RETRATO DE BANDOLERO, POR ANTONIO MUÑOZ
 

Ignacio Miguéliz Valcarlos
UNED. Pamplona

En una colección particular de Pamplona se conserva una acuarela de vivos colores representado el retrato de un bandolero, y firmada por A. Muñoz, que en su día formó parte de las colecciones artísticas de los duques de Montpensier, Antonio de Orleáns (1824-1890) y Luisa Fernanda de Borbón (1832-1897). Los Montpensier, afincados desde 1848 en el sevillano palacio de San Telmo, reunieron una importante colección de arte, en la que destacaron los cuadros costumbristas españoles. Esta temática estaba plenamente de moda en la segunda mitad del siglo XIX, cuando los viajeros románticos europeos llegaban a Andalucía en busca de pasiones y emociones. Así, gitanos, flamencos y bandoleros quedaron atrapados no sólo por la pluma de escritores como Prosper Merimé o Washington Irving, sino que también fueron protagonistas de los pinceles de numerosos pintores, así como de un nuevo arte, la fotografía, que los representó de manera real, inmortalizándolos y mostrándolos al mundo.

Uno de los temas más recurrentes fue el del Bandolero, que hundía sus raíces en las narraciones románticas de personajes famosos como José María Hinojosa el Tempranillo o Luis Candelas, presentados como héroes populares que de forma caballeresca asaltaban a los viajeros en las serranías andaluzas, robando sus pertenencias, y enamorando, gracias a su caballerosidad, a las damas. Su figura pronto se convirtió en leyenda, representando al tipo popular andaluz, gracias a lo cual fueron plasmados en innumerables ocasiones. Incluso, dada la popularidad que alcanzaron, se adoptó la costumbre por parte de las clases adineradas y cultas de retratarse a imitación de estos personajes, tanto de manera individual, como en la recreación de tableu vivant que tan de moda estuvieron a finales del siglo XIX y principios del XX.
 

Retrato de bandolero, por Antonio Muñoz
 

En la composición aquí presentada, la figura del bandolero se sitúa en pie, en posición de perfil, con la cabeza ladeada, como atendiendo a una presencia fuera de la composición, en actitud gallarda, tal y como se esperaba de un bandolero. Muestra claramente su condición gracias al trabuco que asoma sobre la faja de su cintura, de manera orgullosa y retadora. Su figura se perfila mediante manchas de color, de vibrantes e intensos colores, azul para el pantalón, rojo para la faja que constriñe su cintura y el pañuelo de la cabeza, naranja para la manta, amarillo y azul para la chaquetilla, y blanco para la camisa. La figura se recorta sobre un fondo neutro, trabajado en base a morados para la sombra y a leves tonos azules que se van diluyendo hasta mimetizarse con el papel. Toda la composición transmite los colores brillantes y lumínicos de la acuarela, dispuesta de manera suelta y ágil, en manchas de color que perfilan los contornos y componen la figura, orgullosa de su condición.

Nada sabemos del autor de la acuarela, A. Muñoz, ya que son varios los pintores de este apellido que trabajan en estos momentos en Andalucía, pero ninguno cuyo nombre empiece por A.

Toda la composición repite modelos ya vistos, tanto en pintura como en fotografía, y que gracias a esta última se trasmitieron no solamente por Andalucía y España, sino también por otros rincones europeos, fascinados por el aura romántica de Andalucía. Así, vemos este tema recogido por pintores como Henry Stainer, quien en Gitanos de Granada, representa a la familia del gitano Fernández, apodado Chorrojumo, siendo la figura del mismo muy similar a la del bandolero aquí estudiado. También Ramón Casas trata el tema del bandolero, pero en tonalidades ocres, con menor colorido. O el mismo padre del impresionismo, Edouard Manet, trató el tema del gitano o bandolero, como podemos ver en Joven vestido de majo, aunque probablemente inspirándose en fotografías de la época, ya que el pintor estuvo en España pero tan sólo en Madrid, sin llegar a Andalucía.

Mientras que en fotografía los tipos populares andaluces, con la inclusión de numerosas figuras de gitanos, protagonizaron la obra de fotógrafos como Laurent o Napper. No fue el duque de Montpensier ajeno a estos retratos, ya que estaba en posesión de un álbum con vistas de Andalucía, Views in Andalusia, realizado por Robert P. Napper hacía 1863 y lujosamente encuadernado, en el que entre vistas de Granada, la Alhambra, Sevilla o Gibraltar, se insertaban retratos de tipos populares, gitanos y hombres de campo, así como el de un hombre vestido a la manera andaluza. Dicho álbum, ricamente encuadernado, se conserva en la actualidad en el Fondo Fotográfico de la Universidad de Navarra, existiendo copias de encuadernación más sencillas en las colecciones del duque de Segorbe en Sevilla y Carlos Sánchez en Granada.

 

BIBLIOGRAFÍA
-REINA PALAZÓN, A., La pintura costumbrista en Sevilla. 1820-1870, Sevilla, 1979
-LLEO CAÑAL, V., La Sevilla de los Montpensier. Segunda corte de España, Sevilla, 1997.
-VV.AA., De París a Cádiz. Colotipia y colodión, Barcelona, 2004.
-VVAA., Nappr i Frith. Un viatge fotogràfic per la Ibèria del segle XIX, Barcelona, 2007.