LOS DIBUJOS PARA GRABADOS DE AGUSTINA AZCONA, UNA NAVARRA ACADÉMICA DE SAN FERNANDO EN EL SIGLO XVIII

José Ignacio Riezu Boj
Centro de Investigación en Nutrición
Universidad de Navarra

 

A mediados del siglo XVI surgen en Europa las primeras colecciones y libros ilustrados con grabados que nos muestran la indumentaria o tipos de los diferentes países o regiones del mundo. Estos grabados pronto tienen un gran éxito, lo que provoca su reedición y la aparición de nuevas colecciones que se difunden por todo el continente. La primera colección de grabados de trajes aparece en Francia en 1562 con la edición de Richard Breton y François Deprez. La obra, titulada Recueil de la diversité des Habits qui sont des present en usaige tant es Pays D'Europe, Asie, Afrique, et isles sauvages, Le tout fait apres le naturel, contiene 121 estampas atribuidas a Enea Vico que muestran las maneras de vestir a lo largo y ancho del mundo, distinguiendo también clases sociales y curiosidades exóticas. A esta obra, que tuvo varias ediciones, le siguieron rápidamente otras publicaciones en Venecia (Bertelli, 1563), Nuremberg (Weigel, 1577), Colonia (Bruyn, 1577 y 1581) Malinas en Flandes (Boissard, 1581), Roma (Grassi, 1585), Padua (Bertelli, 1589, 1591 y 1596) y Venecia (Vecellio, 1590) que revelan el gran éxito de este tipo de ilustraciones en la segunda mitad del siglo XVI. 

A España, este tipo de grabados llegó con dos siglos de retraso, de la mano de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla. El autor, nacido en Madrid en 1734 aunque con ascendencias oscenses, se había formado como grabador en París gracias a una beca de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando entre los años 1752 y 1760. De regreso a Madrid fue nombrado académico supernumerario de la Academia de San Fernando y más tarde académico de mérito en 1764. El 2 de septiembre de 1777 comienza la edición de sus grabados titulada Colección de trajes de España, tanto antiguos como modernos, Que comprehende todos los de sus Dominios, Dividida en dos Volumenes con ocho quadernos de á doze Estampas cada uno: Dispuesta y Gravada, Por D. Juan de la Cruz Cano y Holmedilla Geografo Pensionado de S. M. é individuo de las Reales Academias de S. Fernando, y Sociedad Bascongada de los Amigos del Pais. La colección de grabados, según los anuncios en la prensa de la época, se vendía en la Librería de Copin, carrera de San Gerónimo, de dos en dos a unos 36 reales. Además de su importante colección de trajes, Juan de la Cruz, ha pasado a la historia por ser el autor de uno de los más importantes mapas de America del Sur. Este trabajo, fue un encargo real que le llevó 10 años y aunque supuso el mejor mapa de America hasta entonces trazado, fue desechado y desacreditado por problemas políticos. Juan de la Cruz después de pasar unos años de bonanza siendo el cartógrafo real, y viéndose relegado de su trabajo, tuvo que buscarse otra forma de vida. Estos parecen los motivos que le indujeron a emprender la novedosa empresa para España de una colección de grabados de trajes que tanta popularidad había alcanzado en Europa. 

Durante los cinco primeros años se publicaron 50 grabados de muy variada temática, aunque predominaron los de carácter geográfico sobre los sociales o laborales (oficios populares, parejas con indumentaria regional española, estampas costumbristas, indumentaria de las posesiones americanas o toreros famosos). Todas las estampas estaban numeradas en la parte superior de la plancha y llevan al pie un texto en español y en francés y generalmente la pareja de estampas que publica a la vez son parejas de hombre y mujer. El 9 de abril de 1782 la Gaceta de Madrid anuncia la publicación de los grabados nº 49 y 50 que representan a un roncalés y una roncalesa. Estos trabajos son las primeras representaciones gráficas de la indumentaria roncalesa de la que tenemos noticias. Otros atuendos navarros, como los de Pamplona o Roncesvalles, ya habían aparecido en las primeras colecciones europeas del siglo XVI pero nunca la indumentaria roncalesa. 
 

Roncalés (Colección de Trajes de España), grabado de Juan de la Cruz sobre dibujo de María Agustina de Azcona
(Biblioteca Nacional) 

 

Los grabados representan a un hombre con el típico capote roncalés, aún usado en la actualidad por los ediles roncaleses en algunas ocasiones importantes, y una mujer con un atuendo muy diferente al traje de roncalesa actual. No es de extrañar esta diferencia en el atuendo femenino, ya que están muy documentados los profundos cambios que sufrió la indumentaria femenina roncalesa a lo largo del siglo XVIII. Cambios que hicieron que las tocas y paños de cabeza mudaran a mantillas, las portetas, mangas y delantales a petos y jubones y las sayas y basquiñas a faldas encimeras y bajeras.


