DISEÑO PARA PIEZAS DE PLATA (h. 1800), DE JOSÉ DE ARMENDÁRIZ

Ignacio Miguéliz Valcarlos
Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

En la contratación de las obras de platería de cierta importancia solía ser habitual la presentación, junto a las condiciones de ejecución, de un dibujo con la traza o diseño de la pieza a elaborar. Esta traza era aportada bien por el comitente de la obra o bien por el artífice que iba a labrarla, aunque también podían ser realizadas por otros artistas, como es el caso de este diseño para la ejecución de una cruz de altar, un candelero y una lámpara elaborado hacia 1800 por el arquitecto José de Armendáriz, dibujado en tinta negra y aguada, con retoques a grafito, con un trazo fino y delicado, a la vez que seguro, con unos contornos definidos..




Diseño para piezas de plata, h. 1800, de José de Armendáriz
Pamplona. Colección particular

 

Nos encontramos ante tres piezas de elegante y cuidado diseño, con unas bellas proporciones y perfil arquitectónico, que no se ve interrumpido por una sobria decoración que sigue postulados clasicistas, tal y como corresponde al momento en que nos encontramos y a la formación de Armendáriz, de gusto académico. La cruz y el candelero, de similar estructura, ya que ambas piezas se situaban juntas, haciendo juego, sobre el altar, todavía presentan resabios barrocos en la estructura de las peanas, triangulares, apoyadas sobre tres patas en forma de bola con garra rematada por una hoja de cardo, que se continúan en los perfiles avolutados de la base, que enmarcan en los frentes faldones mixtilíneos, con una roseta central enmarcado por ces, mientras que de la parte superior cuelga un guirnalda floral, seguido de gollete troncocónico gallonado con cuerpo bulboso con decoración vegetal en la parte inferior y cenefa perlada en la superior. Sobre esta peana asientan la cruz y el candelero, la primera es de brazos rectos y planos, con el perfil recorrido por una cenefa vegetal, y terminaciones rematadas por elementos cúbicos con rosetas florales en los frentes, mientras que el cuadrón se enmarca mediante una moldura de elementos vegetales igual a la del anillo inferior del gollete, rodeada por una gloria de rayos biselados. Mientras que el candelero presenta cuerpo a modo de columna clásica acanalada, con basa y capitel, sobre el que se sitúa un cuerpo semiesférico, con decoración de hojas de acanto, sobre el que asienta el portavelas, formado por un friso de ondas, y el mechero cilíndrico recto entre anillos.

La lámpara presenta plato circular con perfil bulboso constituido por cuatro zonas, la primera es troncocónica con paredes alabeadas lisas, de la que salen cuatro tornapuntas que sostienen el lamparín cilíndrico para el aceite, a esta zona le sigue otra formada por un friso recto con una greca que enmarca cuatro espejos cuadrados con rosetas florales insertas, iguales a las de la cruz, se continúa en una tercera convexa con decoración formada por una cenefa de ovas y finalmente un cuerpo acampanado, dividido en dos por una moldura recta, con decoración de hojas de acanto en la parte inferior y de gallones en la superior, terminado por un remate con anillo bulboso con decoración de bandas, enmarcado por dos cuerpos acampanados, de paredes alabeadas el inferior, del que cuelga una borla. El cupulín o manípulo es también circular, acampanado de perfil estilizado, con decoración de estrías entorchadas, rematado por una perinola con anilla para poder colgarla. Las cadenas de sostenimiento, en número de cuatro, están formadas por eslabones alternos de rosetas florales y elementos geométricos.

Junto al alzado de las tres piezas se presenta también la planta de las mismas, en el caso de la cruz y candelero son de igual formato, con cuatro círculos concéntricos que enmarcan en el centro un elemento rectangular, en el caso de la cruz, y circular en el candelero, y que al figurar la peana adquieren volumen triangular mediante la utilización de elementos convexos para marcar las líneas de los frentes y prismáticos, para las volutas que marcan los perfiles. Mientras que en el caso de la lámpara está formado por tres círculos concéntricos que insertan una cruz griega de cuadrón circular que marcan las cadenas de la misma y la campana de la que cuelga.

Tampoco es habitual la conservación de diseños de piezas de platería, conociéndose en el ámbito navarro tan sólo la traza para la ejecución de una custodia para la iglesia de Ongoz, dibujada en 1595 por Jerónimo de Navascués, así como dos diseños de joyas encargadas al platero Juan José de la Cruz por el noble guipuzcoano Manuel Francisco de Alcibar Jáuregui en 1745. Carácter excepcional adquiere el Libro de exámenes de los plateros de Pamplona, uno de los pocos ejemplos conservados en la península, en el que se recogen los dibujos que estos artífices debían ejecutar para acceder al grado de maestro.

Igualmente se trata del único diseño de piezas de platería conocido del arquitecto navarro José de Armendáriz († 1804), formado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, que una vez asentado en Pamplona fue nombrado arquitecto del obispado, debido a lo cual su obra se va a centrar en la arquitectura religiosa, conservándose varios proyectos realizados por este maestro para la renovación de diferentes templos navarros, como la Capilla de San Fermín de Pamplona o las iglesias de Irañeta, Arróniz, Ibero y Cirauqui, de las que tan sólo la de Ibero llegó a ejecutarse.