LITOGRAFÍAS DE UN ARTISTA NAVARRO 
EN LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE PARÍS (1878) 

Eduardo Morales Solchaga
Cátedra de Patrimonio y Arte navarro 

 

Las primeras experiencias españolas en las exposiciones universales fueron negativas, con discretos resultados condicionados por la inestabilidad socioeconómica y política tan característica del siglo XIX. Con el asentamiento del régimen de la Restauración, tan milimétricamente calculado por Antonio Cánovas del Castillo, esta tendencia se invirtió claramente, comenzando el cambio en la Exposición Universal de París de 1878.

Cuantitativamente hablando, España ocupó el segundo lugar en número de expositores (6.672), siendo solo superada, aunque con amplitud, por la anfitriona, Francia. En cuanto a los galardones obtenidos, ocupó también la misma posición, con un total de 2.482 de ellos, cifra nada desdeñable si se tiene en cuenta que solo 26 de los 750 jurados superiores fueron enviados desde territorio español, ocupando el país el séptimo lugar en aportaciones. Los premios de mayor importancia quedaron articulados de la siguiente manera: 22 grandes premios de honor, 173 medallas de oro, 400 medallas de oro y 836 medallas de bronce. 

Precisamente una de esas medallas de bronce recayó en una colección de dibujos a la pluma salida de las manos de un militar y afamado dibujante navarro, al que algunas piezas del mes ya han hecho referencia con anterioridad: Nemesio Lagarde y Carriquiri (1845-1902). Fueron realizadas en 1878 en Guadalajara, donde, tras finalizar la Tercera Guerra Carlista, completaba su formación en el cuerpo de ingenieros del ejército. A su trayectoria biográfica y a su faceta artística y militar, dadas a conocer en recientes estudios, debemos agregar alguna noticia inédita, al margen de la consecución de la citada presea, como por ejemplo el hecho de que creara una academia preparatoria militar de carácter privado, una vez disuelta la Academia General Militar de Toledo en 1893. Se mantuvo abierta durante casi una década en dos emplazamientos diferentes (Puerta Llana nº 6 y Trinidad nº 16). Fue un centro de cierta entidad y de reconocido prestigio, e incluso albergó en régimen interno a personalidades de relativa importancia, como el futuro conde de San Antonio de Vista Alegre.

De su pericia como ilustrador encontramos dos noticias inéditas clarificadoras. La primera, una loa realizada hacia su persona en la Ilustración Nacional, uno de los múltiples semanarios en los que se registra su presencia como ilustrador, entre los que también destacaron la Ilustración Española y Americana, la Ilustración Hispanoamericana, la Ilustración Militar e incluso Blanco y Negro. En uno de sus números se le dedican estas líneas: “Después de [Ricardo] Balaca, los buriles de los grabadores en madera no han interpretado más que líneas sin color, sin expresión y sin vida. Salvo algún momento afortunado de Ferrant, de Muñoz, de Comba o algún otro dibujante, todo el original que publican las Ilustraciones españolas no sirve ni para pliegos de aleluyas. Hay sólo un dibujante en España que tiene el secreto de aquella gracia y naturalidad sorprendente de Balaca. Este dibujante es [Nemesio] Lagarde; pero vive en España, es militar, y en nuestra tierra hay la piadosa costumbre de no conceder a los militares ni aún el derecho de pensar. En otro país, Lagarde sería conocidísimo, y su nombre sería popular y estimado; aquí es sólo un soldadote más: como Martínez Campos, uno de los hombres de más vasta instrucción y claro talento de nuestro país, es otro soldadote que no sabe leer; y hacemos punto a estas reflexiones que justifican las piñas de generales y de cuantos lleven uniforme, y aún sin llevarlo, amen la justicia, que es tanto o más que amar a la patria”.

La segunda referencia se encuentra inserta en la Real Orden por la que se le concedió, en virtud de su labor docente y gráfica, la cruz de primera clase al mérito militar pensionada, el 29 de julio de 1893: “El capitán Lagarde es sin duda alguna uno de los mejores dibujantes conocidos en España. Tiene portentosa facilidad para manejar el lápiz y concibe sus asuntos con una precisión tal, que rara vez tiene que retocar o modificar algo de lo que con inimitable soltura bosqueja de primera intención”.

