INVESTIGADORAS

La Universidad de Navarra se presenta como un centro con una clara vocación investigadora. Una investigación transversal que va más allá del ámbito científico, de una cuestión de género y de fronteras.

¿Cómo ha evolucionado la presencia de la mujer en los distintos ámbitos de investigación? ¿Tienen las investigadoras el reconocimiento que merecen? ¿Qué pasos se tienen que ir dando para avanzar y promover el reconocimiento de las mujeres en todas las áreas del saber?  

Con motivo de la celebración del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el 11 de febrero, investigadoras de la Universidad de Navarra reflexionan sobre estas cuestiones. Desde el ámbito de la comunicación política, el urbanismo, la lingüística, el estudio de enfermedades cardiovasculares, de la comunidad árabe o la ingeniería mecánica,  todas  abogan por un objetivo común: que la mujer encuentre el mismo reconocimiento y visibilidad hacia su labor investigadora.  

Ingenio y tesón frente a los prejuicios

 

“A las mujeres siempre nos ha interesado la ciencia, tanto por afán de conocer como para cuidar de los demás y del mundo que nos rodea. Basta pensar en ejemplos como Wang Zhenyi o Hildegarda de Bingen”, afirma Ujué Moreno Zulategui, investigadora de Enfermedades Cardiovasculares y profesora de la Facultad de Ciencias. “En el ámbito de la biología molecular, las mujeres han aplicado su ingenio y su tesón y se han elevado por encima de los prejuicios que las situaban fuera del laboratorio”.

Ujué Moreno lamenta que, en general, hay una falta de conocimiento y reconocimiento de la labor de los científicos, hombres y mujeres, de nuestro país. “Y no se puede valorar, compartir y promover lo que no se conoce. Esto se acentúa en el caso de las mujeres, porque históricamente han tenido menos acceso a la carrera científica. Creo que el primer paso para avanzar hacia este reconocimiento ya se ha dado: ser conscientes de que podemos mejorar. En ese sentido, las iniciativas de reconocimiento y divulgación del trabajo de las científicas, como las organizadas por el grupo Women for Science and Technology y el Museo de Ciencias, acercan a la sociedad la realidad de las mujeres investigadoras y sus grandes aportaciones a mejorar el mundo”.

Acceso a la mujer árabe

 

Sarali Gintsburg se incorporó al Instituto Cultura y Sociedad (ICS) con una beca Marie Curie en 2017. En la actualidad desarrolla un proyecto relacionado con los discursos de las migraciones masivas a Europa, MYOUROPE. “Las mujeres han estado presentes en las Humanidades desde al menos principios del siglo XX. Uno esperaría que en las últimas décadas se hubieran conseguido mejoras radicales. Lamentablemente, nuestra visibilidad académica sigue siendo limitada: creo que muchos todavía ven a las mujeres en el mundo académico como una variedad de maestras de escuela”, se lamenta.

No obstante, añade que su sexo le proporciona “una posición ideal” en su campo de estudios, pues puede acceder a las mujeres árabes, “lo que es prácticamente inalcanzable para un investigador masculino en el contexto de su sociedad conservadora”. Gracias a su dominio del árabe estándar, “el idioma de los eruditos y del Corán”, también tiene la posibilidad de comunicarse con hombres. “De este modo, puedo trabajar con todo tipo de fuentes y materiales originales”, afirma.

Interés por la investigación

 

En el ámbito de la Arquitectura, Elena Lacilla, investigadora de Urbanismo, toma como referencia las figuras de Jane Jacobs o Alison Smithson, como artífices de un mayor protagonismo de la mujer en los estudios de Urbanismo a partir de los años 60. “Me consta que cada vez más mujeres inician una tesis doctoral para investigar el urbanismo. También son más las mujeres que obtienen premios y otros reconocimientos, así como las que foman parte de jurados, tribunales y organismos de relevancia, pero hay que continuar trabajando para que más alumnas se interesen por la investigación”.

La educación, la vía principal

 

Investigadora y profesora de la Facultad de Filosofía y Letras en el área de Lengua Española, Cristina Tabernero afirma que, tradicionalmente, el ámbito filológico y, en concreto, la lingüística, se ha caracterizado por una mayoría anónima femenina y una reconocida minoría masculina. “Afortunadamente, esta circunstancia está cambiando y es cada vez mayor la representación femenina entre los nombres destacados de la investigación filológica hasta haberse convertido, o casi, en un dato, que por normal, no se tiene como llamativo. Creo firmemente en que la educación es la vía principal y más adecuada para seguir trabajando por el reconocimiento de las mujeres en cualquiera de los campos del saber”, reclama.

