RETRATO DE MATRONA. JOAQUINA LORENTE UCHA (1800-1883)

Esteban Orta Rubio
Catedrático jubilado de Instituto


No es fácil que nuestros hogares conserven hoy fotografías tomadas en el siglo XIX. El hecho todavía es más raro si salimos de las clases urbanas acomodadas y nos trasladamos al mundo rural. A pesar de todo, aún quedan restos de álbumes familiares guardados amorosamente por manos piadosas. Este es el caso de la familia Simón–García, de Murchante (Navarra), que ha mantenido a través de varias generaciones una fotografía de la década de 1870 que representa a una mujer en su ancianidad. Hoy la guarda Asunción García Hernández, tataranieta de la retratada. 

La foto
El retrato sedente de cuerpo entero pertenece a una mujer anciana vestida a la usanza de la época con traje de amplias faldas. La figura, donde predominan los negros, destaca sobre los grises del fondo. Se cubre la cabeza con un manto, también negro, que recoge al pecho con su mano derecha, mientras la izquierda descansa blandamente en una mesilla del estudio. Está sentada en una silla cuyo respaldo aparece brevemente, creando una separación entre la persona y el fondo. Entre los pliegues de la falda que se derraman por el suelo destaca una sombrilla de color, sujeta a la mano derecha. Sobresale también la blancura rosácea del rostro y de las manos. A pesar de su avanzada edad, la dama comunica sensación de fortaleza, y su rostro transmite serenidad. Destaca el mentón saliente, indicativo de fuerte personalidad. Se llamaba Joaquina Lorente Ucha, natural y vecina de Murchante, y había hecho el viaje hasta Zaragoza, lo que indica su buen estado de salud. Rondaba los ochenta años y desde hacía algunos estaba ya viuda.
 

Retrato de Joaquína Lorente
Anselmo María Coyne, c. 1877-1883

 

La fotografía lleva en el reverso el sello del estudio donde fue tomada: “Coyne y Cía”. Zaragoza. Se trata de Anselmo María Coyne (1829-1896), nacido en Pamplona, de familia de origen irlandés y fundador –hacia 1867- de un estudio “Fotografía pamplonesa”, ubicado en la Plaza del Castillo. En fecha indeterminada se trasladó a la capital aragonesa donde colaboró con el afamado fotógrafo Mariano Júdez en el gabinete fotográfico ubicado en el la calle del Coso nº 33, formando la sociedad “Júdez y Coyne”. Posteriormente, a partir de 1877, ya fallecido aquel, pasó a denominarse “Coyne y compañía, sucesores de Júdez”, utilizando de esta forma el prestigio alcanzado por su socio. Anselmo María Coyne fue el iniciador de una saga de fotógrafos y cineastas que ha continuado hasta la actualidad. 

La foto puede enmarcarse entre 1877 y 1883. Efectivamente, es a partir de 1877 cuando aparece el anagrama “Coyne y Cía”, y hubo de realizarse antes de 1883 puesto que en este año fallece la dama. Debemos destacar también la importancia de esta fotografía para conocer el tipo de trabajo que realizó Anselmo Coyne en su primera época, antes de que un incendio sufrido el 9 de mayo de 1887 destruyese el estudio y el archivo guardado en él. 
 



Reverso de la fotografía de Joaquina Lorente
Fotografía Coyne. Zaragoza


Una mujer en la sombra
Había nacido Joaquina en Murchante en junio de 1800 y era hija de Pascual Lorente y de Teresa Ucha, tudelana. El apellido Lorente estaba bastante extendido por aquella época en el pueblo y varios de sus miembros se dedicaron a la enseñanza; destacó, entre ellos, Francisco Lorente, de ideas liberales, que ejerció de maestro en el primer tercio del siglo XIX. 

Era niña cuando los avatares de la guerra de la Independencia (1808-1814), y seguro que guardó en su memoria las escenas sobrecogedoras de la batalla de Tudela, el 22 de noviembre de 1808, con la ocupación y posterior saqueo de Murchante por la soldadesca francesa. Se casó muy joven -posiblemente en 1819- con Bernardo Simón, formando un matrimonio de clase acomodada, bien avenido y de profunda religiosidad. Tuvieron nueve hijos. El marido, perteneciente a la saga de los Simón, fue una persona importante en el ámbito local y se mantuvo muy vinculado al negocio del vino. Le siguieron sus hijos, Martín y Manuel, buenos bodegueros y criadores de caldos esmerados que recibieron premios en ferias y exposiciones. Así mismo, ambos formaron parte de la Asociación Vinícola Navarra, que tanto hizo por potenciar los viñedos de la provincia. 

Mientras los hombres tomaban los galardones, Joaquina Lorente Ucha, como tantas mujeres de su tiempo, vivió hacia dentro, dedicada al cuidado y educación de la numerosa prole, a la vez que impulsaba las iniciativas familiares. Joaquina tuvo una vida muy larga, nada menos que 83 años, algo inusual en la época. Enviudó en 1873, al fallecer su esposo Bernardo a quien sobrevivió diez años. Dios le concedió una muerte rápida pues falleció a la una de la madrugada del 5 de noviembre de 1883, a consecuencia de una angina de pecho. No recibió ningún sacramento por lo repentino del accidente.

Tan larga vida le permitió conocer muchos nietos. Algunos destacaron, como fue el caso del P. Florentino Simón Garriga (1868-1935), que llegó a obispo de la diócesis de San José de Tocatíns, en Brasil. O el jesuita P. Braulio Martínez Simón, afamado profesor, asesinado en zona republicana durante la Guerra Civil y que está en proceso de beatificación. Por otra parte, dos de las nietas, las hermanas Ángeles y Araceli Simón Osés, fueron fundadoras de la Congregación Esclavas de Cristo Rey, creada por el Venerable D. Pedro Legaria, entonces párroco de Murchante. 


BIBLIOGRAFÍA
-CASTRO, Antón: “Los Coyne: el arte de mirar a lo largo de 150 años”, en Pedro Avellaned (comisario): Coyne, Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2003.
-MIGUÉLIZ VALCARLOS, I., “Fotógrafos navarros en la Colección Fotográfica del Marqués de la Real Defensa”, Cuadernos de la Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro, nº 6, 2011, pp. 217-260. 
-ORTA RUBIO, E., La Saga de los García. Una parte de la historia de Murchante, Murchante, 2010.
-ORTA RUBIO, E, Murchante. La larga lucha por su libertad, Murchante, 1989. 
-SÁNCHEZ MILLÁN, A. ROMERO, A. y TARTÓN, C., Los Coyne. 100 años de fotografía, DPZ., Zaragoza, 1988.