Gloria González

«La sociedad tiene que aprender a pensar en femenino»

 

Gloria González Aseguinolaza (Irun, 1968), casada y madre de tres hijos, es subdirectora e investigadora del Cima Universidad de Navarra. Responsable del Laboratorio de Terapia Génica en Enfermedades hepáticas y Desarrollo de Vectores Virales, donde lleva a cabo sus principales líneas de investigación. 

Gloria González aboga por unas políticas de discriminación positiva que, más allá de un reparto de cuotas, enseñen a la sociedad a pensar en las mujeres para ostentar puestos de dirección y tengan en cuenta sus necesidades. Afirma que la crisis del coronavirus ha puesto de manifiesto el papel esencial de la mujer, que debe ser tenido en cuenta para reconstruir una sociedad post pandemia.   

 

¿Qué rasgos definen el liderazgo de una mujer?

Como en todo en esta vida generalizar es peligroso y los rasgos va a  depender de cada  individuo y sus circunstancias personales. Sin embargo, si tengo que generalizar y me baso en mi experiencia creo que la mujer es más práctica y más ejecutiva. Trabajamos sin pedir un reconocimiento, un rasgo que quizás viene nuestro papel predominante en la historia como madres de familia y cuidadoras en el cual no esperas un reconocimiento por tu labor en muchos casos una obligación que, de alguna manera se traslada al ámbito laboral. Esta característica ha hecho que la participación de la mujer en descubrimientos de gran relevancia a lo largo de la historia no haya sido tenida en cuenta. Esto es algo que debemos cambiar de manera activa debemos visibilizar nuestra labor y solicitar el reconocimiento.  En muchos campos profesionales incluso en aquellos donde las mujeres son mayoría como la medicina vemos como las listas de los profesionales más prestigiosos las ocupan hombres. Yo me pregunto, ¿refleja esto la realidad o es un reflejo de los criterios de selección que adolecen aún hoy en día de claro sesgo?

 

¿Qué sigue dificultando el acceso de la mujer a los ámbitos de decisión, ya sea en el ámbito privado o público? 

Llevamos muchos años donde en los puestos de dirección y cargos implicados en la toma de decisiones siempre han estado hombres.  De manera que digamos en los niveles altos de la jerarquía se crean redes de hombres que, cuando tienen que tomar una decisión, las figuras que primero les vienen a la mente son también hombres y no tiene que ser necesariamente por discriminación sino por  conexión.

En mi opinión, las leyes de discriminación positiva no tienen que guiarse por cuotas, del 50% y 50%,  sino que tienen que enseñar a pensar en mujeres para ocupar puestos de responsabilidad, deberian promover que se hiciera un esfuerzo por parte de las empresas de tratar de identificar mujeres para los distintos puestos de trabajo y, una vez evaluados los candidatos, elegir el mejor. Por otro lado, la sociedad en general trabaja con estándares masculinos y las mujeres nos tenemos que adaptar a ellos. Deberíamos trabajar en  feminizar la sociedad y no en adaptarnos. La sociedad tiene que aprender a pensar en femenino. 

 

¿Ocupar un puesto de alta dirección supone para la mujer renunciar a su vida personal?  

La misma renuncia que hace un hombre que ocupa un puesto de alta dirección, la diferencia es que el sentimiento distinto. En general las mujeres que tenemos familia nos crea un sentimiento de culpa, avivado por ciertos mensajes que recibes del entorno social. Todavía hoy a una mujer se le critica por volcarse en su profesión y eso genera situaciones difíciles de gestionar. 

Yo no he tenido problemas en mi ámbito personal o con mis compañeros de trabajo, más bien todo lo contrario. Pero sí he sentido que mucha gente tiene una opinión negativa, hasta el punto de ver a mi marido como víctima de una mujer que se preocupa demasiado por su profesión o como un héroe que se ocupa de su familia. ¿Alguien ha pensado eso alguna vez de un ama de casa? ¿A alguien se le ha ocurrido calificar de mal padre a un hombre que por su profesión pasa mucho tiempo fuera de casa?. Creo que es un aspecto que debemos cambiar en las dos direcciones.   

 

Las mujeres han estado en primera línea frente al covid. ¿Qué lecciones hemos aprendido de esta crisis en cuanto a igualdad? 

Las mujeres han tenido un papel fundamental durante esta crisis: ¿quién se ocupa del cuidado de los enfermos, de las personas mayores?  La mayoría son mujeres. Una vez más se pone de manifiesto una vez esa tendencia de olvidarnos de nosotras mismas y poner por delante a esa persona que necesita ayuda. 

 

Como científica, investigadora… ¿cuánto de relevante debe ser el papel de la mujer en la reconstrucción de esta sociedad post covid? 

Somos el 50% de la sociedad y por tanto debemos jugar el mismo papel que los hombres. De nuevo no es un tema de cuotas, hombres y mujeres somos diferentes, lo somos incluso a nivel celular, y por tanto nuestras necesidades son diferentes y nuestra aportación va a ser diferente  y esencial para hacer bien las cosas. Es necesario que se nos tenga en cuenta, en todos los ámbitos. 

 

¿El emprendimiento puede ser una vía para que la mujer pueda “tejer” su sitio en esas redes de hombres? 

Desde mi puesto de trabajo, percibo que cada vez son más las iniciativas empresariales lideradas por mujeres, dispuestas a tejer esas redes que nos ayuden, que nos podamos apoyar entre nosotras para cobrar más fuerza. Pensemos en femenino e identifiquemos entre la gente que está a nuestro alrededor a esas mujeres que solo necesitan un empujón para estar en primera línea, a mí me lo dieron hombres y mujeres a los que siempre estaré agradecida.