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“El problema que late en la relación entre ciencia y fe reside en que nuestra comprensión de Dios es siempre limitada”

El Instituto Superior de Ciencias Religiosas (ISCR) de la Universidad de Navarra organiza un curso sobre los retos y desafíos intelectuales y didácticos de la evolución y la especificidad humana


FotoManuel Castells/Fermin Labarga, director del ISCR, presentó el curso "Evolución y Especificidad humana" FOTO: María Acebal

18 | 03 | 2021

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“El problema de fondo que late en la relación entre la ciencia y la fe está en el hecho de que nuestra comprensión de Dios y las herramientas que tenemos para darlo a conocer son siempre limitadas”, expuso Santiago Collado. Como respuesta a este desafío, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la Universidad de Navarra celebró el curso “Evolución y Especificidad Humana”, con la colaboración del grupo de investigación “Ciencia, Razón y Fe” (CRYF).

La jornada contó con la participación de Fermín Labarga, director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Santiago Collado, profesor de Filosofía de la Naturaleza, Rubén Herce, profesor de Filosofía de la Ciencia, Javier Bernácer, Investigador del grupo Mente-Cerebro del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) y Mª de Ujué Moreno, investigadora del Cima Universidad de Navarra. Los ponentes abordaron en cuatro sesiones los desafíos intelectuales y los retos didácticos de la teoría de la evolución, así como la peculiaridad del cerebro humano frente al animal y el impacto de la formación humanística en el desarrollo científico, respectivamente.

Los supuestos conflictos con la ciencia son, además, ocasión para profundizar en la propia fe y nuestra manera de transmitirla. Y son muchos los retos en cuanto a la didáctica, como “la búsqueda de utilidad por parte de los alumnos de lo explicado o la falta de tiempo a la hora de impartir el temario que hace que prime lo urgente sobre lo importante”, según afirmó Rubén Herce. Ante esto, el profesor aconsejó valorar la formación desde la meta: “El fin es que los alumnos tengan un conocimiento comprensivo y desarrollen un pensamiento crítico”.

Javier Bernácer expuso que “el ser humano es cualitativamente distinto de otros animales, precisamente por la peculiaridad de su cerebro”, la cual se observa en pequeños cambios genéticos, como duplicación de genes o cambios muy concretos en ellos, los cuales pueden dar lugar a grandes cambios entre especies. Y es en esa investigación científica en la que la formación humanística adquiere un papel fundamental: “La ciencia sirve para contestar el "para qué" de lo que investigo, pero no el "por qué" de mi investigación”, afirmó María de Ujué, recalcando el valor de la formación humanística en toda actividad científica.