DOS DIBUJOS DE FLORENTINO ANDUEZA ALFARO: 
FIESTA Y REALISMO SOCIAL

Ignacio J. Urricelqui Pacho
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

Las líneas que siguen desean traer al presente la memoria de un interesante pero poco conocido artista navarro que, por diversas circunstancias, estuvo muy vinculado durante años a Fitero. Las portadas de los programas de fiestas de 1949 y 1952 son testimonio de ello, así como sus dibujos y, por supuesto, el recuerdo de numerosas personas. Hablamos de Florentino Andueza Alfaro.

Nacido en Tafalla en 1899, comenzó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en el curso 1923-1924 pensionado por la Diputación de Navarra, permaneciendo matriculado hasta 1926. En la capital tuvo ocasión de intimar con los hermanos Zubiaurre, con quienes le unía, además de la pasión por la pintura, la pérdida de audición desde que contaba con una año de edad. En la academia madrileña destacó por sus aptitudes, obteniendo en 1925 y 1926 el premio en las oposiciones celebradas entrte los alumnos más sobresalientes. En septiembre de 1928, finalizada su formación, Diario de Navarra informaba que el artista había llegado a Fitero, procedente de Madrid, con la intención de marchar a Francia, Alemania y Bélgica. Se convertía así en uno de los pocos artistas navarros de su generación con un itinerario formativo tan amplio, sólo comparable al de otros artistas más veteranos como Inocencio García Asarta, Javier Ciga o Jesús Basiano.

Expuso en 1920 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y, al parecer, en París (1925, 1926 y 1928), en Bruselas (1930), y en el Palacio de la Prensa de Madrid (1940). En 1930, recibió una bolsa de viaje de 500 pesetas en la sección de escultura de la Exposición Nacional de Bellas Artes. A partir de 1939 ingresó como docente en los Talleres de Arte de Madrid, cargo en el que permaneció hasta su jubilación en 1967. Tafallés de nacimiento e hijo adoptivo de Fitero, vivió a caballo entre esta localidad navarra y Madrid, desarrollando una importante labor de compromiso con la Asociación de Sordomudos, en la que expuso en diferentes ocasiones. Falleció en la capital española el 28 de diciembre de 1988, a los 89 años de edad. Su funeral se celebró el 18 de enero en la iglesia de San Fermín de los Navarros, a las seis y media de la tarde.

Pintor, escultor, dibujante y acuarelista, dotó a sus trabajos de un profundo carácter folclórico y anecdotista, no exento de caricaturización y sentido expresionista y, en ocasiones, de cierto dramatismo y contenido social. La relación con los hermanos Zubiaurre orientó sus preferencias hacia el folclorismo rural, la representación de tipos, usos y costumbres del medio rural y, en particular, de la ribera, aunque no deben descuidarse otras influencias como la de José Arrúe, fino dibujante de costumbres vascas, aunque más irónico que el navarro.


