La pieza del mes de abril de 2026
DOCUMENTADOS TRES EXVOTOS MÁS EN LUQUIN
Ricardo Fernández Gracia
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro
La basílica de los Remedios de Luquin es, sin duda, un caso singular por estar bajo una doble advocación mariana, con las dos imágenes presidiendo su retablo, pese a las reticencias episcopales del siglo XVIII. Es, además, un lugar que nos proporciona un conjunto de elementos que, junto a un espectacular santuario, conformaron la religiosidad popular en siglos pasados: estampas devocionales, algunas de sobresaliente importancia, cajetas petitorias con las que los demandaderos recorrían pueblos y valles, dentro y fuera de Navarra, así como exvotos que testimoniaban la poderosa intercesión de las Vírgenes de Luquin.
Entre lo perdido hay que reseñar todas las pequeñas piezas de cera y metal que recordaban curaciones de otras tantas personas. En las cuentas correspondientes a 1757-1758 encontramos una partida a favor de Lucas de Mena, por “una escalera con veintidós palos que hizo para la Virgen y unos remos largos que se le pusieron dentro de las dos capillas para colgar los milagros porque no cogían en los que había de antes”. Como en otros lugares y, en México particularmente, a los exvotos de cera, metal y otros materiales, se les denomina “milagros”. A la postre, eran los prodigios de todo género y curaciones las que avalaban la maravillosa intervención ante necesidades de todo género, sequías, heladas, enfermedades, guerras y pestes.
De tres de esos exvotos pintados, nos ocupamos hace un par de años, en nuestra monografía sobre el tema en Navarra. En esta ocasión, daremos cuenta de otros tres, desaparecidos, si bien de uno existe una reproducción fotográfica de hacia 1920.
Como ya hemos puesto de referencia en otras ocasiones, el objeto principal de los exvotos fue el agradecimiento, pero también el dejar memoria y recuerdo del suceso, contribuyendo de ese modo a la fama del intercesor, generando emociones y reacciones en cuantos contemplasen el exvoto.
La reducción de un navío
Actualmente, la intervención para salvar milagrosamente de una deriva fatal del navío comandado por don Pedro Colmenares, en 1794, se testimonia por una de las pinturas del crucero de la basílica, seguramente repintada en 1920 por Blas Usechi. Sin embargo, aquel hecho se hacía presente, en tiempos pasados, con más fuerza, porque el interior del templo acogía algo mucho más material y, por tanto, de mayor trascendencia: nada menos que una reducción en madera de aquel navío salvado de las aguas marinas.
El hecho a recordar y conmemorar tuvo lugar en 1794 y es uno de los tres exvotos de tipo colectivo que se han conservado en Navarra, junto al de la barca de Caparroso y el de san Francisco Javier de Sangüesa. En la pintura mural se representa, a la deriva, el navío de don Pedro Colmenares, en 1794. Este último, se debe identificar con el capitán de navío que, entre 1794 y 1796, comandaba el navío “San Fermín”, de 74 cañones botado en el puerto de Pasajes, en 1782. En 1794 Colmenares había ascendido de capitán de fragata a capitán de navío y, en septiembre de aquel mismo año -el del exvoto-, la embarcación pertenecía a la escuadra del Océano de la bahía de Cádiz.
Según una relación de milagros, que se conservaba en el archivo parroquial, “Don Antonio Barceló, General de marina y el Capitán de navío don Pedro Colmenares, viéndose en grandísimo peligro en la mar, en el año 1794 acuden en esta aflicción a la que Estrella del Norte y al momento fueron socorridos; en muestra de agradecimiento fueron muy liberales para esta Basílica y como trofeo traen ese navío pequeño que está en la nave de la Basílica”. Este testimonio escrito coloca a Colmenares junto al famosísimo general Antonio Barceló, corsario, marino y uno de los grandes ídolos para la población, en aquella segunda mitad del siglo XVIII.
El barco en pequeño tamaño sería el segundo exvoto de este tipo en Navarra. El otro estuvo en la colegiata de Roncesvalles. En las cuentas de 1745 de la colegiata se encuentra una partida, en la que el canónigo hospitalero anotó lo siguiente: “Sesenta reales gastados en los jornales y refrescos a los hombres que desde Usúrbil, trajeron en hombros el navío corsario que don Manuel de Aizpurúa, vecino de Usúrbil, constructor de navíos, ha dedicado y regalado a la Iglesia de esta Real Casa en atención a los especiales favores que reconoce deber a Nuestra Señora de Roncesvalles, por haberle salido siempre bien las fábricas de navíos, hechas con los materiales comprados a Roncesvalles, en los montes de su propiedad, llamados Iria y Andara. Y admitido por el cabildo, con su orden, se ha colocado en la Iglesia, para recuerdo y memoria de los favores debidos a semejante protectora”. La documentación confirma la costumbre que, en el País Vasco, había de enviar este tipo de exvotos, como se comprueba en grandes santuarios como Nuestra Señora de Itziar de Deva, Arrate de Eibar, Santo Cristo de Lezo o Santa Cruz de Motrico, entre otros.
Texto de la inscripción que acompaña a la pintura del exvoto de Pedro Colmenares en 1794. Basílica de Luquin. Foto J. L. Larrión
Otros dos pintados
Noticias proporcionadas por Miguel Imas en la crónica del II Centenario del santuario, publicación muy escasa, nos informa de su existencia, en un caso transcribiendo el texto y, en otro, con una fotografía que, aunque de deficiente calidad, constituye un magnífico testimonio de una tipología harto repetida en este género de pinturas.