Las investigadoras de la Universidad en datos

 

Por citar algunos datos, 1.148 personas integran la plantilla del personal docente e investigador de la Universidad. De ellas, el 38,2% son mujeres.  La Universidad cuenta con 112 grupos de investigación que desarrollan su trabajo en cuatro ámbitos destacados: Biomedicina y Salud (52), Humanidades y Ciencias Sociales (39), Arquitectura, Diseño y Ciencias de las Técnicas Aplicadas (12) y Ciencias Experimentales, Medio Ambiente y Sostenibilidad (9). 

En total son 992 proyectos de investigación vigentes los que se están llevando a cabo en las distintas facultades, ICS, otros centros e institutos, junto con la Clínica Universidad de Navarra, el Cima, Ceit y el IESE. Y suman 363 los proyectos que están dirigidos por investigadoras, un 36,5%.

 

Más oportunidades de visibilidad 

 

La Comunicación Política centra las investigaciones de Marta Rebolledo de la Calle, desde la Facultad de Comunicación.  “En mi ámbito de investigación de la comunicación la presencia de la mujer ha ido evolucionando, como en otros sectores en el resto de la sociedad. He tenido la suerte de tener colegas, hombres y mujeres, mentores y mentoras de primer nivel, con los que he podido trabajar y eso es de agradecer”, asegura. 

Rebolledo señala que las mujeres obtienen su reconocimiento en el ámbito académico. “Pero quizás se podría dar algún paso más, más allá del ámbito académico. Creo que en algunos casos no hemos tenido la misma oportunidad de visibilidad”. 

 

Mayor compromiso

 

“El papel de la mujer en enfermería siempre ha estado presente”, reconoce Cristina Alfaro Díaz, investigadora de la Facultad de Enfermería, en el ámbito Promoción de una Familia Cuidadora Sostenible. “De hecho, han sido su presencia y aportaciones las que han permitido un importante desarrollo del conjunto de conocimientos de la profesión y la mejora en las últimas décadas”. Alfaro añade que se han producido algunos avances en el reconocimiento de las investigadoras en España aunque considera que queda un largo camino por recorrer y confía en la educación. “Se necesita de un mayor compromiso por parte de la sociedad, de las políticas y de la propia comunidad científica. Hay que trabajar desde las primeras etapas, infancia y adolescencia, en contra de la creencia de que la ciencia está ligada al género masculino. Y para ello, es necesario comenzar por promover la visibilidad de todas aquellas mujeres que trabajan por el desarrollo de la ciencia en los distintos ámbitos”

 

 

Medidas para la conciliación de la vida familiar y laboral 

 

Los investigadores en la rama de Ingeniería Mecánica son mayoría, reconoce Nere Gil-Negrete, investigadora de Tecnun-Escuela de Ingeniería. Sin embargo, afirma que la presencia de la mujer ha ido en aumento en este ámbito en estos últimos 20 años. “Hoy en día hay más mujeres en los grados de Ingeniería Mecánica de las que había en los años 90, lo que facilita también su acceso a los estudios de doctorado y a la investigación posterior. El reconocimiento a la labor investigadora es hoy en día bastante objetivo, basado en índices de publicaciones o proyectos dirigidos, por ejemplo. Aunque es cierto que la presencia de mujeres en puestos directivos y al frente de grandes grupos de investigación es escasa. Nere Gil-Negrete apuesta por medidas que favorezcan la conciliación de la vida laboral y familiar para que las mujeres puedan compaginar adecuadamente su dedicación a la investigación y a su familia pero también para que los hombres se involucren cada vez más en la atención a sus familias.

Generar referentes para jóvenes investigadoras

 

“He observado una gran evolución es en la importancia del género en los estudios experimentales y clínicos, con políticas de igualdad en la ciencia y la investigación apoyadas por la Unión Europea”, asegura Amaia Rodríguez Murueta-Goyena, investigadora de la obesidad y patologías asociadas en el Laboratorio de Investigación Metabólica de la Clínica Universidad de Navarra. Coincide con su colega de Tecnun: “La actividad investigadora suele medirse con parámetros objetivos como la calidad de publicaciones científicas, indicadores bibliométricos, proyectos de investigación obtenidos, patentes, etc. que permiten reconocer la excelencia de mujeres investigadoras a nivel nacional”, dice. “Pero la presencia de estas grandes investigadoras en puestos de dirección es aún muy escasa. Su reconocimiento en puestos directivos serviría de referente para la nueva generación de jóvenes investigadoras, que viene muy bien preparada”.