La pieza del mes de junio de 2026
FILIGRANAS PAPELERAS EN UN LIBRO DE CUENTAS RONCALÉS DE 1810
José Ignacio Riezu Boj
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro
Un elemento fundamental en el papel artesanal es la presencia de las filigranas. Estas marcas, solo visibles al trasluz, se originan durante la fabricación del papel al introducir diferentes diseños en el molde utilizado para procesar la pasta. Surgidas en Italia a finales del siglo XIII, se difundieron por Europa como sello de identidad de los maestros papeleros. Con el tiempo, su uso se sofisticó mediante la utilización de filigranas dobles, con diseños en hojas opuestas (marca y contramarca), que incluían no solo el anagrama del molino, sino también el nombre del fabricante, la localidad y, en ocasiones, el año de producción y la calidad del papel. Esta sofisticación fue menos común en los papeles de menor calidad.
Cuaderno de cuentas
El ejemplar que hemos estudiado es un cuaderno de cuentas de Javier Fermín Ros (Roncal 1761-Roncal 1821), notario en la villa de Roncal entre 1788 y 1821. Ros pertenecía a una saga familiar que ocupaba dicho cargo desde al menos 1567.
El cuaderno, conservado en una casa particular de Roncal, consta de 228 páginas con anotaciones fechadas entre 1810 y 1823. Su portada presenta la inscripción: Libro de cuen/tas de Dn Xa/vier Fermín / Ros, que prin/cipia con el mes / de Enero del / Año 1810 / Nº 5 (imagen 1). En su interior se hallaron 39 fragmentos sueltos con apuntes o pagarés de cuentas y seis cartas dirigidas al notario, todos elaborados en papel verjurado. El estudio se ha centrado en determinar el origen de las 18 filigranas distintas halladas en el cuaderno, en 12 de los documentos de cuentas y en cinco de las cartas.
Portada del cuaderno de cuentas estudiado
Filigranas francesas
Todas las hojas del cuaderno presentan una filigrana doble. En una de las mitades del pliego, aparece la marca del fabricante, alternando aleatoriamente las leyendas “M Brun / Oleron” o “Marc Brun / O leron” ambas en letra cursiva. En la mitad opuesta encontramos la contramarca, formada por tres círculos simples yuxtapuestos verticalmente, coronados por una cruz, contramarca también llamada “de las tres O” (imagen 2).
Filigranas encontradas en las hojas del cuaderno de cuentas
Examinando los documentos insertos en el cuaderno, se han identificado otras seis filigranas correspondientes a cinco variantes con las siguientes leyendas y dataciones: “BRUN” (1823), “M BRUN” (1815), “M [corazón] BRUN OLERON” (1814), “Marc Brun” (1814) y en dos papeles “Marc Brun D’Oleron” (1818 y 1819). Las tres primeras en letras mayúsculas y las dos últimas en cursiva (imagen 3). Cabe destacar que el documento que contiene el diseño del corazón, al tratarse de una hoja doble de gran tamaño (43,5x30,5 cm), permite observar en la página opuesta la contramarca “de las tres O” de círculos simples, muy similar a la del cuaderno.
Filigranas francesas encontradas en hojas sueltas del cuaderno de cuentas (se indica el año de la nota)
Finalmente, en tres documentos de cuentas fechados en 1819 (dos ejemplares) y 1822, se ha identificado únicamente la contramarca “de las tres O”. En esta ocasión, el diseño presenta tres variantes distintas caracterizadas por el uso de círculos dobles (imagen 4)
Filigranas “de las tres O” encontradas en hojas sueltas del cuaderno de cuentas (se indica el año de la nota)
Con toda probabilidad, todas estas filigranas pertenecen a Marc Brun, maestro papelero activo entre 1792 y 1833 en el molino Cassabé, situado en Olorón-Sainte-Marie, en la región francesa del Bearne, a escasa distancia de la frontera con el valle de Roncal. Marc Brun arrendó el molino en 1792 y adquirió su propiedad en 1817. A su muerte en 1833, la explotación pasó a su hijo Jean. Los Brun eran una familia de larga tradición papelera. Tanto su padre y abuelo (ambos llamados Jean) como su bisabuelo (Leonard) ejercieron el oficio durante buena parte del siglo XVIII en el molino de Mirepeix (a 40 kilómetros de Olorón). Asimismo, sus hermanos continuaron la tradición familiar en los centros de Bagnères, Mirepeix y Cassabé.
Filigranas navarras
Hemos localizados filigranas navarras en cinco documentos. Durante las primeras décadas del siglo XIX, en Navarra, se conoce la existencia de tres molinos papeleros: El del Hospital General de Pamplona activo desde 1755, el de Aoiz, fundado en 1773 por el Marqués de Guirior y virrey del Perú, nacido en Aoiz en 1708; y el de Leiza inaugurado en 1836.
