La pieza del mes de agosto de 2026
MEDALLAS PARA LA CARIDAD. CONDECORACIONES SANITARIAS DE LA ÚLTIMA GUERRA CARLISTA (1872-1876)
Pablo Larraz Andía
Doctor en Historia de la Medicina
Durante la última contienda civil del siglo XIX, las carencias en la atención a los heridos carlistas, la falta de hospitales, junto a la incapacidad legal de la Cruz Roja para actuar en territorio insurrecto, llevó a la creación de “La Caridad. Asociación católica para el socorro de heridos” en octubre de 1874. Se trató de una iniciativa personal de doña Margarita de Borbón Parma, esposa de Carlos VII, y para su financiación contó con delegaciones en países diversos, establecidas entre entornos católicos y círculos legitimistas.
La organización benéfica alcanzó en los dos años siguientes un notable desarrollo, creando 33 hospitales en territorio vasco-navarro, así como varias “ambulancias volantes”, equipos formados por médicos y sanitarios, provistos de carruajes, ambulancia y acémilas, listos para desplazarse sin demora al campo de batalla.
Sello de la Asociación con el Corazón de Jesús sobre una Cruz de Malta en rojo orlada por margaritas.
La asociación, presidida y dirigida por doña Margarita, contó con delegaciones femeninas en nueve países, y una doble dirección: la del caballero legitimista francés William de Bourgade, encargado del material; y la del jesuita Manuel Barrena, director del personal. La aristócrata granadina María Josefa Vasco ejerció como directora del personal femenino.
La Caridad estableció su sede dentro del Monasterio de Irache habilitado, desde octubre de 1874 hasta mayo de 1876, como el principal hospital carlista durante la contienda. Allí confluyeron facultativos de varias naciones europeas, junto a modernos equipos sanitarios y quirúrgicos enviados a través de los comités establecidos en el extranjero.
Como forma de reconocimiento hacia sus benefactores, La Caridad estableció una orden específica con condecoraciones propias.
Fue el 8 de octubre de 1874 cuando Carlos VII, desde su Cuartel Real en Puente la Reina, estableció el Real Decreto por el que daba vía libre a su esposa para la creación de la medalla de “La Caridad” y establecer los criterios de concesión.
Real Decreto para la creación de la medalla titulada “La Caridad”. Archivo Tirso Olazábal.
El Reglamento para las condecoraciones de “La Caridad” se redactó un día después, el 9 de octubre de 1874. En él aparecen reflejadas cuatro categorías con modelos diferentes, en función de los méritos obtenidos o la cuantía de las aportaciones realizadas. Consta de diez artículos en los que se determinan las condiciones para su concesión, normas de uso, costes y series a fabricar de cada modelo.
Art.1º
La Condecoración de la Caridad será concedida por S. M. la Reina, directamente o a propuesta de las personas que se digne autorizar al efecto.
Art.2º
No obtendrán esta gracia, ni serán propuestos para obtenerla, quienes la soliciten directa o indirectamente. Únicamente será concedida por S.M. la Reina como recompensa a los servicios prestados, sin distinción de clase, sexo ni nacionalidad.
Art. 3º
Para obtener esta distinción, será necesario:
1º Haberse expuesto a peligros en el campo de batalla para socorrer a los heridos.
2º Haber trabajado de alguna manera al servicio de los hospitales, de forma asidua durante al menos tres meses.
3º Haber colaborado con las ambulancias y los hospitales en tiempo de guerra mediante la aportación de donativos significativos, bien en dinero o en especie.
4º Haber prestado a la Asociación “La Caridad” algún servicio que S.M. la Reina considere digno de recompensa.
Art. 4º
Las damas tendrán un reconocimiento especial mediante la condecoración:
1º Al organizar Comités para el socorro de los heridos en tiempo de guerra, al haberse distinguido por sus servicios en ellos, o al haber recaudado donativos con valor superior a los 2.000 reales (500 fr.).
2º Al haber asistido en los hospitales personalmente a los heridos durante dos meses consecutivos.
3º Al haber acogido en su domicilio durante la convalecencia, con los cuidados adecuados y sin retribución alguna, al menos a dos heridos.
Art. 5º
La Condecoración de La Caridad comprende de cuatro categorías:
1ª clase: Cruz de vermeil [plata recubierta de oro] con la corona real.
2º clase: Cruz de plata sin corona.
3º clase: Medalla de bronce con la corona real.
4º clase: Medalla de bronce sin corona.
