ACERCAR EL PATRIMONIO. OLITE, SEDE REAL

27 de agosto de 2007

La parroquia de San Pedro
Dª. Asunción Domeño. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

 

La Parroquia de San Pedro constituye el templo más antiguo de los conservados en la ciudad de Olite y la iglesia matriz de esta localidad, que dependió hasta bien entrado el siglo XVI de la jurisdicción eclesiástica del Monasterio oscense de Montearagón. Su construcción es consecuencia de la expansión urbana que experimenta la ciudad en su costado sur tras la concesión del fuero de los francos de Estella por parte del rey García Ramírez en 1147. La iglesia de San Pedro, que se va a levantar en sustitución del antiguo templo de San Felices, se ubicará en el llamado “Cerco de Fuera”, formando parte del muro de cerramiento de la nueva muralla. Actualmente el edificio presenta una planta de tres naves, articuladas en cuatro tramos, con crucero integrado y cabecera recta; sin embargo, su estructura no siempre fue así.

El proceso de edificación de la fábrica de esta iglesia comienza en el último tercio del siglo XII y se extiende a lo largo de seis largos siglos, abordándose en varios impulsos constructivos. Así, la primera fase correspondería, precisamente con el tercer tercio del siglo XII y en ella se comenzaría a levantar el edificio simultáneamente por la cabecera y por los pies, como se deduce del desplazamiento que presenta el eje de la planta, siendo la portada del muro hastial el único elemento conservado de este periodo.
 



 

El desarrollo constructivo continuó en una segunda fase con la ejecución en la primera mitad del sigo XIII del crucero con sus pilares torales y sus bóvedas, del perímetro mural, del cuerpo de la torre del Campanal –incluida la embocadura de la capilla del mismo nombre- y con la realización también de los plintos del resto de los pilares de las naves. Esta deducción queda confirmada por la unidad estilística existente tanto en los elementos arquitectónicos como en los decorativos que corresponden a un primer gótico, muy incipiente, con arcos apuntados –todavía de medio punto en el transepto-, bóvedas de crucería con nervios de sección cuadrada y capiteles con decoración vegetales de esquemática labra.


Ya en la segunda mitad del siglo XIII –cuyo inicio se situaría en los años 40- se aborda la construcción de las naves del templo y de una dependencia anexa a la iglesia por el lado norte, el claustro, cuyas obras se prolongarán hasta fines de siglo. En este periodo, y en lo referente a las naves del templo, no se produce una ruptura en el lenguaje constructivo, de modo que soportes y cubiertas mantienen los mismos esquemas que los llevados a cabo en la etapa anterior, manteniéndose la crucería con nervios de sección cuadrada sobre arcos de medio punto en la nave central y de arco apuntado en las naves laterales. El rasgo distintivo, que nos indica que nos encontramos en un momento constructivo diferente, viene dado por los elementos decorativos, capiteles con una hojarasca más variada y naturalista que, además, incorporan cabezas e, incluso, capiteles historiados. Estos mismos motivos se repiten en las columnas del claustro lo que indicaría su pertenencia a esta fase constructiva a pesar de que sus galerías se articulan mediante arcos semicirculares. En este momento, finales del siglo XIII la edificación del templo medieval habría quedado prácticamente completada, a excepción de alguna que otra labor de remate.Por tanto, a la cuarta fase constructiva, que se inicia en el siglo XIV, le corresponden principalmente obras de reforma o de complemento de la fábrica, que se van a concretar en la erección de un coro alto a los pies y de una nueva torre de sólido fuste sobre el primer tramo de la nave del Evangelio, tramo que fue también modificado con ese motivo. La acentuada molduración de arcos y nervios de las bóvedas denotan un avance cronológico con respecto a la etapa anterior. La disposición de la nueva torre obligó, también, a la remodelación de la fachada principal que adquirirá ahora su disposición definitiva. También en el siglo XIV se lleva a cabo el coronamiento de la primitiva torre, la del Campanal, con un apuntado chapitel que remata a más de 50 metros de altura, y la decoración con pinturas murales de la capilla que alberga en su base.


