EL ESPÍRITU CATALÁN DE ANTONI TÀPIES, DEL MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Kristian Leahy Brajnovic
Doctor en Historia

 

La obra pictórica del catalán Antoni Tàpies, nacido en Barcelona en 1923, se origina en el contexto histórico del Informalismo de los años cincuenta, basada en la recreación de la materia bajo signos mínimos de expresión, la traslación de la energía vital del artista a la superficie pictórica y la idea de que las texturas y formas pueden causar un número infinito de efectos emocionales. En este cuadro “El Espíritu Catalán”, las barras de color rojo sobre fondo amarillo muestran un compromiso político del artista, un grito de amor profundo a su tierra, revelando la imagen de un muro como espacio lacerado de cicatrices humanas del tiempo y espejo gráfico de unas ansias de libertad. Sobre un fondo denso de tonalidad amarilla, surcado por las cuatro barras de color sangre que remiten a la leyenda épica de Wifredo el Velloso que originó la señera, el artista expresa fervorosamente todo un manifiesto de esperanza por medio de un palinsexto de grafismos que arañan la superficie del cuadro como “democracia”, “verdad”, “espiritualidad”, “cultura” o “Visca Catalunya”, signos de libertad arrebatados durante los años de la posguerra por motivos políticos. 

La gran tabla “El Espíritu Catalán”, de medidas 200 x 270 cm., está considerada como una de las grandes obras maestras de Tàpies y, a lo largo de los años, ha sido cedida temporalmente por su propietaria anterior, Dª María Josefa Huarte, para formar parte de varias retrospectivas del artista como las celebradas en 1980 en el Museo Español de Arte Contemporáneo, en la Serpentine Gallery de Londres en 1992 o en la exposición antológica del MACBA, Museu d’Art Contemporani de Barcelona en 2004. Tàpies llegó a realizar muy pocas variaciones sobre este tema, destacando la obra “Cuatro Barras” (1972), que forma parte de la colección del University Art Museum de Berkeley, California, o los cuadros todavía en colección particular: ”Inscripciones y Cuatro Barras sobre Arpillera” y “Pergamino con Cuatro Impresiones de Dedos”, ambos realizados en 1971. En el primero de ellos Tàpies trasladó el fenómeno pictórico de “El Espíritu Catalán” a un tapiz con la colaboración del artesano Josep Royo, y los otros dos fueron creados respectivamente bajo una austera estética póvera por medio de cuerdas y sobre un soporte de pergamino antiguo. En el patrimonio de Navarra podemos encontrar otras obras importantes de Tàpies, todas ellas en la colección del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Navarra como “Relleu de T inclinada” (1975), “Negro sobre Gris” (1985), “Incendi” (1991) y “Composició amb Cistella” de 1996.

El Espíritu Catalán representa un muro simbólico y universal de división pero también de paradójica unidad, reflejando una esperanza al otro lado, en ese más allá oculto e invisible que nos separa de lo que ansiamos y que una vez derribado nos salvará.


Antoni Tàpies (1923). El Espíritu Catalán. 1971 (Óleo sobre tabla)
Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Navarra