Art. 6º
Habrá solamente 200 decoraciones de la primera clase; de la segunda, 600; la tercera y la cuarta fabricarán en número indeterminado.
Art. 7º
Las cruces y medallas serán acuñadas conforme al modelo aprobado por S.M. la Reina, y las cintas destinadas para su uso serán blancas con dos bandas o ribetes violetas.
Art. 8º
Los portadores de la cruz de primera clase podrán lucir en el ojal la cinta, en forma de roseta y sin la cruz. Los de la cruz de segunda clase llevarán la cinta en la forma ordinaria. Quienes hayan obtenido la medalla no están autorizados para portar la cinta.
Art. 9º
Las cruces de primera clase se llevarán suspendidas del cuello; las de segunda clase y las medallas, prendidas en el ojal. Las damas portarán las cruces y las medallas en el lado izquierdo.
Art. 10º
Los gastos de credencial ascenderán a 120 reales (30 fr.) para la cruz de primera clase; 60 reales (15 fr.), para la cruz de segunda clase; 24 reales (6 fr.) para las medallas de 3ª clase; y 12 reales (3 fr.) para las medallas de 4ª clase.
Un análisis de los diferentes modelos y variantes nos llevan a determinar sus características.
Cruz de 1ª clase
El motivo principal lo conforma el Sagrado Corazón encarnado sobre fondo blanco, en el centro de una cruz de malta de ocho puntas en esmalte rojo burdeos. Lo rodea la inscripción “LA CARIDAD 1874”. Detrás, aparece una orla vegetal con cuatro margaritas entre los brazos de la cruz; una flor de lis como unión a la corona, y un lazo en la parte inferior. Sobre la cruz, la corona real engarza a través de una anilla con la cinta, blanca y con dos franjas moradas a los lados.
Cabe señalar el empleo del morado por parte de la Asociación, símbolo de sufrimiento y de la Pasión en la liturgia cristiana. La Caridad había elegido este color para las boinas y otros detalles del uniforme de sus sanitarios.
Cruz de 1ª Clase modelo Wolfers. Colección Jaume Boguñá.
Estuche de la condecoración. Colección Javier Urcelay. Museo Carlista de El Escorial.
En el reverso, el centro de la cruz está presidido por un monograma de la letra M de tipo neogótico —inicial del nombre de doña Margarita de Borbón Parma—, con un ribete dorado alrededor. A pesar de lo estipulado en el reglamento, la mayoría de los ejemplares identificados corresponden a medallas de pecho, y no de cuello.
La condecoración contó con dos variantes: una fabricada por Feu, con corona en oro, de 2.7 cm de ancho x 3 cm de alto; y otra algo mayor, realizada en Bruselas por Worfers, de 3.8 cm de ancho por 6 de alto, y con corona en oro. Las otorgadas a caballeros llevan cinta recta y las de dama en forma de lazo. La condecoración contó con miniaturas para ojal en oro y plata, de diseño similar.
El estuche está forrado en su exterior en papel morado, ostentando en su tapa la corona y el monograma en oro de la reina Margarita dentro de un círculo dorado. En el interior está guarnecido en terciopelo y seda verde.
Cruz de 2ª clase
De diseño en plata similar a la anterior, pero sin corona real. La anilla de la cinta engarza directamente en la flor de lis. El estuche es también similar, con alguna pequeña variante en el recubrimiento.
Cruz de 2ª clase en su estuche original. Colección particular.
Medalla de 3ª clase
Circular, de 2.8 cm de ancho x 4.2 de alto, con el emblema de “La Caridad” en relieve el anverso, de diseño similar a las de 1ª y 2ª clase, pero sin esmaltar. En el reverso, el monograma de doña Margarita en caracteres neogóticos y ornamento vegetal ocupa el centro. Está orlado por un ramillete de margaritas a su derecha y otro de azucenas por la izquierda. Simbolizan la impronta de la reina carlista, así como los principios de pureza y espiritualidad que inspiraron a la asociación.
De forma concéntrica, le envuelve la leyenda “QUIS NOS SEPARABIT A CARITATE CHRISTI” [quién nos separará del amor de Cristo]. En un círculo exterior, dos finas ramas de laurel rodean el conjunto. Por la parte superior engarza con la corona y ésta, a su vez, por una anilla con la cinta, blanca y franjas moradas a los lados. Justo debajo del lazo que une las dos ramas, aparece en letras diminutas las iniciales E.O del grabador del troquel.