El siglo XVIII constituye otro momento clave en el proceso constructivo de la iglesia de San Pedro. El edificio medieval, con sus dos naves y crucero, se había quedado pequeño para el volumen de población existente a comienzos del siglo XVIII y se decidió dotarlo de mayor espacio derribando el primitivo testero y añadiendo a la planta original dos tramos más –correspondiendo el segundo de ellos al crucero-, una nueva cabecera recta para la nave central y una sacristía. Las obras, que siguen los gustos y las modas del arte barroco , fueron realizadas entre 1701 y 1708 por Domingo de Aguirre, Juan Antonio Jiménez y Romero y Miguel Sanz y Sesma, siguiendo las trazas de Francisco de Ancheta y marcan un importante contraste estructural y visual con la fábrica medieval, acrecentado en mayor medida por la decoración pictórica que sería aplicada en 1899 por Miguel de Orchaga en muros y cubiertas. 

Finalmente, los siglos XIX y XX son testigos de diversas intervenciones de mantenimiento del edificio. Las más destacadas son las tres que lleva a cabo la Institución Príncipe de Viana; la primera a partir de un informe emitido en 1941 por el arquitecto Yárnoz Larrosa para la consolidación de la torre del Campanal que había resultado muy dañada a raíz de la descarga de un rayo en el año 1564; la segunda, entre 1983 y 1986, consistente en el desescombro y adecentamiento del claustro; y la tercera, llevada a cabo en 1998, en la que se procedió a una limpieza y restauración general del edificio. Con todo ello, se puede afirmar que la iglesia, con sus capillas y el claustro mantienen, en su conjunto, un aspecto óptimo. Las únicas excepciones las constituyen la torre del Campanal –cuya estructura continúa muy resentida- y la sacristía que presenta evidentes signos de deterioro que hacen aconsejables una intervención.

PROGRAMA

LUNES, 27 DE AGOSTO
Lugar: Olite. Casa de Cultura
16.30 h: Apertura y presentación del curso
16.45 h. El proceso urbanizador de una villa en la zona media Navarra: Olite
Prof. Carmen Jusué. Universidad de Navarra
17.45 h. Pausa-café
18.15 h. La parroquia de San Pedro
Prof. Asunción Domeño. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro
19.15 h. Recorrido guiado por el casco urbano de Olite
Prof. Javier Corcín. Colegio Príncipe de Viana. Olite

MARTES, 28 DE AGOSTO
Lugar: Olite. Casa de Cultura
16.30 h. Las pinturas murales de Olite durante el periodo gótico
Prof. Carmen Lacarra. Universidad de Zaragoza
17.30 h. Pausa-café
18.00 h. Santa María la Real de Olite: un patrimonio vivo
Prof. Mercedes Jover. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro
19.00 h. El Palacio de Olite, proyecto y construcción de un escenario regio
Prof. Javier Martínez de Aguirre. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro

MIÉRCOLES, 29 DE AGOSTO
Lugar: Olite. Convento de San Francisco
16.30 h. Devoción y artes plásticas en los siglos XVII y XVIII
Prof. Ricardo Fernández Gracia. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro
17.30 h. Pausa-café
18.00 h. Religiosidad y promoción artística en Olite: sus conjuntos conventuales
Prof. Javier Azanza. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro
19.00 h. Visita guiada a las dependencias del Convento de San Francisco

JUEVES, 30 DE AGOSTO
Lugar: Olite. Casa de Cultura
16.30 h. El pintor Pedro de Aponte en Olite
Prof. Carmen Morte. Universidad de Zaragoza
17.30 h. Pausa-café
18.00 h. Clausura: Evocación y realidad: la imagen de Olite en los siglos XIX y XX
Prof. Ignacio J. Urricelqui. Cátedra de Patrimonio y Arte Navarro 
19.00 h. Visita a las bodegas Pagos de Araiz