UNA "APARICIÓN DEL NIÑO JESÚS A SANTA TERESA", 
DE SEBASTIÁN DE LLANOS VALDÉS

José Luis Requena Bravo de Laguna
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro


En una colección particular navarra se encuentra una interesante pintura que representa la Aparición del Niño Jesús a Santa Teresa de Ávila. De notables dimensiones (164 x 106 cm.) sus actuales propietarios la adquirieron en una importante casa de subastas madrileña atribuida a Sebastián de Llanos Valdés (Sevilla, c. 1605-1677). Desgraciadamente son muy pocas las fuentes documentales relacionadas con la vida de este pintor que han llegado hasta hoy. Ceán Bermúdez sostiene que Llanos Valdés realizó su aprendizaje con Francisco de Herrera el Viejo en fechas inciertas, probablemente entre 1620 y 1630 momento en el que contrajo matrimonio con su primera esposa. Pues en 1633 ya había iniciado su carrera como maestro independiente, según se desprende de una referencia que prueba que en esta última fecha había contratado un aprendiz. En su evolución estilística se advierten unos inicios marcados por la impronta naturalista del arte de Herrera el Viejo pero que muy pronto derivan en unas formas más deudoras del estilo de Juan de Valdés Leal y en última instancia de Murillo. 

Aparición del Niño Jesús a Santa Teresa
atribuida a Sebastian de Llanos Valdés
Colección particular. Navarra


 

El lienzo muestra a la santa de Ávila en su celda conversando con el Niño Dios; Santa Teresa aparece sentada con el hábito carmelita, esto es, túnica de color castaño oscuro, capa blanca con esclavina del mismo color y sobre la cabeza un velo negro. Frente a ella figura una mesa escritorio cubierta por un vistoso tapete rojo sobre el que reposan un tintero y una pluma, una calavera y el Niño Jesús que de pié sobre un libro luce un vaporoso manto rojo que tapa su cuerpecillo. De su boca salen unas filacterias con la leyenda: “TERESA MÍA/MISERICORDIAS”. En el plano superior se aprecia un rompimiento de gloria formado por una masa de querubines en el que destaca la paloma del Espíritu Santo. Particularmente bello es el detalle naturalista del gato que colocado bajo la mesa juega con el hilo que pende de un ovillo de lana. 

La escena no parece que se inspire en un pasaje concreto de la vida de la Santa de Ávila. Según la tradición Santa Teresa tuvo una visión del Niño Jesús en la escalera principal del convento de la Encarnación de Ávila. En recuerdo de este encuentro la santa llevó siempre en sus viajes una estatua del Niño Jesús, y en cada casa de su comunidad mandó tener y honrar una bella imagen del Divino Niño que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse.

Desde el punto de vista compositivo esta obra puede relacionarse con los Desposorios místicos de Santa Catalina de Siena procedente de una colección particular de Jerez de la Frontera. Se trata de un monumental lienzo que el profesor Enrique Valdivieso sitúa entre 1665 y 1670 cuando el pintor sevillano ya en la madurez de su carrera artística acusa con mayor intensidad la influencia del arte de Valdés Leal. Una escena de gran barroquismo, compleja y dinámica, en la que se percibe el uso de fuentes grabadas para los distintos personajes. Curiosamente el modelo de la santa es muy parecido al visto en el cuadro que nos ocupa, lo que viene a confirmar su atribución a Llanos Valdés. 
 

Desposorios místicos de Santa Catalina de Siena, 
de Sebastián de Llanos Valdés
Colección particular. Jerez de la Frontera