El primero incorporaba el siguiente texto explicativo: “María Catalina Gil, hija de Martín Gil y Antonia, vecinos de la villa de Cirauqui, hallándose impedida de sus brazos, la ofrecieron sus padres a Nuestra Señora de los Remedios y al punto quedó sana de su enfermedad. Año 1716”.
La pieza no se ha conservado y, junto a otras como “los múltiples exvotos, algunos de ellos presentados en sus correspondientes urnas, fotografías, inscripciones …”, aún se encontraba en la basílica en 1920, según testimonio de Manuel Imas en la publicación antes citada. Sobre estas desapariciones, mucho hay que achacar al contexto, ya que en las últimas décadas del siglo XIX y la primera mitad del XX fueron momentos en los que algunas artes, de las denominadas como “populares”, corrieron muy mala suerte, al no gozar de consideración social, ni ser valoradas por parte de los especialistas. Además a ello añadimos que los exvotos se juzgaban como expresiones de una religiosidad caduca que había que superar. La consecuencia fue su pérdida y destrucción casi en su totalidad. Los pocos que hoy conservamos, son testigos de unos usos y costumbres desaparecidos, que nos sirven como fuentes para el conocimiento de nuestro pasado.
En cuanto a la protagonista, podemos aportar el apellido de la madre, que se llamaba Antonia Pérez y figura en varios procesos del primer tercio del siglo XVIII, junto a su marido Martín Gil, como vecinos de Cirauqui. En el Archivo Parroquial de Santa Catalina de Cirauqui figura como bautizada María Catalina Gil Pérez el día 27 de agosto de 1798, como hija de Martín Gil Urabayen y de Antonia Pérez Iriarte. El hecho de que la familia residiera en la localidad, en donde los limosneros del santuario de Luquin pasaban a hacer la postulación y estar cerca de Mañeru, en donde había hasta un lagar para recoger uvas para el santuario, nos explica fácilmente que encomendasen a la niña a la Virgen de los Remedios.
Del segundo exvoto pintado, se publicó la fotografía. Por su escasa calidad, apenas podemos transcribir el texto que acompaña en la cartela inferior. Su contenido es el siguiente: “MARI BLAS DEL / RIBEROS HALLAN / DOSE GRABEMENTE / ENFERMA LA OFRE / CIERON SUS PADRES / A NA SA DE LOS REME / DIOS I LUEGO ... SALVD / 1782”. La niña viste largo faldón y de su cinturón cuelgan al menos un par de amuletos, una funda de evangelios y una garra de tejón con las uñas bien visibles. Esta última se utilizaba para evitar el mal de ojo, ya que con sus múltiples pelillos se entretenía al aojador, quien se vería preso en ellos, obligado a contarlos. En cuanto a los evangelios, se solían introducir en fundas elegantes y bordadas y su texto iba en un impreso con letra minúscula con el inicio del evangelio de san Juan. Ese texto se solía acompañar de reglas monásticas, en la creencia de que prevenían el mal. Alarcón Román recuerda que, según algunos investigadores como Salillas, habrían reemplazado a otros amuletos paganos y la Iglesia los habría propiciado para evitar supersticiones. Para G. Llompart se trataría de una especie de detente o preservativo, considerándolos como objetos de bendición y protección, siempre con el recuerdo de la salvación y redención de Cristo.
En la parte superior del cuadro aparecen pintadas, de un lado, las imágenes de los Remedios y del Milagro, en lo que aparentemente parece un añadido al lienzo original. Al otro lado encontramos el emblema de los franciscanos con los brazos cruzados de Cristo y san Francisco de Asís llagados, lo que nos sitúa en la órbita de la orden franciscana.
Exvoto pintado de Mari Blas del Riberos, en 1782. Foto del libro de La Virgen de Luquin de Miguel Imás, 1920
FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA
Archivo Real y General de Navarra. Tribunales Reales. Proceso núm. 334686. Año 1721. De Martín Gil y Antonia Pérez, su mujer, vecinos de Cirauqui, contra Juan Pérez, su hermano, hijo y donatario de María de Iriarte, vecino de Cirauqui, sobre pago de 280 ducados del legado testamentario de María de Iriarte
Archivo Parroquial de Cirauqui. Libro I de Bautizados de la Parroquia de Santa Catalina, fol. 160 r. y v.
AGUIRRE SORONDO, A., “Los exvotos”, [última consulta, 10 de abril de 2026]
ALARCÓN ROMÁN, C., Catálogo de amuletos del Museo del Pueblo Español, Madrid, Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Arte y Archivos, 1987, p. 41
FERNÁNDEZ GRACIA, R., Exvotos pintados en Navarra, Pamplona, Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro, 2023
IMAS SAINZ DE UGALDE, M., La Virgen de Luquin: memoria en el II Centenario, Pamplona, Imprenta Diocesana, 1920
IBARRA, J. de, Historia de Roncesvalles, Pamplona, Talleres Tipográficos La Acción Social, 1936, p. 762
LLOMPART, G., “Dos notas del floklore religioso levantino. Evangelios de Bautizo y peregrinos en representación”, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, XXII (1966), p. 14
O'Donnell y Duque de Estrada, H., “Antonio Barceló y Pont de Terra”, [última consulta, 10 de abril de 2026]
ODRIOZOLA OYARBIDE, L., “Aizpurua, Manuel de”, Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia, consulta 6 de julio de 2023