En una carta de 1822 enviada desde Pamplona, encontramos una filigrana del molino del Hospital General de Pamplona. El diseño muestra un león pasante dentro de un doble círculo con una corona imperial y la leyenda abreviada “HOSP DE PAMP”. (imagen 5A).
Filigranas navarras encontradas en hojas sueltas del cuaderno de cuentas (se indica el año de la nota)
Por su parte, en otra carta de 1820, enviada desde Ochagavía, y en dos cuentas (una de 1811 y otra sin fechar), aparecen filigranas del molino de Aoiz. Muestran las dos espadas del escudo de la villa dentro de doble círculo con la leyenda “GUIRIOR AOIZ”, en referencia a su fundador. (imágenes 5B, D y E).
En ambos molinos, así como en el de Leiza, era habitual que los maestros papeleros incluyeran su firma como contramarca. Precisamente, en unas cuentas de 1821 se ha localizado una de estas firmas con la inscripción en cursiva “Fabe Ragueta” (imagen 5C). Esta contramarca identifica a una de las dinastías más activas de la región la familia Ragueta, de origen francés.
El iniciador de la saga fue Bernardo Ragueta, quien, tras ejercer el oficio en el suroeste francés, se estableció en Navarra. Su primer arrendamiento fue el molino de Aoiz en 1786, aunque un año después lo encontramos en el molino de Pamplona. En 1791 el arrendamiento del molino de Aoiz pasó a su hijo Vicente Ragueta. Tras el fallecimiento de Bernardo en 1795, el arrendamiento del molino pamplonés pasó a manos de su viuda Graciana Binaflor y su otro hijo Francisco, hasta la muerte de este último hacia 1826.
Filigranas aragonesas y catalanas
En una carta enviada desde Zaragoza en 1816, se ha identificado una filigrana consistente en un círculo doble central de contenido ilegible, del que parten, dispuestos en cruz, cuatro racimos de uvas formados cada uno por ocho pequeños círculos. Bajo la figura aparece la inscripción “GAUDO” en mayúsculas (imagen 6A). Esta marca perteneció al molino de Domingo Almenara-Gaudó en Valderrobres (Teruel) en la cuenca del río Matarraña. Uno de los núcleos papeleros más importantes de Aragón en el último tercio del siglo XVIII y gran parte del siglo XIX.
Filigranas aragonesas y catalanas encontradas en hojas sueltas del cuaderno de cuentas (se indica el año de la nota)
Por otra parte, en una hoja doble de cuentas con fechas de 1813 y 1814, se ha localizado una filigrana que representa una jarra con un asa en el lateral derecho. En la base de la figura se aprecia una letra “J”, y justo debajo, el apellido “MONTAL” ambos en letras mayúsculas (imagen 6B). Se trata de la filigrana del maestro papelero Jacinto Montal Arizo, activo en las primeras décadas del siglo XIX en el molino del Comercio en Villanueva de Gállego (Zaragoza). Uno de los centros papeleros más grandes de Aragón.
Finalmente, en una cuartilla de cuentas, sin fechar, se ha identificado un fragmento de filigrana que muestra a dos leones rampantes flanqueando una torre con puerta central apoyada en un pequeño pedestal (imagen 6C). Esta marca corresponde a la familia Guarro, con molino papelero en la Torre de Claramunt (Capellades, Barcelona). Este centro pertenecía a la cuenca del río Anoia, que hacia 1810 contaba con 49 molinos, siendo el mayor centro papelero de Cataluña.
Conclusiones
Los documentos estudiados, fechados entre 1810 y 1823, se sitúan en la Guerra de la Independencia y la inmediata posguerra, periodo que transformó radicalmente el Valle de Roncal. Tras episodios devastadores como la batalla de las Bochuelas y la destrucción de Burgui en 1809, el valle sufrió la ocupación francesa hasta que, en 1813, se convirtió en la vía de repliegue de las tropas napoleónicas. Esta situación de guerra y ruina con toda probabilidad forzó al comercio papelero a buscar alternativas nacionales frente a su tradicional dependencia del mercado francés. Sin embargo, el estudio de las 18 filigranas halladas en este estudio demuestra que el vínculo del valle de Roncal con el mercado francés persistió. Los datos así lo confirman: 10 filigranas son de origen francés (55,5%), 5 proceden de Navarra (27,8%) y 3 tienen origen aragonés o catalán (16,7%). Sabemos, por otros estudios, que el vínculo comercial del valle de Roncal con Francia, preferentemente con Olorón, se mantuvo vigente incluso en los momentos más críticos de la contienda.
Resulta especialmente llamativo que la totalidad de las filigranas francesas encontradas pertenezcan al molino Cassabé de Olorón de Marc Brun. Este hecho permite especular con la existencia de un monopolio de este papelero en el suministro al Valle de Roncal, hipótesis que deberá refrendarse mediante el estudio de nuevos documentos de la época.
Bibliografía y base de datos
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