Están a punto de iniciarse las merecidas vacaciones. El curso ha tenido momentos buenos y otros un poco más duros, pero eso ha quedado atrás.
Ahora toca disfrutar de otra manera. A lo largo de los meses pasados hemos deseado tener más tiempo libre. Y, paradójicamente, cuando disponemos de él nos cuesta saber qué hacer…

Quedan tres meses por delante: algunos ya se habrán organizado el verano, quizá tengan pensado un campo de trabajo en España o en un país del extranjero, quizá sigan invirtiendo tiempo en prácticas profesionales, quizá sean de los que ha decidido avanzar con los idiomas (dicen que el chino mandarín es el idioma de moda).

Sin embargo, tres meses son 12 semanas, 90 días, 2.160 horas, que no terminarán de rellenar ni prácticas, ni voluntariado, ni los idiomas. ¿Qué hacer para evitar la sensación de pérdida de tiempo y ausencias de la imaginación, correteando por mundos irreales, que lo único que provocan es algo de hastío y desazón? Habrá que enfocarlo de otra manera y descansar cambiando de actividad, que el intelecto deje de trabajar en lo "útil" para pasar a lo "aparentemente" menos útil… pero que nos termina de configurar como personas… [Pausa] [reflexiona]… [¿A qué se puede estar refiriendo?]: a la lectura y a la observación.

Hay algunas pistas que nos pueden servir. Qué tal alguna reflexión sobre el peligro que nos puede acontecer a todos a lo largo de los próximos meses de "la soledad y el aburrimiento", y que tiene solución; o sobre la capacidad para reflexionar, leer y observar serenamente sin necesidad de cronogramas ni horarios. Su lectura, desde luego, no computa por créditos, sólo es evaluable a efectos de la vida.

Antes de regresar a casa, siempre viene bien contactar con quienes nos han ayudado tanto este año a través de sus consejos y compañía. Podrían darnos algunas últimas orientaciones de cómo aprovechar mejor el verano.