Entorno económico y evolución de los mercados

Entorno económico

La desaceleración del crecimiento económico durante el curso pasado y las previsiones de los analistas rebajando las expectativas llevan a pensar en una posible recesión de la economía de EEUU. La tensión comercial entre EE.UU. y China parece que continuará, lo que también afectará negativamente al crecimiento.


Por otro lado, la desconexión del Reino Unido de la Unión Europea es otro de los riesgos a los que se enfrenta la economía durante el curso que ha comenzado. 

Ante esta posible desaceleración de la economía, posiblemente nos encontremos con más estímulos de los bancos centrales tanto en EE.UU. como en China e incluso en la Unión Europea una vez abandonados los planes de normalización de la política de tipos de interés.

 

Dispersión en la rentabilidad

Durante el curso 2018-2019 ha existido cierta dispersión en cuanto a la rentabilidad de los diversos índices, con una caída del Ibex 35 del 6,24% y de los países emergentes del 6,78%, y un resultado plano del S&P 500 que se ha anotado un 0,86%. En cuanto al oro, activo refugio por excelencia, se ha anotado un resultado del 26,58%.


Por sectores, el que más ha perdido este curso es el de la energía, tanto en renta variable con un 20,82% de caída como en el precio del petróleo, con una bajada del 21,95%. El sector financiero sigue sufriendo caídas como viene sucediendo en los últimos años llegando al 8,75%.

En cuanto a las divisas, de las denominadas hard currencies, si exceptuamos la libra esterlina todas las demás se han encarecido con respecto al Euro llegando el Yen Japonés al 10,28%.


Modelo de gestión interna
 

En la configuración de las carteras, el paso de un modelo de gestión externalizada hacia una gestión interna ha supuesto algunos cambios. No se hace inversión directa en renta variable (stock picking) y se han utilizado ETFs (fondos cotizados indexados) y fondos de inversión. En la medida que la dispersión de las valoraciones de las compañías ha ido incrementando y el sobreprecio de los índices en función de múltiplos ha ido a máximos, se ha aumentado el peso de la gestión activa (fondos) en detrimento de la pasiva (ETF). Se ha invertido en fondos cuyos gestores tienen demostrada capacidad para aprovechar esta situación de mercado y de los que se esperan unos buenos resultados a medio plazo.

En la selección de fondos de gestión alternativa, se ha seguido construyendo la cartera seleccionando aquellos que proporcionen baja correlación con el mercado de activos financieros, tanto en Private Debt y Private Equity (deuda privada y renta variable no cotizada), como en Real Estate.

En relación a la Renta Fija y monetario, debido a los bajos tipos, se realiza una selección directa de los activos.