"LA PROCESIÓN", DE KARLE GARMENDIA

José María Muruzábal del Solar 
Doctor en Historia del Arte


Carlota Garmedia Aldaz, conocida como Karle Garmendia, nació en la localidad navarra de Oroz Betelu el 15 de enero de 1898. El padre de Karle fue Leopoldo Garmendia Goicoechea (Oroz Betelu, 15/11/1870 - 28/10/1942), hombre de relevancia dentro de su comunidad en donde fue alcalde, concejal, juez municipal, consejero de la sociedad Irati, etc. Su madre se llamaba Salomé Aldaz Jaurrieta (Aoiz, 16/3/1870 - Méjico, 10/5/1965), siendo su padre, Miguel Aldaz, alcalde de dicha ciudad, diputado foral y dueño del Señorío de Górriz. Dada su temprana inclinación artística pronto asistió a la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona, que era el centro navarro donde se podía iniciar estudios artísticos en aquella época. Aparecen noticias de Karle Garmendia en la citada escuela entre 1912 y 1916 aproximadamente. En dicha escuela es de suponer tuvo como maestro a Enrique Zubiri. Además asistió a las clases de la academia de Javier Ciga. Esta presencia de Karle Garmendia en la academia del maestro Ciga debe datarse en los años inmediatamente anteriores a 1920.

Tras este aprendizaje, en la primera parte de los años veinte, la pintora se traslada a estudiar a París. En la capital francesa consta que asistió a los cursos de la prestigiosa Academia Colarossi y a la Escuela de Bellas Artes, siendo la primera mujer navarra en hacerlo. En este sentido, Karle Garmendia es una mujer muy adelantada a su época; decidió dedicarse a la pintura, no dudo en trasladarse a estudiar a París y contrajo matrimonio con un artista, Higinio Blat, en la localidad de Oroz Betelu, el 29 de septiembre de 1926, siendo testigo de la boda el maestro Javier Ciga. Durante más de 35 años vivió un intenso periplo por Francia, Italia, Estados Unidos y Méjico. Sin duda, una biografía muy interesante para una mujer navarra nacida a finales del siglo XIX.

Dibujo de Karle Garmendia 
 

En adelante, vivió en la localidad francesa de Pau, muy cercana a los Pirineos. El estallido de la Guerra Civil española en 1936 trastocó, de manera definitiva, la vida de Karle Garmendia y de su familia. En 1947 la familia obtiene salvoconducto para emigrar a Méjico. Allí se encontraban ya los propios hermanos de Karle y también su madre Salomé Aldaz. Se instalan en Méjico en 1948, tras un fructífero periplo artístico por Estados Unidos. El año 1951 se trasladan a la localidad de Hermosillo, capital del estado de Sonora, al norte del país. En Sonora, Higinio Blat fue el fundador y primer director de la Academia de Artes Plásticas de la Universidad de Sonora. Karle Garmendia le acompaña en el empeño y actúa como maestra en dicha academia.

Tras una fructífera década en Hermosillo, a fines del año 1959, la familia Blat Garmendia regresa definitivamente a España, instalándose en la capital navarra. En Pamplona transcurren la década de los sesenta y setenta, pasando temporadas en la casa de Oroz Betelu, propiedad entonces de su hermano Miguel José, que permaneció en Méjico. Durante estos años, Karle volvió hacia temas navarros, interesándose especialmente por la historia y las tradiciones de su tierra como motivo estético para sus cuadros. La artista falleció en Pamplona el 9 de julio de 1983.

Karle Garmendia
 

El cuadro que presentamos fue donado por la artista al Ayuntamiento de su localidad natal. Representa una escena de carácter etnográfico como es la romería que hacen los naturales de la zona, desde tiempos inmemoriales, al santuario de Roncesvalles. Estamos ante una obra profunda, intimista, de gran dignidad. Todo el primer plano está ocupado por los romeros, entunicados, en actitud penitencial, con sus cruces parroquiales. Según varios testimonios, el hombre del segundo término, con pañuelo rojo, es el propio padre de Karle Garmendia. 

Se trata de una composición de dibujo seguro y color bien entonado y equilibrado; toda la obra está supeditada al sentimiento del color y al sentido expresivo de la obra. La composición en este tipo de representaciones plantea las figuras siempre en un primerísimo plano, ocupando la mayor parte de la superficie del cuadro en cuestión, trasmitiendo fuerza y energía. Se trata de figuras de gran empaque, altivas, que parecen querer recordar la intención con que están elaboradas; se trata de representar el espíritu del viejo reino de Navarra. La intención expresionista con que está elaborada la obra resulta evidente.

La procesión, de Karle Garmendia
Óleo / tabla. 120 x 90 cm. 
C. 1930. Ayuntamiento de Oroz Betelu

 

Recientemente hemos tratado de reivindicar la figura de esta pintora navarra, quizás la primera mujer destacada dentro de las artes plásticas de nuestra Comunidad. En agosto de 2014 se desarrolló una exposición de su obra en las dependencias del Ayuntamiento de Oroz Betelu, mientras el Parlamento Foral la recordó con la organización de una exposición antológica, en su sala de exposiciones, en enero de este año 2015. Esperamos, con todo esto, contribuir a dicho propósito.


BIBLIOGRAFÍA
-MURUZÁBAL DEL SOLAR, J.M., “Karle Garmendia, pintora”, Revista Zangotzarra, nº 17, 2013.