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La pieza del mes de julio de 2026

FOTOGRAFÍA DE UNA VISITA DE LOS ALUMNOS DEL COLEGIO DE LEKAROZ A UNA CARBONERA EN BAZTAN

Ignacio Miguéliz Valcarlos
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

Una fotografía a simple vista inocente, una visita o excursión de alumnos de colegio a una carbonera en el valle del Baztán esconde significados más profundos vinculados a nuevas metodologías de enseñanza, así como una construcción más completa del valor de la imagen, de la trasmisión de lo real y de su vinculación con la percepción del espectador. Así, la imagen aquí presentada nos muestra a un grupo de escolares que posan en mitad del bosque delante de una carbonera, mientras en lo alto de la misma, y también mirando a la cámara, se sitúa el carbonero. Una imagen inocente, de una excusión a una actividad ancestral desarrollada en los alrededores del colegio, igual a la de miles de fotografías que tenemos hoy en día de excursiones y actividades escolares, que pueblan y construyen nuestro imaginario colectivo y con las que todos nos identificamos, ya que en nuestros álbumes familiares tenemos numerosas imágenes similares.

El grupo de escolares posa de manera más o menos ordenada delante de la carbonera, contrastando la blancura de sus batas con la suciedad inherente a una carbonera, así como los trajes de alguno de los alumnos con el entorno natural en el que posan o con la figura del carbonero. También llama la atención la fecha de la captura de esta fotografía, 1926, cuando todavía este tipo de imágenes no se habían popularizado. Y aquí radica una de las claves, que nos muestra lo innovadora que es esta imagen, acorde con la también pionera política educativa del centro educativo del que proceden los alumnos, el colegio capuchino de Nuestra Señora del Buen Consejo de Lekaroz. Este centro había sido fundado en 1888 en el valle del Baztán como como Seminario y Noviciado de la orden Capuchina para la Misiones de Ultramar por el fraile Joaquín María de Llevaneras (1852-1923), transformado en 1891 en colegio mixto y finalmente colegio laico en 1908. Lekaroz se estableció con un moderno sistema de enseñanza, tanto en cuanto a las metodologías que se aplicaban como a las materias que se impartían, así como al equipamiento del colegio, que va a incluir diferentes gabinetes y talleres experimentales, tanto de ciencias, como de artes. El colegio se fundó en un entorno natural y rural, alejado de grandes centros urbanos, siendo los más cercanos Pamplona y San Sebastián. Como hemos dicho, aplicaban una metodología de enseñanza que combinaba la enseñanza teórica con la práctica, utilizando las más modernas tecnologías de su época, lo que lo convirtió en un centro innovador y pionero en España. Esta metodología, tal y como demuestra esta imagen y otras conservadas en el archivo del colegio, las enseñanzas impartidas en el complejo educativo se complementaban con una serie de actividades al aire libre que permitían a los alumnos no solo disfrutar de la naturaleza, sino también el conocimiento empírico del mundo que les rodeaba

Desde el momento de su fundación, y en consonancia con la nueva metodología de enseñanza que se implanta en el colegio, en la que teoría y práctica se dan la mano, se incluyeron una serie de gabinetes de ciencias y artes, entre los que se incluyó un laboratorio fotográfico, algo totalmente novedoso en la España de su época. Por un lado, este laboratorio era utilizado como medio de enseñanza de la fotografía como materia artística, dentro del campo de las artes, y por otro, servía para recoger y documentar la vida diaria del colegio, generando un archivo de más de 15.000 imágenes, conservadas hoy en día, y tras el cierre del colegio, en el convento de capuchinos extramuros de Pamplona, algunas de las cuales servía como imagen de propaganda y difusión de las metodologías de enseñanza empleadas en el colegio. Y esta imagen aquí presentada recoge de manera clara los diferentes usos que a la fotografía se le deba en el colegio. Por un lado, está realizada por uno de los profesores del laboratorio fotográfico, por otro recoge una de las actividades al aire libre de los alumnos en sus días de asueto, pero, sobre todo, trasciende ambos usos para ser utilizada como prueba empírica y muestra de la realidad que se vive en el colegio, como medio de difusión y enseñanza, trascendiendo la mera captura de un recuerdo o momento para ser utilizada como medio de trasmisión y propaganda. Esta fotografía nos muestra la metodología de enseñanza de Lekaroz, en la que se recoge que los alumnos, además de recibir sesiones teóricas, disfrutaban de un ambiente sano vinculado a la naturaleza y al aire puro, lo cual era importante para la salud. Igualmente, ilustraba el interés por la historia y costumbres del entorno del colegio, que se podía transpolar a cualquier otra región o contexto, en un momento de regeneracionismo en el que el interés histórico, etnográfico y por la cultura popular estaba profundamente arraigado. Al mismo tiempo, mostraba la educación integral que el alumno recibía en el colegio, acorde con los nuevos tiempos que se estaban viviendo.