Roncalesa (Colección de Trajes de España), grabado de Juan de la Cruz sobre dibujo de María Agustina de Azcona
(Biblioteca Nacional) 

 

Estos grabados de tipos roncaleses, aunque ya no representaban la indumentaria femenina contemporánea, fueron profusamente copiados a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX, llegando a publicarse más de quince versiones nacionales e internacionales de los mismos modelos hasta bien entrado el siglo XX. Entre las ediciones más destacadas figuran las de Teodoro Viero (Venecia 1783), Jacques Grasser de Sant-Sauveur (París 1784 y 1806), Sylvain Maréchal (París 1788 y 1837), Antonio Rodríguez (Madrid 1804), Jean Baptiste Breton de Martiniere (París 1815), Giscard (Londres 1822) o Edme-Jean Pigal (París 1825).

Los grabados de Juan de la Cruz están firmados por el propio grabador y por una dibujante, la señora doña Agustina Azcona. El autor solicitó en el inicio de su trabajo que “los curiosos de fuera ó dentro de la Corte que gustasen comunicar algun dibujo de vestuario poco conocido y existente en algun Pueblo, Valle, ó Serrania de la Peninsula, seran recompesados con otros tantos quadernos, como figuras remitan en Carta, ó sin ella, a dicho autor vive en Madrid calle Calle del Principe Nº 11 quarto segundo” y esto parece haber sucedido con las estampas 49 y 50. Parece que Agustina Azcona envió sendos dibujos de los roncaleses y Juan de la Cruz realizó las planchas del grabado. Otros dibujantes y pintores contemporáneos también colaboraron con el grabador como su sobrino Manuel de la Cruz o Antonio Carnicero, Guillermo Ferrer, Luis Paret y Alcazar o Alfonso Bergaz. 

Poco conocemos sobre identidad de Agustina Azcona. Lo que hemos localizado de ella, gracias a la ayuda de profesor Ricardo Fernández Gracia es lo siguiente: Nació en Pamplona y fue bautizada en San Saturnino el 1 de octubre de 1755 con el nombre de María Agustina Remigia Fermina. Fue su padre Ignacio Azcona y Carrillo, noble navarro, caballero de la orden de Carlos III, que estudió en la Universidad de Irache y Valladolid leyes y cánones y ocupó entre otros los cargos de alcalde del crimen en Pamplona, corregidor de San Sebastián y oidor del Consejo real del Navarra. Fue su madre Córdula Balanza y Olaegui, camarera de la Virgen del Camino y hermana de Fermina, esposa del marqués de la Real Defensa. Agustina Azcona fue académica de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Hemos localizado la solicitud de ingreso en la institución el 3 de enero de 1871, en la que con una cuidada letra explica “la afición que he tenido a las nobles artes y especialmente al dibujo ha suscitado en mi el deseo a ser miembro de esa Real Academia a cuyo fin he sacado la adjunta copia de una figura de Anibal Caraci que remito…”. María Agustina fue nombrada académica de honor el 6 de Mayo de 1781, siendo una de las primeras mujeres en ingresar en tan ilustre institución a la que también pertenecía nuestro grabador. María Agustina casó en Logroño con José Crespo y murió en esa ciudad el 11 de enero de 1808. No conocemos ningún otro trabajo de esta pintora navarra.


Portada del expediente de nombramiento de académica de honor de María Agustina de Azcona y Balanza 
(Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando)

 

Carta de María Agustina de Azcona dirigida a Antonio Ponz, secretario de la Real Academia de Bellas Artes, solicitando su acceso como académica a la institución 
(Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando)

Muchos interrogantes se nos plantean con nuestra autora: ¿Dónde aprendió a pintar? ¿Queda alguna pintura suya en Navarra? ¿Qué vinculación tenía con el Valle de Roncal? ¿Por qué no dibujó la indumentaria de Pamplona? ¿Tal vez ya no difería mucho de las modas de Madrid? Tendrán que trabajar duro nuestros futuros historiadores para resolver estos y muchos otros interrogantes. 

 

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA
-Archivo Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1-40-4: Expediente de María Agustina Azcona y Balanza, 
-HUALDE, F., Indumentaria roncalesa, Ediciones Lamiñarra, Pamplona, 2013.
-RIEZU-BOJ, J.I., “El traje tradicional roncalés en documentos notariales del Valle de Roncal”, Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra, 87, 2012, pp. 155-212.
-RODRÍGUEZ, A., Colección general de los trajes de Madrid (ed. facsímil de J. Carrete Parrondo), Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 1989. 
-GONZÁLEZ MARTÍNEZ, R. M., “Funcionarios en la administración borbónica. Cambios y permanencias (1700-1750)”, Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, 26, 2006, pp. 137-161.
-GONZÁLEZ FUERTES, M. A., “¿Vistiendo España? Trajes e identidad nacional en el reinado de Carlos III”, Cuadernos de Historia Moderna, XI, 2012, pp. 73-105.
-Trajes en papel: grabados de indumentaria vasca, siglos XVI-XIX, Bilbao, Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco, 2004.