Blogs

Un semestre del Máster en Teoría y Diseño de la Arquitectura entre paisajes, ciudades, proyectos y teorías

Adolfo Schlieper, estudiante del máster, narra el proyecto en el que han trabajado durante este semestre, una capilla en el Camino de Santiago

 “El frío fue como un gran paredón que nos hizo dar cuenta en el momento del año que transcurría. Y el lugar, claro. Porque estábamos en Roncesvalles, donde nos encontramos con Carlos Pereda y Óscar Pérez, quienes fueron nuestros profesores durante el segundo taller de proyectos arquitectónicos. Las pautas del ejercicio que se avecinaba habían sido anunciadas una semana antes: una capilla en el camino de Santiago. Esto despertó nuestro interés, no solo por el lugar, sino por el proyecto, donde podíamos trabajar conceptos que nos permitan transmitir quiénes somos y qué buscamos en un espacio de esta índole, donde uno se encuentra con uno mismo. Y así, conocimos el espacio, el cual resultó una verdadera sorpresa: mientras caminábamos entre una masa de árboles, un gran espacio se abrió ante nosotros, con los pirineos franceses como telón de fondo. Ahí teníamos que pensar el proyecto para nuestra capilla, con todo lo que ello implica.

Los resultados fueron diversos y favorables. Juntos transitamos el camino que implica llegar a la conclusión final del proyecto, no porque este no ofrezca más respuestas, sino por el factor temporal, que no deja de ser una realidad en nuestra vida. En las propuestas trabajamos temas como la luz, la masa, el vacío, el espacio existencial y la relación que cada uno tenía para ofrecer al paisaje. El desafío semanal consistió en criticar el proyecto de cada compañero, lo cual enriqueció el debate y permitió inspirarnos en los proyectos de  los compañeros.

El fin del Camino, tal como lo esperan los peregrinos, fue en Santiago de Compostela. Después de adentrarnos en el casco histórico de la ciudad, conocer su catedral y sus cubiertas, y caminar por esos adoquines, expusimos nuestros proyectos en la Fundación Ría, que dirige David Chipperfield. Allí, el camino llegó a su fin y las críticas generales abarcaron diversos temas y recorridos, sustentados por un proceso de dos meses y medio que había comenzado a unos 800 kilómetros de distancia. 

Con Fabrizio Gallanti era inevitable no aprender: su primera diapositiva era, tomando como concepto fundamental el libro “Aprendiendo de Las Vegas” de Venturi, Scott Brown, e Izenour, una frase que se titulaba “Learning from…”. Y la consigna era, justamente, aprender de la historia. Transitamos un recorrido teórico muy enriquecedor, ya que las teorías sobre la ciudad de diversos autores nos permitieron comprender manifiestos que, a lo largo del Siglo XX, tuvieron sus aciertos y sus fracasos.

Los ejercicios diarios nos sacaban de la rutina cotidiana de estar produciendo material para las correcciones de taller y nos hacían adentrarnos en la ciudad de una manera muy pragmática. Al igual que Los Situacioncistas, un movimiento revolucionario internacional de artistas e intelectuales que forjó sus bases alrededor de los 60, nos propuso que realizáramos una deriva urbana; que consistió en una caminata sin rumbo, con la ausencia de mapas analógicos o digitales. Nos perdimos en la ciudad y nos encontramos con edificios desconocidos hasta llegar a Barañáin.

De Roncesvalles y las derivas urbanas por Pamplona nos trasladamos, aunque no físicamente, a Viena. Con Mariano González Presencio, las clases se situaron en torno a la capital austríaca, en un recorrido que abarcó no solo obras arquitectónicas sino artísticas, en un período histórico donde estas manifestaciones estaban a flor de piel. Cada una de sus clases se enriqueció con una bibliografía de revistas, como la italiana Casabella, libros de historiadores y críticos de la arquitectura, que nos generaban más ganas de ser arquitectos que el día anterior. 

Así, entre paisajes, ciudades, proyectos y teorías, el trimestre nos dejó huellas que difícilmente se borren con el paso del tiempo. Si algo nos dejaron estos meses, es que nuestra disciplina, que tanto nos apasiona, se construye tanto con ideas como experiencias, y que cada lugar del recorrido tiene el potencial de transformar nuestra manera de pensar, proyectar y habitar este complejo mundo”.

Más entradas de blog