Escena de danza en los alrededores de Fitero
 

Temas como el trabajo, la familia, el esfuerzo cotidiano, o la fiesta son tratados por Andueza en numerosos dibujos de bella factura y gran decorativismo, pensados como caprichos en los que el autor se deleita en el trazo y en el uso del cromatismo a la acuarela. Una de las imágenes que se publica (Fig. 1), relacionada con otras de parecida composición y tratamiento, muestra a un grupo de cinco figuras, tres masculinas y dos femeninas, alternadas sucesivamente, danzando por un prado cogidos de hombros y cinturas, en los que es claro el matiz costumbrista y aún etnicista. El hombre que va a la cabeza toca una flauta –en otros dibujos es la gaita- guiando el baile y lleva una bota de vino al hombro. Los hombres calzan alpargatas blancas y visten pantalón azul, blusa blanca, pañuelo al cuello y cubren su cabeza con una boina. Los pañuelos y las boinas alternan sus colores, rojo y azul para el primero, azul y rojo para el segundo, en el medio de la composición, y de nuevo rojo y azul para el que cierra la fila. Tanto éste como el anterior llevan además faja roja al cinto, detalle del que carece el primero. Por su parte las dos mujeres también participan de esta alternancia de colores. Ambas visten falda, blusa y llevan pañuelo al cuello. En la primera, segunda de la fila, la falda es azul y la blusa de tonos anaranjados, mientras que en la seguna mujer, cuarta figura en la fila, la falda es anaranjada y la blusa azulada. Mientras, el pañuelo de la primera es rojo y el de la segunda de tonos similares a la falda. Con esta alternancia de colores se consigue un atractivo juego visual y un dinamismo que contribuye al propio de las figuras danzantes. La escena representa un ambiente festivo y amable, enfatizado por la amplia pradera que se desarrolla en torno a ellos, cubierta de flores, así como de un perrillo que corre sonriente a su lado. Al fondo, como referente espacial, Andueza incorpora una recreación de Fitero y sus alrededores, con el cementerio a la izquierda, el humilladero en el centro y, a la derecha, la localidad con el caserío y la silueta inconfundible del monasterio. Los montes y el cielo, de agradable tonalidad, contribuyen a este clima bucólico. El dibujo a plumilla es limpio, sin excesivos matices, muy cercano al lenguaje gráfico que le caracteriza en otros trabajos, mientras que el color a la acuarela se encarga de matizar los contornos y la ambientación del entorno. La escena queda enmarcada por una composición recargada, en rojos y azules de atractiva combinación, con motivos vegetales y figuratvos –dos músicos a modo de estípites, uno tocando el txun txun y el otro el tamboril-, y, en la parte superior, una exaltación de la Virgen de la Barda rodeada por cirios encendidos, seis a cada lado. Otros dibujos acuarelados similares a este insisten en el ambiente festivo y amable, incorporando plácidas vacas pastando en los prados y fuegos artificiales iluminando el cielo fiterano. 

No obstante, en ocasiones, la mirada de Andueza se vuelve hacia temas de mayor compromiso social. La vivencia de la guerra civil y la posguerra dejaron en él huella en algunos dibujos en los que más allá de su sabor castizo, incide en la carencia y la necesidad de algunas gentes. Uno de estos dibujos, que presentamos (Fig. 02), representa a una madre de pie, descalza, vestida con larga falda azul, mandil verde y blusa naranja, es decir, colores de fuerte impacto visual. La figura aparece desproporcionada, con largos brazos, amplias manos –una de cuales, la derecha, se extiende solicitando la caridad de las gentes-, cuello alargado y gesto contenido y circunspecto. Con la tremenda mano izquierda agarra la diminuta mano de su hijo, también descalzo, con pantalón de naranja y camiseta roja. La simplicidad en el trazo resalta la efectividad visual de la imagen y su matizado dramatismo, en la que se advierte la huella de maestros españoles del XX, como Julio González, Pablo Ruiz Picasso, Rafael Zabaleta y aún de Francis Bartolozzi y sus notables dibujos de la guerra civil.
 

Madre e hijo
 

Podrían describirse muchos otros dibujos, como la serie que dedica al juego del remonte, todos ellos de similar factura a estos que comentamos y que muestran una producción prolífica. En septiembre de 2006 se expusieron algunas de sus obras en el Patio de Gigantes del Ayuntamiento de Pamplona, en una muestra organizada por la Asociación de Personas Sordomudas de Navarra. Con todo, debemos conformarnos con lo dicho, a la espera de un estudio más detenido que alumbre la oscura figura de este interesante autor, digno de ingresar en la nómina de artistas navarros.


BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA
Diario de Navarra, 10 de julio de 1925; 13 de junio de 1926; 18 de septiembre de 1928; 25 de marzo de 1977.
"Florentino Andueza Alfaro", en Foro del silencio, nº 0, 1977, pp. 37-38.
PANTORBA, Bernardino de, Historia y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en España, Jesús Ramón Garcia - Rama J., 1980.