectual. Formamos en una serie de habilidades analíticas y en una actitud ante la vida profesional que permite una permanente adaptación. Y esto es más difícil que lo que hacíamos antes, pero resulta más necesario; constituye la base de la educación actual. La máxima capacidad de adaptación tiene que ver con la máxima formación cultural de las personas, puesto que la gente más culta es la que sabe entender qué pasa en el mundo que le toca vivir".

 

"La máxima capacidad de adaptación tiene que ver con la máxima formación cultural de las personas, puesto que la gente más culta es la que sabe entender qué pasa en el mundo que le toca vivir"

Alfonso Sánchez-Tabernero, rector de la Universidad de Navarra

 

 

Tan Eng Chye apunta que un estudio realizado por McKinsey en 2017 estimaba que casi una cuarta parte de las actividades laborales en Singapur desaparecerán en 2030: "La Cuarta Revolución Industrial y los rápidos avances tecnológicos harán obsoletos muchos trabajos y crearán empleos que aún no existen y que pueden requerir conocimientos y habilidades que no están dentro de los planes de estudios universitarios actuales. Es necesario un cambio de mentalidad en las universidades sobre lo que implica la educación y cómo se imparten los conocimientos y habilidades". El rector de la Universidad de Singapur recuerda los planes de su universidad para introducir habilidades establecidas (estadísticas y programación) en todo el currículo, desarrollando así la conciencia de los estudiantes sobre el análisis de datos y el pensamiento computacional que prepare a los alumnos para tecnologías disruptivas en el lugar de trabajo.

Nuevas habilidades

Sobre las capacidades y habilidades profesionales que necesitan hoy los estudiantes, Sánchez-Tabernero opina que "una cuestión vital es evolucionar del estudiante pasivo -que recoge lo que recibe- al estudiante activo, protagonista de su proyecto de formación y que tiene que contestar preguntas básicas como 'para qué estoy en el mundo', 'para qué me quiero formar', 'cuál quiero que sea el impacto de mi trabajo en la sociedad', o 'qué tengo que saber para que realmente ese impacto se produzca'. La Universidad debe formar personas con criterio y buen juicio acerca de las cuestiones fundamentales, y que sepan adquirir hábitos como la laboriosidad para ser capaces de poner en práctica lo que quieren hacer en la vida".

Van der Zwaan otorga una gran relevancia a "las llamadas habilidades del siglo XX, incluidas las soft, como colaborar o expresarse adecuadamente". Pero también a las habilidades digitales. Y asegura que "los estudiantes han de ser entrenados más en términos de agilidad y creatividad: cómo resolver problemas es más importante que la absorción de conocimientos. El conocimiento estará omnipresente en el futuro usando archivos digitales, pero utilizándolo de una manera adecuada y creativa, y hacer las preguntas apropiadas es una habilidad que no todas las universidades pueden enseñar".

 

"Los estudiantes han de ser entrenados más en términos de agilidad y creatividad: cómo resolver problemas es más importante que la absorción de conocimientos. El conocimiento estará omnipresente en el futuro usando archivos digitales, pero utilizándolo de una manera adecuada y creativa, y hacer las preguntas apropiadas es una habilidad que no todas las universidades pueden enseñar"

Bert Van Der Zwaan, rector Universidad Utrecht (2011-2018)  y Presidente. Liga de Univ. de Investigación Europeas (2016-2018)

 

A todo esto el rector de Utrecht añade que "la Universidad nunca puede predecir cómo se desarrollará el mercado laboral. Los estudiantes nunca pueden estar adecuadamente preparados para el trabajo del futuro, pero está claro que el mercado laboral se volverá cada vez más volátil y requerirá más agilidad y adaptabilidad. Se acabó el empleo para siempre, y esto requerirá, además del conocimiento, más habilidades de resolución de problemas que las que tienen la mayoría de los estudiantes en este momento. También la capacidad de lidiar con situaciones inesperadas de una manera flexible. Más importante que el conocimiento en sí mismo es la capacidad de hacer buenas preguntas y resolver problemas de una manera creativa".

Emprender e investigar

El rector de Utrecht también insiste en la importancia de dar a los estudiantes la oportunidad de desarrollar habilidades empresariales: "Muchos no terminan en el mundo académico sino en el sector privado, y necesitan capacidades para crear sus propios negocios. Muchos académicos no están bien preparados para entrar en el mercado laboral".

Tan Eng Chye recuerda que su universidad comenzó la NUS Enterprise en 2001 para encender el espíritu emprendedor en el mundo académico: "Se trata de fomentar jóvenes talentos con una mentalidad empresarial y global, y promover la innovación y el espíritu innovador".

Sánchez-Tabernero explica que "para la Universidad de Navarra el emprendimiento resulta vital y, de hecho, se ha concretado en la iniciativa Innovation Factory, que tiene como finalidad introducir y promover el espíritu emprendedor entre los alumnos, graduados e investigadores. Estamos en una sociedad que ha mitificado la idea del trabajo fijo, que no se sostiene en el tiempo porque las empresas van a mutar. Que haya personas emprendedoras implica que son capaces de crear compañías que generan empleo".

El rector de Navarra asegura que "no hay verdadera Universidad sin investigación. Esta es necesaria porque un auténtico profesor universitario no repite en clase lo que dijo el año anterior, sino que está en la frontera del conocimiento en su ámbito concreto, y esa es la materia de su docencia. Sin investigación no hay buena docencia y no hay buen aprendizaje. Además, la investigación tiene que ver con otra gran misión de la Universidad, además de formar a los estudiantes: avanzar en los distintos ámbitos científicos: médico, tecnológico, humanístico, jurídico... produciendo nuevo conocimiento. Y si la docencia es cara, la investigación también lo es. Que esta sea buena implica una cierta capacidad para conseguir recursos, participar en proyectos competitivos nacionales, europeos e internacionales, obtener recursos haciendo investigación aplicada para empresas, mediante fundraising o con la gestión del endowment del patrimonio, e invertirlos bien en investigación interdisciplinar de grupos con masa crítica suficiente para propiciar avances significativos en cada ámbito científico".

El rector de la Universidad Nacional de Singapur destaca la importancia de "que las universidades sean altamente innovadoras y creen valor distintivo a nivel global, contribuyendo con impacto y convirtiendo la investigación de vanguardia en importantes beneficios económicos, de salud y sociales".

Van der Zwaan añade que "la investigación fundamental y aplicada es extremadamente importante para las innovaciones que impulsan la economía. Las universidades de investigación contribuyen enormemente a ello. En Europa hay fondos suficientes de los gobiernos locales y nacionales, y de la UE, que invierten profundamente en innovación de alto nivel. El problema es que Europa está rezagada respecto de las inversiones en este ámbito de la industria privada: en Estados Unidos, las inversiones privadas son mucho más altas y, por lo tanto, la cantidad total de fondos disponibles para la investigación también es mayor".

 

Artículo publicado en el periódico Expansión el 5 de octubre de 2018

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