CARNAVAL DE LANZ, UN GRABADO DE JESÚS LASTERRA

José María Muruzábal del Solar
Doctor en Historia del Arte


Jesús Lasterra (Madrid, 1931 – Pamplona, 1994) es uno de los mayores exponentes de la pintura de Navarra, y también del grabado, del siglo XX. Inició su formación en la Escuela de Artes y Oficios y en la academia de Javier Ciga, todo ello en Pamplona. Desde 1955 cursa estudios de BBAA en San Fernando de Madrid, en donde trabajó intensamente el grabado. Residió en Madrid hasta 1969 en que trasladó definitivamente su domicilio a Pamplona de donde ya no se movería.

Su primer contacto con el aprendizaje de la técnica lo hace cuando se matricula en San Fernando en grabado, para el curso académico 1959/60, completando tres cursos de grabado. Su profesor allí fue don Luis Alegre. Realizó un curso más, dedicado al grabado calcográfico, durante el curso 1962/63. Esta época es especialmente fructífera en la producción de grabados. Realizó en ese momento 20 obras, que suponen el 45 % de su producción total, plasmando temas de Castilla, Pamplona y Estella.

Clase de grabado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1962 
Zachrisson, Eslava, Yrisarri y Lasterra

Hacia 1967/68 comienza otro periodo en su producción, que podemos considerar la madurez artística en la técnica. Consigue ahora obras muy elaboradas, complejas y con las que alcanzará sus más altas distinciones, destacando los temas del Carnaval de Lanz. Tras ello, Lasterra deja de grabar durante 20 años. Al finalizar los años ochenta, el artista montará un taller de grabado junto a dos alumnas suyas, donde elaboró sus últimas obras en 1988. Son grabados efectistas, correctos, pero que no hacen olvidar a los trabajos anteriores, con temas de Pamplona y, nuevamente, del Carnaval de Lanz.

En los diferentes modos del grabado tenemos documentadas 44 obras. Los grabados están, en su mayor parte, realizados al aguafuerte, técnica en la que Lasterra termina por ser un maestro. Existe alguna litografía, tres en concreto, pero sin mayor continuidad. Conforme el artista va madurando en la técnica, sus aguafuerte se van complicando en cuanto a la ejecución. Igualmente se van añadiendo otras posibilidades técnicas, como aguatintas, resinas, etc. En las obras de su etapa de madurez, en especial en las dedicadas al Carnaval de Lanz, añade dentro de la plancha otros elementos como son encajes o puntillas a fin de lograr distintas calidades en la obra final.

Dentro de la producción de grabados de Jesús Lasterra resultan esenciales los temas dedicados al Carnaval de Lanz. Nos atrevemos a decir que estamos ante el gran descubrimiento estético del artista. Se trata de una temática bastante repetida en los grabados, aunque muy escasamente abordada en los óleos. Estos grabados se realizan en dos etapas, al final de la década de los años sesenta los primeros y al final de los años ochenta los restantes. Existen 8 grabados con dicha temática; el principal es “Carnaval de Lanz”, aquí reproducido, con el que obtuvo el Premio Nacional “Castro Gil” de grabado en 1969. Además, sobre el tema, existen distintos dibujos y bocetos, en especial realizados a la sanguina.

Carnaval de Lanz, de Jesús Lasterra
Grabado al aguafuerte y aguatinta. P/A 10/12. 50 x 63 cm
Premio nacional de grabado "Castro Gil" en 1969

 

El título Carnaval de Lanz es la obra más conocida de Lasterra dentro de la técnica del grabado. Se trata de una obra elaborada al aguafuerte y aguatinta, en la que añade dentro de la plancha otros elementos, como son encajes o puntillas, para lograr distintas calidades en la obra final y que representa el paseo del bandido apresado entre la multitud. Así lo expresaba el juicio crítico de Carlos Areán, “calidades como de encaje o de gasa, que reticulan el espacio y logran aliar la más fina sensibilidad casi novecentista, con un vigor y una ordenación espacial llena y contrapesada, muy propia de las actitudes que en nuestra época intentan captar el agobio de una vida obligada a veces a reflejarse sobre ella misma". 

Esta fiesta ancestral, con su atmósfera misteriosa del anochecer, con sus personajes casi míticos, la música y el fuego, constituirá un tema ideal para plasmar todas las posibilidades estéticas y expresivas que Lasterra poseía. Se trata de composiciones con un espacio repleto, con una cierta aglomeración de elementos, con enérgicos contraluces. Estamos ante obras con muy escasos campos visuales abiertos, en las que en el espacio se entremezclan elementos que dan sensación de espesura e intensidad, como es la propia fiesta de ese carnaval; pero obras expresivas en extremo, conseguidas y definitivas, que sirven para consagrar a un artista.

Miel Otxin, de Jesús Lasterra, 1968
Aguafuerte y aguatinta, 64 x 50 cm

 


BIBLIOGRAFÍA
-MURUZÁBAL DEL SOLAR, J. M., El pintor Jesús Lasterra, Pamplona, Ed. Fecit, 2005.
-MURUZABAL DEL SOLAR, J. M. y MURUZÁBAL DEL VAL, J. M., “Grabados de Jesús Lasterra”, Revista Pregón Siglo XXI, 17-18 (Junio – Diciembre 2001).
-MURUZÁBAL DEL SOLAR, J. M. “El pintor Jesús Lasterra” en Catálogo exposición antológica en sala Castillo de Maya de Pamplona, Pamplona, Ed. CAN, 2005.