En realidad, la medalla se fabricó mayormente en plata, aunque también las hay en bronce.
Medalla de 3ª clase sin cinta (anverso). Colección García de Polavieja.
Medalla de 3ª clase en bronce con cinta (reverso). Museo San Telmo (Donostia/San Sebastián).
Medalla de 4ª clase
Circular, de 2.8 cm de diámetro, diseño y cinta idénticos a la de 3ª clase, pero sin corona real. Fabricadas generalmente en plata, las hubo también de bronce. Se trata del modelo más común entre las condecoraciones de La Caridad. Los estuches de la 3ª y 4ª clase reúnen características similares a los de las cruces.
Medalla de 4ª clase en plata. Colección Pablo Larraz.
La condecoración en su estuche original. Museo San Telmo (Donostia/San Sebastián).
Medalla de las Ambulancias de La Caridad
Aunque algunos trabajos mencionan dos variantes, se trata de un único modelo. Es de forma circular, en cobre, de 2.8 cm de diámetro, sin cinta ni estuche. El anverso muestra la cruz de Malta con el consabido emblema de la asociación, esta vez orlado por una corona de espinas, símbolo de sufrimiento. Alrededor, en ribetes, la inscripción “AMBULANCIAS DE LA CARIDAD EN LA GUERRA. 1874 ESPAÑA 1875”. Bajo la cruz, dos letras diminutas con las iniciales E.O del grabador del troquel.
En el reverso aparece la Inmaculada Concepción con corona de estrellas y las manos en actitud de oración, sobre una luna creciente y pisando la serpiente. A ambos lados, sendos ramos de azucenas rodean la imagen. Ribeteada, la leyenda “O MARIA SIN PECADO CONCEBIDA. ROGAD P.NS.” [por nosotros].
Fabricada en los últimos meses de la contienda, la medalla fue concebida para su entrega a los heridos hospitalizados en Irache, a modo de reconocimiento y protección. A pesar tratarse de la medalla de fabricación más barata y sencilla, se conocen muy pocos ejemplares.
Medalla de las Ambulancias de La Caridad. Colección García de Polavieja.
Placa de La Caridad
Extraordinaria condecoración en plata esmaltada y dorados, de 9 cm de diámetro. Nuevamente, aparece la cruz de Malta con el Sagrado Corazón en el centro, orlado entre ramas de margaritas y la leyenda “LA CARIDAD. 1874”.
Al igual que la anterior, no fue prevista en el reglamento. Fabricada en París por Pouteau, desconocemos si se trata de un único ejemplar. En cualquier caso, debió pertenecer a un alto cargo dentro de la Asociación: o a su presidente, a la propia doña Margarita de Borbón, o a William de Bourgade, su principal artífice.
Placa de La Caridad. Colección Jaume Boguña. Foto Foro FECOM.
Como conclusión, podemos afirmar que la asociación benéfica “La Caridad” tuvo un especial interés y dedicó notables recursos a la creación y producción de sus propias condecoraciones. Con ello, pretendió mostrar un reconocimiento a sus benefactores, así como al personal voluntario que de manera altruista había trabajado en hospitales y ambulancias. En la actualidad, estas condecoraciones, concebidas en sus detalles con un importante simbolismo, son piezas escasas y de notable interés para los coleccionistas. Muchas de ellas proceden de territorio francés, donde residieron doña Margarita y buena parte de sus principales suscriptores.
ARCHIVOS
Archivo de Tirso Olazábal.
Archivo de la Marquesa de La Caridad.
Archivo Histórico del Santuario de Loyola.
BIBLIOGRAFÍA
BOGUÑA MORRAJA J., HERRERO GIMÉNEZ J., y RODRÍGUEZ BELLES A., Las condecoraciones de las guerras carlistas (1833-1875), T. II, S.L, 2025, pp. 289-301.
LARRAZ ANDÍA, P., Entre el frente y la retaguardia. La sanidad en la guerra civil. El Hospital Alfonso Carlos de Pamplona (1936-1939), Madrid, ACTAS, 2004.
LARRAZ ANDÍA, P., Luz en la penumbra. Sanidad y Humanitarismo en los conflictos bélicos (siglos XIX y XX), Gobierno de Navarra, Pamplona, 2022, pp. 72-102.
ROMA, J.M., Centenario del Tradicionalismo Español. Álbum Histórico del Carlismo 1833-1933, Barcelona, Gráficas Ribera, 1935, p. 158.