La pandemia de COVID-19 puso de relieve la importancia crítica de comprender y gestionar la calidad del aire interior y exterior, evidenciando que los entornos contaminados incrementan los riesgos para la salud y que los sistemas de ventilación eficientes desempeñan un papel esencial en la renovación del aire y la mitigación de contaminantes.
Ante esta realidad, Robiel se decantó por investigar este campo e iniciar su tesis doctoral, “Quantification of air pollutants exhaled from urban residential & educational buildings. A three-case study in Pamplona, Navarra”, dirigida por César Martín-Gómez, catedrático de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra y Arturo Ariño Plana, catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad e investigador del Instituto BIOMA.
1. ¿Cómo describirías el proceso de investigación de la tesis? ¿Siempre te interesó la vida académica?
Al principio, pensé que el proceso iba a ser lineal, con pautas claras y un camino bastante definido. Pero, a medida que fui avanzando en la investigación, entendí que la vida académica es mucho más compleja, me di cuenta de que en realidad era un proceso mucho más vivo, cambiante y lleno de aprendizajes. Cada día traía un reto distinto, y eso hizo que la experiencia fuera mucho más enriquecedora de lo que imaginaba.
2. ¿Cómo surgió la idea?
La primera idea nació en 2018 con la propuesta de un proyecto de investigación en el que César Martín-Gómez y Arturo Ariño Plana, mis directores de tesis, fueron IP. El proyecto tenía como objetivo cuantificar la contaminación exhalada de los edificios residenciales en las zonas urbanas.
A esta idea le sumamos el desarrollo de un proyecto de innovación docente que tenía como objetivo la monitorización de la calidad del aire interior de un edificio docente ayudando a los estudiantes a entender la calidad del aire de los espacios en el que pasaban gran parte de su vida académica.
3. ¿En qué medida favorece una buena estrategia de ventilación para crear entornos más sostenibles y saludables?
Pasamos cerca del 90% de nuestro tiempo en espacios interiores, por lo que el aire que respiramos en interiores define nuestra calidad de vida de forma directa. Una buena estrategia de ventilación favorece mucho la creación de espacios más sostenibles y saludables, porque reduce el consumo energético, limita las emisiones de contaminantes y mejora la calidad del aire interior.
La principal aportación de un buen sistema de ventilación es renovar el aire y reducir los contaminantes de los espacios interiores, ayudando a prevenir las afecciones a la salud que pueden asociarse a un espacio cargado de contaminantes y al mismo tiempo ayuda a mejorar el confort y la experiencia de los usuarios.
4. ¿Una mala ventilación puede afectar la vida cotidiana? ¿Y el ritmo de la docencia?
Una ventilación inadecuada puede afectar significativamente tanto nuestra vida cotidiana como el desarrollo de la docencia, una calidad del aire interior deficiente puede traer malestares en los estudiantes, reducir la concentración y el rendimiento. Pueden aparecer dolores de cabeza, somnolencia y una menor capacidad de participación de los estudiantes, afectando directamente al ritmo normal de la docencia.