Volviendo a la condecoración que nos ocupa y a la propia pieza del mes, editada en la litografía de la Academia de Ingenieros de Guadalajara en 1878, se exhibió en una de las salas monográficas de la exposición, que, según una crónica contemporánea se articulaba de este modo: “En la sección española del Campo de Marte, la sala situada en la tercera galería, contigua a la de máquinas, está ocupada en su mayor parte por varias instalaciones, en las que se exhiben al público numerosos objetos presentados por el Ministerio de Guerra, bajo una gran tienda de campaña en cuyo fondo se ven los escudos de armas de las provincias españolas. Esta exposición es, en su clase, una de las mejores por hallarse reunidos en un mismo local todos los objetos pertenecientes al ramo, y por haber contribuido a su formación elementos de tal importancia como los que proceden de las fábricas de Toledo, Turbia y Sevilla. Llaman vivamente la atención de los extranjeros los diversos maniquíes que representan los tipos de soldado español en traje de campaña, y son asunto de alabanza el tren de ingenieros, los cañones de Plasencia y los modelos de atalajes y monturas. Las paredes están casi cubiertas con elegantes marcos, en los cuales se ostentan ejemplares perfectísimos de mapas y planos debidos a los cuerpos facultativos y al depósito hidrográfico del mismo Ministerio. Esta sala es muy visitada por militares de todas las naciones”. A pesar de peyorativas opiniones como la de Ángel Fernández de los Ríos, de los 98 expositores que se exhibieron en ella, 94 consiguieron alguna distinción, lo que habla por sí solo del éxito cosechado por el Ministerio de Guerra.


Sala del Ministerio de Guerra en la Exposición de París (1878)

 

La colección de dibujos a la pluma litografiados, que se clasificó dentro del grupo 4 /clase 68 - material y procedimiento del arte militar -, representó en 30 grabados los diferentes uniformes y utillaje de las unidades del ejército español. La disposición del volumen es apaisada (31 x 46 cm.) y, tras una portada en la que el título se enmarca entre dos triunfos compuestos por arreos militares de todo tipo, comienzan, sin explicación alguna, las reproducciones firmadas de los dibujos, con la soltura, naturalidad y buen hacer de los que anteriormente se han dado referencias. Simplemente al final, y a modo de índice, se da título a cada uno de los grabados, numerados del 1 al 30: portada, soldado de cazadores, camilleros, carrero, soldado de carabineros, húsar, cuerpo de guardia, guardia del rey, alabardero, oficial de estado mayor, artillería de montaña, artillería montada, artillería de plaza, soldado de ingenieros, soldado de ingenieros II, zapador, telegrafistas, taller de faginas, cabeza de zapa, guardia civil, guardia civil II, carabineros, administrador militar, sanidad militar, capellán castrense, contraguerrillero, miñón de Álava, miquelete de Guipúzcoa y forales de Navarra. 
 

Portada del volumen
 

La publicación, de la que no se conservan numerosas copias, debió de contar con relativo éxito, seguramente por su carácter eminentemente gráfico, e incluso dos ejemplares se conservan en la Biblioteca Real, procedentes de las de Alfonso XIII y la infanta Isabel, respectivamente. Este último ejemplar fue un regalo del director general de ingenieros militares, José de Ruyna, quien se lo dedicó de forma manuscrita el 7 de febrero de 1879.

Guardia civil (II)
 

Húsar
 

Sanidad militar
 

Capellán castrense
 

Cuerpo de guardia
 



Forales de Navarra

 

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA
-LASHERAS PEÑA, A. B., España en París. La imagen nacional en las exposiciones universales (1855 - 1900), Santander, Universidad de Cantabria, 2010.
-SÁNCHEZ GÓMEZ, L. A., “Glorias efímeras: España en la Exposición Universal de París de 1878” en Historia Contemporánea, nº 32 (2006), pp. 257 - 283.
-Gaceta de Madrid, nº 210 [29/07/1893].
-La Iberia. Diario Liberal, año XXV, nº 6.684 [25/08/1878].
-La Ilustración Española y Americana, año XXII, nº 32 [30/08/1878].
-La Ilustración Nacional, año VII, nº 9 [30/03/1886].