Así, estas fotografías recogían la vida del colegio, pero también la mostraban al mundo, a manera de difusión y propaganda de sus metodologías de enseñanza. Así es, el colegio capuchino de Lekaroz, se había fundado en 1888 por fray Joaquín de Llevaneras, implantando un moderno sistema de aprendizaje que va a incluir diferentes gabinetes y talleres de ciencias y artes. Colegio de enseñanza pionero en España en el momento de su fundación, por sus aulas pasaron desde colegiales nativos de las poblaciones limítrofes y de Navarra o Gipuzkoa, hasta otros venidos del resto de España, así como de procedencia internacional, atraídos por su nueva metodología. 

El laboratorio de fotografía del colegio estaba articulado en tres espacios diferentes vinculados a las necesidades de este medio, con un cuarto oscuro para el revelado y espacios para el positivado de los diferentes materiales. El primitivo laboratorio pervivió hasta 1968, cuando se habilitó otro más moderno en el colegio nuevo. Se equipó de manera profesional con todo el material necesario, incluyendo entre sus proveedores a casas de Barcelona, Bilbao o Zaragoza, pero también internacionales, como las francesa Lumière e hijos y Bonne Presse de París o la alemana Carl Zeiss, como podemos ver gracias a las facturas conservadas del archivo del colegio. Al frente de este laboratorio hubo siempre un fraile capuchino, aunque no ostentaba el cargo de fotógrafo de Lekaroz, siendo el primero fray Antonio de Antequera (1854-1937) que estuvo a su cargo hasta su marcha del convento en 1908. Le sucedieron Fray Pedro de Madrid (1880-1936), que dejó el colegio y la orden capuchina en 1918, Santos de Tudela, Rafael de Alegría, José de Lesaka, Agustín de Zumaya, Ambrosio de Lorca e Inocencio de Echevarri. Dado que los frailes entendían el trabajo como algo colectivo prácticamente ninguna de estas fotografías está firmada y que la nómina de encargados del laboratorio tampoco era oficial, no sabemos quién es el autor de esta imagen.

Gracias a este laboratorio, Lekaroz recopiló una interesantísima fototeca que recogió la vida del colegio desde sus inicios y según las diferentes actividades que se realizaban en el centro. Así, se recoge la vida religiosa del convento, con imágenes de sus habitantes y actividades, como el padre Llevaneras y otros capuchinos, las promociones de misioneros enviados a las Carolinas y otras misiones de la orden. Otro núcleo importante lo constituyen las tomas que tienen como protagonista al propio colegio y sus instalaciones, que en cierta medida sirvieron de imagen promocional del mismo. Sigue un fondo referente a la vida diaria del colegio y sus internos, tanto capturando las clases de formación como los momentos de asueto, entre las que se incluye la fotografía aquí estudiada, así como otras similares de excursiones y visitas de todo tipo o las que retratan a los grupos anuales de alumnos y profesores, así como de las promociones de egresados según las diferentes ramas. Finalmente, hay un fondo de gran interés que recoge imágenes del Baztan, de las labores del campo y la vida diaria de sus habitantes, y de los edificios que lo pueblan, con especial atención a los caseríos, con un claro sentido etnográfico y antropológico, en relación con el desarrollo e interés que estos temas tuvieron en estos momentos.
 

BIBLIOGRAFÍA

AZANZA LÓPEZ, J.J., “Aproximación a un fotógrafo y pintor desconocido: Fr. Pedro de Madrid, Pedro Satué, Foto Antsa”, en Boletín de Arte, n.º 36, Departamento de Historia del Arte, Universidad de Málaga, 2015.
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GOÑI, F., Lekaroz en 100 palabras, Pamplona, Asociación Antiguos Alumnos, 2016.
ZUDAIRE HUARTE, E., Lekaroz: Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo (1888-1988), Burlada, Castuera, 1989.